Podemos explora una alianza con Rufián y condiciona el Frente Amplio a la celebración de primarias
Podemos ultima su estrategia para concurrir a unas futuras elecciones generales con una propuesta que pasa por reforzar sus vínculos con el espacio soberanista y situar a Gabriel Rufián e Irene Montero como posibles referentes de una candidatura conjunta. La formación morada, además, mantiene una posición clara: cualquier proyecto amplio a la izquierda del PSOE deberá someterse a un proceso de primarias.
La operación política se encuentra todavía en fase de definición, pero el planteamiento ya ha sido verbalizado públicamente por Pablo Iglesias. El exvicepresidente y antiguo líder de Podemos ha defendido la posibilidad de articular un ticket electoral encabezado por el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso y la exministra de Igualdad.
Según Iglesias, una candidatura con Rufián e Irene Montero al frente podría alterar el escenario político y obligar a la derecha y a la ultraderecha a replantear su estrategia. La tesis parte de que una alianza de este perfil tendría capacidad para movilizar a votantes progresistas, independentistas y sectores desencantados con la actual fragmentación de la izquierda.
Una propuesta que busca superar la fragmentación
El debate sobre la unidad de la izquierda alternativa vuelve a ganar peso en un momento marcado por la competencia entre distintas siglas y por la dificultad de consolidar un espacio común. Podemos considera que una candidatura con mayor ambición electoral debería evitar acuerdos cerrados entre las direcciones y contar con un respaldo directo de la militancia.
Ahí se encuentra una de las principales condiciones fijadas por la formación morada. Podemos no estaría dispuesto a integrarse en un denominado Frente Amplio si sus candidaturas se deciden mediante pactos internos o negociaciones entre partidos. La celebración de primarias se presenta como un requisito imprescindible para dar legitimidad al proyecto y ordenar la elección de sus cabezas de lista.
La exigencia tiene también una dimensión estratégica. Para Podemos, las primarias permitirían medir la fuerza real de cada opción y evitar que una eventual coalición se construya sobre un reparto previo de puestos. El partido entiende que ese mecanismo puede contribuir a movilizar a sus bases y ofrecer una imagen de renovación frente a los acuerdos de despacho.
Rufián y Montero, dos perfiles con proyección propia
La propuesta de Iglesias coloca en el centro a dos dirigentes con trayectorias diferenciadas. Gabriel Rufián ha consolidado su posición como uno de los principales portavoces del independentismo catalán en Madrid. Su estilo directo y su elevada presencia parlamentaria le han convertido en una figura reconocible más allá del electorado tradicional de Esquerra.
Irene Montero, por su parte, conserva un peso destacado dentro de Podemos y mantiene una fuerte proyección entre los sectores más movilizados de la izquierda. Su etapa al frente del Ministerio de Igualdad y su defensa de la agenda feminista la sitúan como uno de los principales activos electorales de la formación.
La combinación de ambos perfiles respondería a una lógica de complementariedad: un dirigente vinculado al soberanismo catalán y una figura identificada con la izquierda estatal. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la encaje territorial, el liderazgo efectivo de la candidatura y el programa político que debería sostenerla.
La incógnita de Esquerra y el alcance del acuerdo
El planteamiento no implica, por ahora, que Esquerra Republicana haya dado su visto bueno a una alianza electoral con Podemos. La posible participación de Rufián dependería de decisiones internas del partido catalán y de la fórmula concreta que se terminara negociando.
También queda por determinar si la iniciativa tendría un alcance estatal o si se articularía de forma diferente en cada territorio. La izquierda alternativa ha afrontado en los últimos años dificultades para compatibilizar estrategias nacionales, intereses autonómicos y candidaturas locales. Cualquier acuerdo debería resolver esa complejidad para evitar nuevas divisiones.
En este contexto, Podemos parece apostar por abrir el debate antes de que se cierre el mapa de alianzas. La formación pretende influir en las conversaciones y fijar unas reglas de juego que garanticen su presencia y su capacidad de decisión. La condición de las primarias funciona así como una línea roja, pero también como una herramienta de negociación.
Una advertencia a la derecha y la ultraderecha
El argumento de Iglesias incluye una lectura electoral clara. A su juicio, una candidatura conjunta con Rufián e Irene Montero podría romper la comodidad con la que, según denuncia, la derecha y la ultraderecha afrontan el actual escenario político. La unidad de este espacio permitiría concentrar apoyos y reducir la dispersión del voto progresista.
El reto será convertir esa hipótesis en una estructura viable. Para ello será necesario resolver las diferencias entre los partidos, definir un programa común y establecer un procedimiento de elección aceptado por todas las partes. La celebración de primarias puede reforzar la legitimidad del proyecto, aunque también podría abrir una nueva disputa por el liderazgo.
Por ahora, Podemos mantiene abiertas las conversaciones y evita dar por cerrado ningún acuerdo. La formación sí deja claro que no aceptará un Frente Amplio diseñado exclusivamente por las cúpulas. Su apuesta pasa por una candidatura con capacidad de movilización, liderazgo reconocible y participación directa de las bases.



