Malestar y frustración juvenil es el combustible de las protestas en Barcelona

Las protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasel, ha dejado más de cien privados de libertad, las decenas de policías heridos y los contenedores incendiados, hay una cadena de causas que han logrado encender la mecha de la violencia en las calles así mismo muchos sentimientos que empujan a numerosos jóvenes a apoyar  y justificar estas alteraciones del orden público, como único  medio  de expresión eficaz. Entre ellos, la rabia, la frustración, el desánimo y la decepción.

Sociólogos y psicólogos concuerdan  en que hay un malestar juvenil que se propaga por encima de la defensa al rapero.

Conforme a las fuentes policiales, 24 de los 75 privados de libertad en Barcelona en los seis días de protestas son menores de edad, así mismo un tercio de los detenidos acumula 165 antecedentes por disturbios públicos, hurto y robo. Ellos simbolizan la punta del iceberg, pero tienen la ventaja por que gozan de  la aprobación de cuantiosos jóvenes de Cataluña o de otros sitios de España que justifican sus acciones al comprender que no hay otra opción.

El especialista en juventud el sociólogo y profesor de la UDIMA Mariano Urraco, señala que la expresión más radical de queja por la penalización al rapero por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona puede que su causa tenga mucho más que ver con la ideología que con un asunto de generacional, sin embargo piensa que existe un malestar que va más allá de  la causa que defienden y que motiva a muchos  jóvenes a justificar las manifestaciones desde casa y apoyar, en algunos sucesos, el uso injustificable de la fuerza. Varios jóvenes son los que queman contenedores, pero muchos otros son los que no lo condenan y a los que les parece legal ese modo de manifestar. Ahí está el verdadero problema, en esa manera de comprender la opción de manifestarse, que tiene que ver con la pérdida de esperanza de los jóvenes en la sociedad y que es nocivo, esto conforme ha sido señalado por Urraco.

Existen más factores en las manifestaciones sostiene el sociólogo de la UNED y presidente del Comité de Investigación en Estudios de Juventud de la Federación Española de Sociología, Jorge Benedicto. Hay un malestar oculto en los jóvenes que resulta traducido en estas circunstancias. Para el, lo interesante es que lo único que nos preguntamos es qué pasa con los jóvenes cuando hay sucesos muy impresionantes. Se permanece con el tema de la violencia, que es lo más evidente, y no se percata en los procesos que son de largo plazo ni en las soluciones, señala Benedicto.

Menos espíritu crítico y más influenciables

Para la psicóloga Rocío Murias, especializada en adolescentes y jóvenes, clasifica entre las diferentes edades que hay dentro de la misma juventud y piensa que, si bien habrá una confluencia de estímulos en los manifestantes más prudentes, incluyendo la ideología, la pertenencia a grupos antisistema o la defensa de la libertad de expresión, serán menos evidentes los argumentos que tengan los adolescentes involucrados en las manifestaciones, quienes, por su corta edad, tienen menos espíritu crítico y son más influenciables.

Estiman que no son escuchados ni representados

No se sienten representados acerca de  lo que requieren  ni respecto al modo de practicar la  política, y esto es algo que en nuestra sociedad se ha establecido mucho por la influencia de la corrupción, por ejemplo. La forma particular de ejercer política que nos  lleva a pensar que no se pueden conseguir las cosas de otro modo, indicó Urraco.

Él piensa que existe una expresión que abrevia perfectamente el imaginario colectivo español y que está penetrando en los jóvenes, la de quien no llora no mama.

Muchos de los que defienden las protestas, lo hacen porque piensan que no hay otra forma de ser escuchados si no es lamentándose y realizando ruido, que no hay otro camino opcional más eficaz porque las protestas pacíficas no tienen visibilidad. Es triste, pero es así, y esto está generando una sociedad muy egoísta, indica Urraco, quien afirma que las manifestaciones en apoyo de Hasél pueden ser el caldo de cultivo favorable  para que en el futuro se engendren brotes similares.

Benedicto cita a otra expresión que ha sido compartida por los que apoyan a Hasél y escrita en pancartas, que piensa que es muy relevante sobre lo que sienten: Nos habéis enseñado que ser pacíficos es inútil.

La polarización que se vive en España influye

Los dos sociólogos mantienen la tesis, de que la polarización que se vive en España y la crispación que reina en el mundo político, es otra causa que repercute negativamente en la forma que tienen los jóvenes de examinar lo que sucede en su nación y coinciden en que el 15M, que al principio estimuló una ilusión, concluyó por convertirse en una desilusión más. Actualmente, muchos desconfían de los políticos y no consiguen ninguna figura de interés en sus ofrecimientos.

La desconfianza encamina a que puedan apoyar a movimientos antidemocráticos o autoritarios, los jóvenes cada vez desconfían más de las instituciones y es una causa muy dañina, por consiguiente  lo que da lado es a soluciones no democráticas. Pero no nos sorprenda de que los partidos más radicales sean cada vez más votados por jóvenes, añade Benedicto.

Murias indica, que los jóvenes son mucho más influenciables y se dejan guiar por lo que leen en redes sociales o lo que les manifiestan en su círculo de amigos. Su falta de prudencia hace que sean incapaces de tener un criterio propio y es más sencillo, ya que imitan al pie de la letra la convocatoria o piensen que el fin justifica los medios.

La psicóloga señala que la mayoría de la adolescencia, le cuesta más aceptar las normas y las figuras de autoridad. Algunos no ven que si se puede protestar es porque se encuentran en un país democrático, piensan que se les está coartando la libertad y han interpretado que lo de Hasél era otra forma de opresión.

Cree que también, que puede que tenga que ver el motivo de la fatiga de la pandemia, el caso de que llevan más de un año muy recluidos, con restricciones de conexión con sus semejantes y además aguantando un discurso de criminalización a tope, opina también el sociólogo de la UNED.

La solución para evitar que haya un gran número de jóvenes que se sientan anclados en el desánimo

Según los expertos, hay que comenzar por prometerles el lugar que hasta ahora no han tenido en la vida pública, la intervención de los jóvenes no puede ser secundaria. Mientras sean sostenidas las circunstancias de malestar, la probabilidad de agravamiento irá aumentando. Aún no ha visto ninguna propuesta de ningún partido para ver qué hacer con el 40 % de paro juvenil, fue expresado por Benedicto.

Murias señala que hay que tener más en cuenta a estas generaciones y no impulsar únicamente sus comportamientos más reprobables, entre tanto que Urraco señala, que establecer un nuevo pacto social entre los jóvenes y la sociedad que terminen con las  hipótesis que están caducadas como la de que el sacrificio y el estudio siempre llevan a un futuro mejor.

Abandonar los ofrecimientos que después  no son cumplidos e incluirlos en la búsqueda de soluciones es, en síntesis y en opinión de los expertos, la mejor vía para no seguir echando más leña al fuego. Después, se requerirá políticas determinantes destinadas a suavizar  las consecuencias de una doble crisis que compromete a los jóvenes a prorrogar planes de manera indefinida.

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