Rafael Nadal, campeón en Barcelona, llegó a los 87 títulos individuales

Después de 3h38m, la definición al mejor de tres sets más prolongada desde que la ATP comenzó a registrar las estadísticas en 1991, el español gano el trofeo por 12a vez en el Conde de Godó; “Bravo, Rafa, estoy celoso de ti”, se sinceró el griego, que llegaba de ganar Montecarlo.

Un partido de tenis que parecía   una película de ciencia ficción de tres horas y 38 minutos de tiempo, en la que sobresalieron dos actores de eminente jerarquía, pero en la que solamente uno se apodero del trofeo. Rafael Nadal, uno de los deportistas más competitivos y eufóricos de todas las épocas, lo hizo de nuevo. En Barcelona, en el court que lleva su nombre de leyenda, el súper campeón Nadal ganó un partido fabuloso frente a un rival, el griego Stefanos Tsitsipas (5° del mundo), que venía de ganar Montecarlo, nada menos. El resultado, 6-4, 6-7 (6-8) y 7-5 en favor del español, fue el registro de una final gloriosa.

Habituado, desde que se hizo profesional, a redactar episodios saturados de valentía, Nadal retorno a evitar los inconvenientes como sólo él sabe hacerlo. Ante un rival más joven (22, contra 34 años) que se exhibe cada día más maduro y que ya sabe bien cómo disfrutar las mieles del éxito (al del Principado hay que sumarle el trofeo de la Copa de Maestros 2019, en Londres), Nadal fue impulsado  hacia los límites y debió emplear hasta la última cuota de energía para  ganar. La celebración, la realizo al dejarse caer sobre la tierra anaranjada, fue el mejor resumen del desahogo emocional. Se disputaron, 242 puntos en total: 123 fueron para Nadal.

Rafa Nadal logro los 87 títulos individuales, el número 61 sobre cancha de ladrillo (en las estadísticas lo siguen Guillermo Vilas con 49, Thomas Muster con 40, Bjorn Borg y Manuel Orantes, ambos 32). Pero nada le fue fácil al  campeón. Se consiguió ante un rival motivado, sin miedo, que se plantó sobre el court con ferocidad, castigando de drive y soltando el revés de una mano sin complejos. Fue todo un duelo para el propietario de la casa, que estaba 11-0 en finales allí jugadas.

Con el servicio cometió cinco doble faltas y el griego le produce trece oportunidades de quiebre, concretando dos, Rafa se las invento para llegar a estar 6-4 y 5-4, pero Tsitsipas dio un golpe sobre la mesa y sobrevivió.  En el tie-break del segundo parcial, el español estuvo 4-2, pero el heleno, con una enorme capacidad de resistencia, dio vuelta el score y llevó las acciones al tercer set. Rafa, con menos energía, enfrento el parcial definitivo conociendo que nunca había sido derrotado en una final en polvo de ladrillo habiendo tenido puntos de partido (la única había sido sobre superficie dura, en Doha 2010, vs. Nikolay Davydenko).

En el ambiente igualmente pasaba rápidamente el recuerdo del último Abierto de Australia, cuando Tsitsipas derrotó a Nadal por 7-5 en el quinto set, por los cuartos de final. Con enorme presión en ambos lados de la cancha, continuaron combatiendo.  En este desafío, el ganador suele ser el mallorquín, saliendo de situaciones límite con audacia, algo de fortuna y sangre fría.

Tsitsipas, que llega a la final catalana con nueve victorias continuas y 17 sets ganados, contó con un match point: Nadal sacó 4-5 y 30-40, pero Stefanos no lo pudo utilizar. En el último game del partido, también, el veinte veces campeón de Grand Slam sacó 30-40, salvó el break-point y después pudo cerrarlo. No sólo para ganar su primer título en la temporada, sino para continuar aumentando su tradición infinita. El partido quedará anotado como la final al mejor de tres sets más largo desde que la ATP comenzó a registrar las estadísticas en 1991, igualmente superó a las semifinales del sábado en Belgrado, de 3h26m, entre Novak Djokovic y Aslan Karatsev, el vencedor.

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