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El sistema de seguridad LZB estaba desactivado cuando se produjo el accidente ferroviario en Toledo

El sistema de control y protección de trenes LZB se encontraba desactivado en el momento del accidente ferroviario registrado en la provincia de Toledo. La colisión se produjo durante la mañana entre un tren AVE y una unidad de Iryo, en un tramo situado entre las localidades de Mora, Orgaz y Urda.

El siniestro ha dejado un balance provisional de cerca de medio centenar de fallecidos, además de numerosos heridos. La gravedad del impacto provocó que al menos dos vagones de los trenes de pasajeros se salieran de la vía y cayeran por un terraplén, lo que complicó especialmente las labores de rescate y evacuación.

El alcance entre el AVE y el Iryo ocurrió sobre las 08:30

La circulación ferroviaria quedó suspendida en torno a las 08:30 horas, poco después del alcance entre el AVE 2080 y el Iryo 6076. El accidente tuvo lugar en el trayecto que conecta la zona de Toledo con otros puntos de la red de alta velocidad.

Los primeros datos apuntan a que uno de los trenes alcanzó al otro en un tramo de la línea. El impacto tuvo una gran violencia y provocó el descarrilamiento de varios vehículos, algunos de los cuales terminaron fuera de la plataforma ferroviaria, al pie de un terraplén.

Los servicios de emergencia desplazados hasta el lugar trabajan en la atención a los pasajeros, la localización de posibles víctimas y la retirada de los convoyes afectados. La intervención se desarrolla en una zona de difícil acceso, debido a la orografía del terreno y al estado en el que han quedado los vagones.

Qué es el sistema LZB y qué función desempeña

El LZB es un sistema de señalización y protección ferroviaria empleado en determinados tramos de alta velocidad. Su función es supervisar de forma continua la marcha del tren, controlar la velocidad y transmitir al maquinista información sobre las condiciones de circulación y la distancia disponible hasta otros convoyes o puntos de control.

Cuando está operativo, el sistema puede ordenar una reducción de velocidad o activar el frenado automático si detecta que el tren no respeta las condiciones establecidas. Por ese motivo, el hecho de que se encontrara desactivado en el momento del accidente será uno de los elementos centrales de la investigación.

La ausencia de este sistema no permite, por sí sola, determinar las causas del siniestro. Los investigadores deberán analizar también el funcionamiento de la señalización convencional, las comunicaciones entre el centro de control y los trenes, la posición de los convoyes, los registros de velocidad y las actuaciones de los maquinistas.

La investigación deberá reconstruir la secuencia del accidente

La prioridad de los equipos de emergencia continúa siendo la atención a los afectados y la recuperación de las víctimas. Una vez asegurada la zona, los técnicos podrán examinar las cajas negras, los sistemas de señalización y el estado de la infraestructura para reconstruir con precisión lo ocurrido.

Entre las cuestiones que deberán aclararse figuran el motivo por el que el LZB estaba fuera de servicio, si esa circunstancia era conocida por los operadores y qué protocolos estaban vigentes para garantizar la seguridad de la circulación en el tramo.

También será necesario comprobar si existían restricciones temporales de velocidad, trabajos de mantenimiento o incidencias previas en la vía. La investigación tendrá que establecer si se produjo un fallo técnico, un error humano, una combinación de factores o una deficiencia en los procedimientos de control.

La circulación permanece interrumpida entre Mora, Orgaz y Urda

La suspensión de la circulación afecta al tramo comprendido entre Mora, Orgaz y Urda. La interrupción se mantendrá mientras continúen las labores de rescate, la inspección de la vía y la retirada de los trenes implicados.

La prioridad es garantizar el acceso de los equipos de emergencia y evitar nuevos riesgos en la zona. Los pasajeros afectados deberán consultar las indicaciones de las operadoras y de los servicios ferroviarios antes de desplazarse, ya que el accidente puede provocar modificaciones, cancelaciones y desvíos en los servicios previstos.

El alcance y el número de víctimas convierten el accidente ferroviario de Toledo en uno de los siniestros más graves registrados en la red de alta velocidad. Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar todas las responsabilidades y esclarecer por qué el sistema LZB no estaba activo cuando se produjo la colisión.

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