El 70% de los estadounidenses ya utiliza dispositivos inteligentes en casa, pese al temor a los robos
La tecnología conectada se ha convertido en un elemento habitual de los hogares estadounidenses. Un nuevo estudio revela que el 70% de los ciudadanos dispone de algún dispositivo inteligente, desde televisores conectados hasta timbres digitales y cámaras de seguridad. En algunos casos, los hogares llegan a reunir hasta diez equipos diferentes conectados a internet.
El crecimiento de este mercado responde a una combinación de comodidad, automatización y necesidad de reforzar la seguridad de la vivienda. Sin embargo, la misma encuesta también refleja una preocupación cada vez mayor por los robos, tanto físicos como digitales, y por la posibilidad de que estos dispositivos expongan información personal.
Televisores, timbres y cámaras concentran la mayor parte del uso
Entre los productos más extendidos se encuentran los televisores inteligentes, que permiten acceder a plataformas de vídeo, música y aplicaciones sin necesidad de dispositivos adicionales. Su presencia ya es habitual en muchos hogares y constituye, para buena parte de los usuarios, la primera puerta de entrada al ecosistema conectado.
Los timbres inteligentes y las cámaras de vigilancia ocupan también una posición destacada. Estos equipos permiten comprobar quién llama, recibir avisos cuando detectan movimiento y consultar imágenes de la vivienda desde el móvil, incluso cuando el propietario se encuentra fuera.
La seguridad es, precisamente, uno de los principales argumentos para adquirir este tipo de tecnología. La posibilidad de vigilar el acceso a la vivienda o controlar determinadas zonas a distancia aporta tranquilidad, especialmente durante viajes, ausencias prolongadas o periodos vacacionales.
Hasta diez dispositivos conectados en un mismo hogar
El estudio apunta a que algunos hogares cuentan con hasta diez dispositivos inteligentes. A los televisores, timbres y cámaras se suman altavoces con asistentes de voz, enchufes, bombillas, termostatos, sistemas de alarma y electrodomésticos conectados.
Esta concentración de equipos permite crear rutinas automatizadas. Las luces pueden encenderse a una hora determinada, el termostato puede ajustar la temperatura según la presencia de los habitantes y las cámaras pueden enviar alertas cuando identifican actividad inesperada.
No obstante, cada dispositivo añadido amplía también la superficie de exposición digital del hogar. Todos ellos pueden almacenar datos, comunicarse con servidores externos y depender de una cuenta de usuario. Si no se configuran correctamente, una vulnerabilidad puede afectar a más de un equipo al mismo tiempo.
La preocupación por los robos condiciona la adopción
El interés por la seguridad aparece como uno de los factores que explican la popularidad de las cámaras y los timbres inteligentes. Muchos consumidores buscan una herramienta que les permita disuadir a posibles intrusos y conservar pruebas en caso de que se produzca un robo.
Sin embargo, la tecnología no elimina por completo los riesgos. Una cámara mal colocada puede ofrecer información sobre los horarios de los residentes, mientras que una cuenta comprometida podría permitir el acceso a imágenes, notificaciones o controles domésticos.
También existe un riesgo físico: los dispositivos visibles en el exterior pueden convertirse en objetivos de robo o vandalismo. Por este motivo, los fabricantes incorporan sistemas de fijación, alertas ante manipulaciones y almacenamiento de grabaciones en la nube, aunque ninguna medida garantiza una protección absoluta.
Privacidad y ciberseguridad, los retos pendientes
El aumento del número de dispositivos conectados obliga a los usuarios a prestar más atención a la privacidad. Las cámaras y los asistentes de voz pueden recoger información sobre los hábitos cotidianos, las conversaciones o los movimientos dentro de la vivienda.
Para reducir los riesgos, los expertos recomiendan utilizar contraseñas únicas y activar la autenticación en dos pasos siempre que esté disponible. También es importante mantener actualizados el firmware y las aplicaciones, revisar los permisos concedidos y desactivar las funciones que no se utilicen.
- Crear una red wifi específica para los dispositivos inteligentes.
- Cambiar las contraseñas predeterminadas antes de instalar cualquier equipo.
- Comprobar con frecuencia qué dispositivos tienen acceso a la cuenta doméstica.
- Revisar las políticas de privacidad y las opciones de almacenamiento de vídeo.
- Evitar colocar cámaras en espacios donde puedan captar información innecesaria.
Un mercado que seguirá creciendo
Los datos muestran que el hogar inteligente ha dejado de ser una tendencia reservada a los primeros usuarios. La reducción de precios, la mayor variedad de productos y la integración con los teléfonos móviles han facilitado su llegada a viviendas de todo tipo.
El desafío para los próximos años será equilibrar comodidad y protección. Los consumidores quieren sentirse más seguros y controlar su casa a distancia, pero también necesitan garantías sobre el uso de sus datos y la resistencia de los sistemas frente a ataques.
La expansión de estos dispositivos parece imparable, aunque su adopción responsable dependerá tanto de las medidas de seguridad que incorporen los fabricantes como de los hábitos de los usuarios. En un hogar con diez equipos conectados, proteger la red resulta tan importante como cerrar la puerta con llave.



