BIOMCA impulsa la producción local de hipoclorito sódico para cuidar el agua de Canarias
La gestión del agua en Canarias afronta un reto añadido: garantizar un suministro seguro en un territorio insular, con recursos limitados y una elevada dependencia de la logística entre islas y del continente. En este contexto, BIOMCA trabaja en la producción de hipoclorito sódico en Gran Canaria y Tenerife, dos de los principales centros de actividad del archipiélago.
La compañía apuesta por fabricar este compuesto cerca de los puntos donde se necesita y utilizando energía renovable. El objetivo es reducir desplazamientos, mejorar la capacidad de respuesta y avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible para el tratamiento del agua.
Fabricar cerca del consumo para ganar eficiencia
El hipoclorito sódico es un producto esencial en los procesos de desinfección del agua. Se emplea para controlar microorganismos y contribuir a que el agua destinada al consumo o a otros usos cumpla las condiciones sanitarias correspondientes.
Tradicionalmente, el abastecimiento de productos químicos para este tipo de procesos puede depender de largas cadenas de transporte. En un territorio fragmentado como Canarias, esa dependencia añade complejidad: hay que coordinar envíos, almacenamiento y distribución en un entorno condicionado por la distancia y la conectividad marítima.
La producción de hipoclorito sódico en las propias islas permite acercar el suministro a las instalaciones de tratamiento. BIOMCA cuenta con capacidad productiva en Gran Canaria y Tenerife, lo que facilita atender una parte relevante de la demanda desde el territorio canario.
- Menos distancia entre la producción y los puntos de consumo.
- Mayor autonomía ante posibles incidencias logísticas.
- Más agilidad en la planificación del suministro.
- Reducción de los desplazamientos asociados al transporte del producto.
Una tecnología vinculada a la seguridad del agua
La desinfección es una de las fases fundamentales dentro del ciclo urbano del agua. Antes de llegar a los hogares, el agua debe someterse a distintos tratamientos que permitan garantizar su calidad. El hipoclorito sódico forma parte de ese proceso y se utiliza de manera controlada en instalaciones especializadas.
Su importancia va más allá de la fabricación del compuesto. Contar con un suministro estable ayuda a que las plantas desaladoras, depuradoras y otras infraestructuras hidráulicas puedan mantener sus operaciones con una mayor previsibilidad.
En Canarias, donde la desalación tiene un papel destacado para asegurar el abastecimiento, disponer de productos necesarios para el tratamiento del agua adquiere una relevancia estratégica. La producción local no elimina todos los retos del sistema, pero contribuye a reforzar uno de sus eslabones esenciales.
Energía renovable para reducir el impacto
El segundo eje de la propuesta de BIOMCA es el uso de energía renovable en su actividad productiva. Esta decisión conecta la fabricación de hipoclorito sódico con los objetivos de descarbonización y con la necesidad de reducir el impacto ambiental asociado a los servicios esenciales.
La transición energética resulta especialmente significativa en las islas, donde el coste y la disponibilidad de la energía condicionan buena parte de la actividad económica. Incorporar fuentes renovables en la producción permite avanzar hacia procesos más eficientes y limitar la dependencia de combustibles fósiles.
Además, la combinación de fabricación local y energía renovable aborda dos aspectos diferentes de la sostenibilidad. Por un lado, se acortan las rutas de transporte. Por otro, se reduce la huella vinculada al consumo energético del proceso productivo.
El reto de producir en un territorio insular
La industria canaria debe adaptarse a unas condiciones específicas. La separación geográfica entre islas, el espacio disponible y la necesidad de mantener un suministro continuo obligan a planificar con precisión tanto la producción como el almacenamiento y la distribución.
La presencia de instalaciones en Gran Canaria y Tenerife permite establecer una cobertura territorial más próxima a los principales centros de demanda. Esta ubicación también puede facilitar la coordinación con operadores y entidades responsables de la gestión del agua.
La cercanía, sin embargo, no sustituye a la necesidad de aplicar controles rigurosos. El hipoclorito sódico requiere una manipulación, conservación y distribución adecuadas, de acuerdo con las exigencias técnicas y de seguridad que afectan a los productos químicos utilizados en el tratamiento del agua.
Una apuesta por la autonomía y la economía circular
La fabricación de suministros esenciales dentro del propio territorio contribuye a reforzar la autonomía industrial de Canarias. También favorece una visión más conectada entre industria, energía y gestión de los recursos naturales.
En el caso del agua, esta perspectiva resulta especialmente relevante. No se trata únicamente de disponer de infraestructuras para captar, desalar, tratar o depurar, sino de asegurar todos los recursos necesarios para que esas instalaciones funcionen de forma continua.
La propuesta de BIOMCA sitúa la tecnología al servicio de una necesidad básica: proteger la calidad del agua mediante una producción más cercana y con menor impacto ambiental. La iniciativa refleja cómo la innovación aplicada a procesos industriales puede aportar soluciones concretas a los desafíos de los territorios insulares.
Con su actividad en Gran Canaria y Tenerife, la empresa se integra en una cadena estratégica para el archipiélago. La producción local de hipoclorito sódico y el uso de energía renovable no son elementos aislados, sino dos herramientas para construir un sistema de abastecimiento más resiliente, eficiente y adaptado a la realidad de las islas.



