Las enfermedades emergentes sitúan el enfoque One Health en el centro de la investigación veterinaria
La aparición de nuevas enfermedades infecciosas y la expansión de patógenos conocidos están transformando las prioridades de la investigación veterinaria. Ante este escenario, el enfoque One Health, que conecta la salud humana, animal y ambiental, se consolida como una estrategia esencial para anticipar riesgos y responder de forma coordinada.
La sanidad animal ya no puede abordarse de manera aislada. La movilidad internacional, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la intensificación de algunas producciones ganaderas y el aumento de las resistencias antimicrobianas favorecen la aparición o propagación de amenazas que afectan a varias especies y también a las personas.
Una visión integrada para prevenir nuevas amenazas
El concepto One Health parte de una idea sencilla: la salud de los seres humanos depende, en buena medida, de la salud de los animales y del equilibrio de los ecosistemas. Por ello, la vigilancia de enfermedades debe incorporar información procedente de hospitales, explotaciones ganaderas, clínicas veterinarias, laboratorios, fauna silvestre y entornos naturales.
Esta integración permite detectar antes los cambios epidemiológicos. Un incremento de determinadas infecciones en animales puede actuar como señal de alerta temprana, mientras que la identificación de contaminantes o alteraciones ambientales puede ayudar a explicar por qué un patógeno se está extendiendo.
La investigación veterinaria amplía sus prioridades
La I+D veterinaria está orientando sus esfuerzos hacia herramientas capaces de prevenir, identificar y contener enfermedades con mayor rapidez. El objetivo ya no es únicamente tratar a los animales enfermos, sino reducir la transmisión, proteger las explotaciones y limitar el impacto sobre la población y los ecosistemas.
- Diagnóstico temprano: desarrollo de pruebas más rápidas, sensibles y accesibles para detectar infecciones incluso antes de que aparezcan signos clínicos evidentes.
- Vacunas y tratamientos: búsqueda de soluciones adaptadas a distintas especies, incluidos animales de producción, mascotas y fauna silvestre.
- Vigilancia epidemiológica: combinación de datos clínicos, genómicos, ambientales y de movilidad para seguir la evolución de los patógenos.
- Control de resistencias: uso responsable de antimicrobianos y diseño de alternativas que reduzcan la dependencia de estos medicamentos.
- Bioseguridad: mejora de los protocolos en granjas, centros de investigación, clínicas, mataderos y redes de transporte animal.
El cambio climático modifica el mapa de las enfermedades
El aumento de las temperaturas y la alteración de los patrones de lluvia están modificando la distribución de insectos, garrapatas y otros vectores. Como consecuencia, algunos patógenos pueden alcanzar zonas donde antes no encontraban condiciones adecuadas para sobrevivir o transmitirse.
Este fenómeno obliga a reforzar la vigilancia en territorios que hasta ahora presentaban un riesgo limitado. También exige incorporar variables climáticas y ambientales a los modelos de predicción, junto con información sobre movimientos de animales, cambios en el uso del suelo y densidad de las poblaciones.
La fauna silvestre, una pieza clave
El seguimiento de la fauna silvestre se ha convertido en una herramienta relevante para conocer la circulación de agentes infecciosos. Los animales pueden actuar como reservorios, huéspedes accidentales o indicadores de alteraciones en los ecosistemas.
La investigación debe realizarse con criterios de bienestar animal y conservación. La toma de muestras, el análisis de poblaciones y la gestión de posibles brotes requieren la colaboración entre veterinarios, biólogos, epidemiólogos, especialistas en medio ambiente y autoridades sanitarias.
La resistencia a los antibióticos exige una respuesta conjunta
La resistencia a los antimicrobianos es uno de los principales retos compartidos por la medicina humana y veterinaria. Cuando un microorganismo deja de responder a un tratamiento, aumentan las dificultades para controlar infecciones y se eleva el riesgo de transmisión entre animales, personas y entornos.
La investigación busca nuevos medicamentos, vacunas, métodos de diagnóstico y estrategias de prevención. Al mismo tiempo, la aplicación de buenas prácticas de manejo, higiene, alimentación y bioseguridad ayuda a reducir la aparición de enfermedades y la necesidad de utilizar antibióticos.
Más cooperación y datos compartidos
El enfoque One Health requiere superar la separación tradicional entre disciplinas y administraciones. Compartir información de forma segura y rápida puede acelerar la detección de brotes, mejorar la toma de decisiones y evitar respuestas fragmentadas.
Las tecnologías de secuenciación genética, la inteligencia artificial, los sistemas de información geográfica y la monitorización en tiempo real ofrecen nuevas posibilidades. Sin embargo, su utilidad dependerá de la calidad de los datos, de la coordinación entre instituciones y de la capacidad para convertir los resultados científicos en medidas aplicables.
Prevenir antes que reaccionar
La investigación veterinaria afronta así un cambio de paradigma: pasar de responder únicamente ante los brotes a anticiparse a ellos. Este enfoque preventivo implica invertir en vigilancia, reforzar los servicios veterinarios y apoyar proyectos que estudien conjuntamente los factores biológicos, sociales y ambientales.
La salud animal se sitúa, de este modo, como una parte inseparable de la salud pública y de la protección del planeta. Frente a enfermedades cada vez más complejas y dinámicas, la cooperación entre profesionales y sectores será determinante para reducir riesgos y construir sistemas sanitarios más resistentes.



