El CERMI reclama que ocupar una plaza PMR sea una infracción muy grave
El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) quiere endurecer las consecuencias de aparcar en una plaza reservada para personas con movilidad reducida. La entidad plantea que esta conducta pase a considerarse infracción muy grave en la próxima reforma de la Ley de Tráfico.
La propuesta contempla elevar la multa hasta los 500 euros y añadir la retirada de puntos del carnet de conducir. En la actualidad, ocupar indebidamente una plaza PMR está sancionado, con carácter general, con 200 euros, una cuantía que el movimiento de la discapacidad considera insuficiente para disuadir a quienes utilizan estos espacios sin autorización.
Una sanción más dura para proteger un derecho básico
Las plazas reservadas para personas con movilidad reducida no son simples espacios de estacionamiento preferente. Su ubicación y dimensiones responden a unas necesidades concretas: facilitar el acceso a edificios, servicios y zonas de uso público a quienes tienen dificultades para desplazarse.
Cuando una persona ocupa una de estas plazas sin contar con la tarjeta acreditativa correspondiente, puede impedir que otra persona pueda bajar del vehículo con seguridad, utilizar una silla de ruedas o acercarse a su destino. En muchos casos, unos pocos metros adicionales pueden convertirse en una barrera insalvable.
Por este motivo, el CERMI defiende que estacionar en una plaza PMR debe recibir un tratamiento similar al de otras conductas especialmente peligrosas o insolidarias al volante. La organización considera que la sanción actual no refleja el perjuicio que provoca esta infracción.
La propuesta para la próxima reforma de la Ley de Tráfico
La petición se dirige al proceso de modificación de la normativa de tráfico. El objetivo es que el uso indebido de una plaza reservada para personas con movilidad reducida quede expresamente incluido entre las infracciones muy graves.
El cambio tendría dos efectos principales. Por un lado, la multa pasaría de los 200 euros actuales a 500 euros. Por otro, la conducta podría conllevar la pérdida de puntos del permiso de conducir, una medida que busca reforzar el efecto disuasorio de la sanción.
La retirada del vehículo mediante grúa seguiría siendo, además, una consecuencia posible cuando así lo establezca la regulación aplicable y la autoridad competente considere que el estacionamiento obstaculiza el uso de la plaza o la circulación.
El problema de las plazas PMR va más allá de la multa
El uso indebido de estos espacios continúa siendo una de las conductas que más malestar genera entre las personas con discapacidad y sus familias. En ocasiones, las plazas permanecen ocupadas durante largos periodos por vehículos que no disponen de autorización, incluso en lugares próximos a centros sanitarios, supermercados, instalaciones públicas o zonas residenciales.
También existen casos en los que se utiliza una tarjeta que no corresponde al conductor o al pasajero, se emplean acreditaciones caducadas o se mantiene el vehículo estacionado sin que la persona titular de la autorización se encuentre en el lugar. Estas prácticas dificultan el control y reducen la disponibilidad real de plazas.
La tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida es personal y permite utilizar las plazas reservadas en las condiciones fijadas por la normativa. No autoriza a cualquier familiar, acompañante o conductor a ocuparlas cuando la persona beneficiaria no viaja en el vehículo.
Más vigilancia y concienciación
El endurecimiento de las sanciones sería, según el movimiento de la discapacidad, una herramienta más dentro de una estrategia amplia. La eficacia de la medida dependerá también de que exista vigilancia suficiente, de que las denuncias se tramiten con rapidez y de que los ayuntamientos mantengan una señalización clara y visible.
La concienciación ciudadana resulta igualmente clave. La ausencia de una plaza libre cerca del destino no justifica ocupar una reserva PMR, ni siquiera durante unos minutos. Una parada breve puede bloquear el acceso de una persona que necesita ese espacio para desplegar una rampa, descender del vehículo o desplazarse con seguridad.
Una reforma pendiente de concreción
La propuesta del CERMI deberá concretarse durante la tramitación de la futura reforma de la Ley de Tráfico. El texto definitivo tendrá que determinar el alcance exacto de la nueva infracción, la pérdida de puntos asociada y las condiciones de aplicación de la sanción.
Mientras no se modifique la normativa, ocupar una plaza reservada sin autorización continuará castigándose con la sanción vigente. La reclamación pone el foco en una conducta que, aunque a menudo se percibe como una infracción menor, limita directamente la autonomía y la movilidad de miles de personas.



