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El CETI de Ceuta se encamina hacia su capacidad máxima tras superar los 830 residentes

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta afronta un nuevo incremento de ocupación y podría acercarse en los próximos días a su límite operativo, fijado en 1.105 plazas. El recinto ya alberga a más de 830 personas y continúa recibiendo a nuevos residentes procedentes, principalmente, de los campamentos habilitados en Loma Colmenar y Loma Margarita.

La llegada de nuevos usuarios se produce después de las últimas bajas registradas en el centro, que han permitido disponer de parte del espacio necesario para acoger a quienes permanecían en los asentamientos provisionales. Sin embargo, el ritmo de entradas mantiene la presión sobre unas instalaciones cuya ocupación puede aumentar de forma significativa en cuestión de días.

Traslado progresivo desde los campamentos

El CETI se ha convertido en el destino de muchas de las personas que hasta ahora residían en los campamentos de Loma Colmenar y Loma Margarita. Estos espacios han servido durante los últimos meses como alojamiento temporal para migrantes que no podían ser atendidos de manera inmediata en el centro de estancia.

El traslado se está realizando de forma progresiva, en función de las plazas que quedan disponibles y de la evolución de las bajas. La incorporación de estos nuevos residentes permite ofrecerles unas condiciones de alojamiento más estables, además de acceso a los servicios básicos, la atención social y los programas de acompañamiento que se prestan en el CETI.

No obstante, el movimiento de personas entre los campamentos y el centro mantiene una elevada exigencia organizativa. Cada nueva incorporación requiere coordinar alojamiento, manutención, asistencia sanitaria y seguimiento individual, en un contexto marcado por la llegada continua de personas migrantes a la ciudad.

Más de 830 personas alojadas

La ocupación actual supera ya las 830 personas. La cifra se sitúa todavía por debajo del máximo de 1.105 plazas, pero la tendencia apunta a un crecimiento rápido. Si se mantiene el actual ritmo de incorporaciones, el centro podría aproximarse a su capacidad máxima durante los próximos días.

La situación obliga a mantener una vigilancia constante sobre la disponibilidad de espacios. Las plazas que quedan libres tras las salidas son ocupadas con rapidez por nuevos residentes, de modo que el margen de maniobra se reduce a medida que avanza la semana.

La capacidad del CETI no depende únicamente del número de camas disponibles. También influyen los recursos humanos, los servicios de limpieza, la atención sanitaria, la distribución de comidas y la gestión de la convivencia dentro del recinto. Por este motivo, alcanzar el límite de plazas supone un reto que afecta al conjunto del dispositivo de acogida.

Un escenario condicionado por las entradas y las salidas

La evolución de la ocupación estará vinculada a dos factores principales: el número de nuevas llegadas y las salidas que puedan producirse hacia otros destinos. Las bajas permiten aliviar temporalmente la presión, pero el efecto se reduce cuando las plazas se cubren de nuevo en un periodo corto.

En este contexto, la gestión del CETI requiere adaptar de manera permanente la respuesta a las variaciones de población. El centro acoge a personas con perfiles y necesidades diferentes, por lo que la atención debe organizarse teniendo en cuenta tanto la situación administrativa como las circunstancias personales de cada residente.

La previsión de un posible acercamiento a las 1.105 plazas vuelve a situar la capacidad de acogida en el centro del debate sobre la atención migratoria en Ceuta. La ciudad afronta una presión específica derivada de su ubicación y de la limitación territorial, que dificulta ampliar con rapidez los recursos disponibles.

La atención a los residentes, prioridad operativa

Mientras continúan los traslados desde Loma Colmenar y Loma Margarita, el objetivo inmediato pasa por garantizar que las personas alojadas en el CETI dispongan de atención y servicios adecuados. La incorporación de nuevos residentes se acompaña de la planificación de espacios y de la reorganización interna necesaria para evitar que el aumento de ocupación afecte a la asistencia.

El escenario puede cambiar en cualquier momento en función de las nuevas entradas y de las salidas autorizadas. Por ahora, con más de 830 personas en el recinto y decenas de movimientos diarios, el CETI se prepara para afrontar una nueva fase de elevada ocupación y para aproximarse a su techo de 1.105 plazas.

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