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La marihuana cultivada en Granada terminaba en manos de una red de narcotráfico eslovena

Las autoridades han desmantelado una importante infraestructura dedicada al cultivo y almacenamiento de marihuana en la provincia de Granada. La operación se ha saldado con la incautación de 181 kilos de cannabis, además de 1.388 plantas cultivadas en instalaciones intensivas de interior.

La investigación apunta a que la droga producida en Granada estaba destinada a una organización criminal vinculada con narcotraficantes de Eslovenia. El grupo habría utilizado la provincia como centro de producción antes de trasladar la marihuana a otros puntos de Europa.

Plantaciones de interior preparadas para producir durante todo el año

Los agentes localizaron varios cultivos interiores equipados para mantener una producción constante al margen de las condiciones meteorológicas. Este tipo de instalaciones permite controlar la iluminación, la temperatura y la humedad, factores esenciales para acelerar el crecimiento de las plantas.

La presencia de 1.388 plantas de marihuana evidencia la dimensión industrial de la infraestructura. No se trataba, por tanto, de un cultivo doméstico aislado, sino de una red organizada con capacidad para generar importantes cantidades de droga.

Las plantaciones intensivas suelen requerir sistemas eléctricos de gran potencia, ventilación y otros dispositivos destinados a optimizar el rendimiento. Estos montajes también pueden provocar consumos anómalos y manipulaciones de la red, uno de los indicios que habitualmente permite detectar este tipo de actividades.

Un zulo subterráneo para ocultar la droga

Durante los registros, las autoridades descubrieron además un zulo subterráneo utilizado para esconder parte del estupefaciente. La existencia de este espacio reforzaba las medidas de seguridad adoptadas por la organización para dificultar la localización de la mercancía.

En el escondite se habría almacenado marihuana ya preparada para su distribución. La utilización de compartimentos ocultos bajo tierra es una práctica habitual en estructuras criminales que buscan separar las zonas de cultivo de los puntos destinados a guardar la droga.

  • 181 kilos de marihuana intervenidos.
  • 1.388 plantas localizadas en cultivos interiores.
  • Un zulo subterráneo empleado para ocultar parte de la mercancía.
  • Una conexión internacional con narcotraficantes de Eslovenia.

Granada, punto de producción y salida hacia Europa

La operación vuelve a poner el foco en el uso de distintas zonas de Andalucía como centros de producción de cannabis para redes con actividad internacional. La provincia de Granada reúne condiciones que pueden favorecer la instalación de estas estructuras, desde la disponibilidad de inmuebles hasta las conexiones por carretera con otros puntos de España y del continente.

En este caso, la droga no estaba destinada únicamente al consumo local. La investigación relaciona la producción granadina con una organización de origen o implantación eslovena, lo que sitúa la operación en el ámbito del narcotráfico transnacional.

Las redes internacionales suelen repartir sus funciones entre diferentes territorios. Mientras unos integrantes se encargan de alquilar o acondicionar los inmuebles, otros supervisan el cultivo, la vigilancia, el almacenamiento y el transporte de la marihuana.

Una estructura diseñada para dificultar la investigación

La combinación de cultivos de interior, grandes cantidades de plantas y un escondite subterráneo refleja una planificación orientada a mantener la actividad durante periodos prolongados. La compartimentación de las tareas permite, además, reducir la información que maneja cada miembro de la organización.

El hallazgo de 181 kilos de marihuana supone un golpe relevante a la capacidad operativa de la red. La incautación no solo evita que la droga llegue al mercado, sino que también interrumpe el circuito de producción y distribución que conectaba Granada con otros países europeos.

Investigación abierta sobre la red criminal

La actuación policial continúa dentro de las diligencias destinadas a esclarecer el alcance completo de la organización. Los investigadores deberán determinar el papel concreto de cada implicado, el destino final de la droga y las rutas utilizadas para trasladar la mercancía fuera de España.

El caso confirma la creciente profesionalización de los cultivos ilegales de marihuana y su conexión con grupos criminales que operan más allá de las fronteras nacionales. La intervención de las plantaciones y del zulo permite ahora reconstruir cómo funcionaba una red que utilizaba Granada como base de producción para abastecer al narcotráfico europeo.

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