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La fiebre de la proteína llega a los gigantes de la alimentación, pero aún no convence a los inversores

La industria de la alimentación está convirtiendo la proteína en uno de sus principales argumentos comerciales. Grandes grupos como PepsiCo y Kraft Heinz están incorporando este nutriente a productos tradicionalmente asociados al capricho o al consumo ocasional, desde aperitivos y platos preparados hasta bebidas alcohólicas.

La estrategia responde a un cambio en los hábitos de compra. Muchos consumidores buscan alimentos que les ayuden a cuidar su salud, aumentar la saciedad o complementar una dieta orientada al deporte. Para las compañías, añadir proteína permite presentar productos conocidos bajo una imagen más funcional y defender sus márgenes en un momento de menor crecimiento de las ventas.

Doritos, macarrones con queso y cerveza con más proteína

El llamado proteinmaxxing consiste en llevar la obsesión por consumir más proteína a prácticamente cualquier categoría del supermercado. La tendencia ya no se limita a batidos, barritas o yogures: también alcanza snacks, platos preparados y bebidas que hasta ahora no se relacionaban con la nutrición deportiva.

En este contexto, las marcas están probando versiones enriquecidas de aperitivos como Doritos, preparados de macarrones con queso y otros productos de conveniencia. Incluso algunas propuestas de cerveza incorporan proteína, una combinación pensada para captar a consumidores interesados en mantener determinados hábitos saludables sin renunciar por completo a sus productos favoritos.

El objetivo no es necesariamente transformar estos alimentos en opciones saludables, sino hacerlos más atractivos para un público que revisa con mayor atención las etiquetas. Una cantidad superior de proteína puede servir para diferenciar un producto, justificar un precio más elevado y reforzar la percepción de valor añadido.

Una respuesta al estancamiento del consumo

La apuesta llega en un momento complicado para las grandes empresas de alimentación. El encarecimiento de los productos, la presión sobre los hogares y una mayor prudencia en el gasto están dificultando el crecimiento de las ventas. Además, muchos consumidores han reducido la compra de productos de marca o han optado por alternativas más económicas.

Ante esta situación, lanzar nuevas versiones de productos ya conocidos puede resultar menos arriesgado que crear una categoría desde cero. Las compañías aprovechan sus redes de distribución, sus marcas consolidadas y la familiaridad del consumidor para probar fórmulas con un posicionamiento más saludable.

La proteína también ofrece una oportunidad para elevar el precio medio. Los alimentos enriquecidos suelen presentarse como productos especializados y pueden venderse con un margen superior al de sus equivalentes convencionales. Sin embargo, esa ventaja depende de que el consumidor esté dispuesto a pagar más por una mejora nutricional que, en algunos casos, puede ser limitada.

Un mercado de 56.000 millones de dólares

El mercado mundial de productos relacionados con la proteína mueve alrededor de 56.000 millones de dólares. La cifra refleja el interés por los alimentos y bebidas con un contenido proteico elevado, pero sigue siendo pequeña en comparación con el conjunto de la industria alimentaria y de bebidas.

Ese tamaño explica parte de la cautela del mercado financiero. Aunque la proteína se ha convertido en una de las grandes tendencias de consumo, todavía no está claro que pueda compensar por sí sola la debilidad de otras categorías. El crecimiento de este segmento puede ser relevante para determinadas marcas, pero no necesariamente suficiente para cambiar las perspectivas de los grandes grupos.

El reto de convencer al consumidor

El principal desafío consiste en demostrar que el producto ofrece algo más que una etiqueta llamativa. El sabor, la textura y el precio continúan siendo decisivos, especialmente en alimentos como los snacks o los platos preparados. Una receta con más proteína puede perder atractivo si resulta más cara, menos sabrosa o incluye demasiados ingredientes añadidos.

También existe el riesgo de que la tendencia genere confusión. No todos los productos con proteína son equilibrados, y una mayor presencia de este nutriente no elimina necesariamente el exceso de sal, azúcares, grasas o calorías. Por eso, los expertos en nutrición suelen recomendar valorar el conjunto de la dieta y no únicamente un reclamo destacado en el envase.

Una moda con recorrido, pero sin garantías

La popularidad de la proteína parece tener recorrido, impulsada por el envejecimiento de la población, el auge del ejercicio y la búsqueda de alimentos saciantes. No obstante, convertir esa tendencia en un motor estable de beneficios será más difícil para las compañías de gran consumo.

Por ahora, el proteinmaxxing funciona como una herramienta de innovación y marketing. Permite renovar productos conocidos, atraer a consumidores preocupados por su salud y proteger los márgenes en un entorno de ventas más débil. Pero mientras el mercado siga representando una parte reducida del negocio total, los inversores continuarán esperando pruebas más sólidas antes de considerar la proteína una solución estructural para los gigantes de la alimentación.

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