¿A quién no le agrada tener las calles limpias? Es un trabajo poco agradecido, pero muy necesario para que paseemos a gusto por las ciudades sin tener que ir esquivando basura.
Ya hay una legión de barrenderos, pero lo cierto es que estos cada vez llevan más máquinas que les ayudan. El alquiler de barredoras viales es imprescindible a la hora de desarrollar su labor, pues les permite ser más productivos sin dejarse la salud en ello.
¿Por qué apostar por el alquiler y no por la compra?
Pasar de la compra al alquiler no es algo pasajero, sino que todo el mundo se está cambiando a ello por todas las ventajas que da frente a la compra tradicional:
- Se controla mejor el presupuesto. Se sabe lo que se va a pagar todos los meses, sin gastos imprevistos. No hay que hacerse cargo de las averías, ni de los impuestos ni de los seguros.
- Siempre se tienen los mejores equipos. Como en todo sector, en el de las máquinas barredoras también hay actualizaciones tecnológicas. Con el arriendo, se tiene acceso a los modelos más recientes, evitando usar barredoras ya obsoletas.
- Flexibilidad operativa. Esto quiere decir que es posible tener más máquinas o menos dependiendo de la época del año.
Respuesta ágil ante las emergencias
Mantener la vía pública limpia, las fábricas o los polígonos no siempre es sencillo. Puede venir un temporal, una obra podría terminar antes de tiempo o un evento multitudinario generar más suciedad de la esperada.
Lo que se solía hacer para actuar en estos casos era adquirir más máquinas de las necesarias, guardándolas en una nave a la espera de necesitarlas. Al final, eso derivaba en unos gastos que no eran asumibles.
Con el alquiler esto no ocurre, pues se pueden solicitar más máquinas si son necesarias, para devolverlas una vez que ha terminado el trabajo o a los pocos meses (dependiendo del tipo de contrato que se firme).
De este modo, no generan gastos de almacenamiento, no hay que amortizarlas ni se estropean al estar paradas durante meses en una nave.
Sostenibilidad y mejora de la calidad ambiental
No es ningún secreto que la sociedad está cada vez más preocupada por el medio ambiente. De ese modo, no se pueden tener máquinas de barrer que vayan dejando tras de sí una estela de humo enorme.
Esto no ocurre con las que se alquilan, ya que se someten a controles y mantenimientos estrictos. Además, las compañías que las arriendan ya las adquieren priorizando la baja contaminación.
A su vez, las máquinas ya vienen diseñadas para mejorar la calidad del aire que respiramos. Ya incorporan sistemas que filtran una buena parte del polvo que generan cuando barren, que no es poco.
Los fabricantes también se han dado cuenta de que sus máquinas no pueden hacer demasiado ruido. Por eso, los últimos modelos son más silenciosos y eso ayuda a que tengan la capacidad de barrer por las zonas en las que hay viviendas sin molestar a los vecinos.



