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El Gobierno pone el foco en el desalojo de migrantes de las barriadas de Ceuta

El Gobierno ha situado entre sus prioridades la situación de las personas migrantes que permanecen en distintos puntos de las barriadas de Ceuta. La actuación se centra en evitar que estos grupos se instalen de forma prolongada en espacios próximos a zonas habitadas y en garantizar una respuesta coordinada por parte de las administraciones.

Las autoridades, no obstante, descartan que en la actualidad existan grandes concentraciones de personas acampadas en los montes de la ciudad. Esta precisión pretende rebajar la alarma ante una percepción que, según las mismas fuentes, no se corresponde con la dimensión real del fenómeno.

Una intervención centrada en las zonas habitadas

El escenario que preocupa a las instituciones se localiza principalmente en el entorno de algunas barriadas, donde la presencia de migrantes puede generar tensión vecinal, problemas de convivencia o dificultades relacionadas con la seguridad y la salubridad. El objetivo declarado es impedir que estas situaciones se consoliden y ofrecer una respuesta ordenada.

El desalojo de estos asentamientos o puntos de permanencia se plantea como una medida de control del espacio público. La intervención deberá desarrollarse, en todo caso, con atención a las circunstancias de cada persona y en coordinación con los servicios sociales y de atención humanitaria.

Desde el ámbito institucional se insiste en que no se trata de describir una situación de acampada masiva en las zonas montañosas de Ceuta. La imagen de grandes grupos instalados en los montes no refleja, según las autoridades, la realidad actual de la ciudad.

Coordinación entre administraciones

La gestión de la migración en Ceuta requiere la participación de varias administraciones. La Ciudad Autónoma, la Delegación del Gobierno y los cuerpos de seguridad deben coordinar sus actuaciones para compatibilizar el control de los asentamientos con la protección de las personas en situación de vulnerabilidad.

En este contexto, cualquier operativo de desalojo debe ir acompañado de información y alternativas. La retirada de personas de un espacio concreto no resuelve por sí sola el problema si no se evita que vuelvan a instalarse en otros puntos de la ciudad o en áreas de difícil acceso.

La coordinación también resulta especialmente relevante en los casos de menores, jóvenes en situación de especial vulnerabilidad y personas que puedan necesitar atención sanitaria o apoyo social. La respuesta institucional debe permitir identificar cada situación y derivarla a los recursos disponibles.

Preocupación vecinal y control del espacio público

La presencia de migrantes en las proximidades de las barriadas ha generado preocupación entre parte del vecindario. Las demandas se relacionan con la limpieza, la seguridad, el uso de determinados espacios y el temor a que se formen asentamientos estables.

Las autoridades pretenden transmitir que el seguimiento de estas zonas continúa y que no existe una situación de concentración masiva en los montes. El mensaje busca diferenciar entre la presencia puntual o dispersa de personas y la existencia de campamentos de gran tamaño.

La vigilancia de los puntos más sensibles permitirá detectar nuevos asentamientos y actuar antes de que se conviertan en espacios permanentes. Para ello será necesario mantener una presencia regular y establecer canales de comunicación con los residentes y los responsables de las barriadas.

Una respuesta que debe combinar seguridad y atención

El debate sobre los desalojos plantea la necesidad de equilibrar dos objetivos: preservar la convivencia y atender las necesidades de las personas migrantes. Las medidas de seguridad pueden ordenar el uso del espacio público, pero deben integrarse en una estrategia más amplia de acogida, asistencia y prevención.

Ceuta afronta una presión migratoria condicionada por su posición geográfica y por la proximidad con Marruecos. Esta realidad obliga a mantener una planificación constante, especialmente en los momentos en los que aumenta la llegada o la permanencia de personas sin una alternativa residencial.

El Gobierno mantiene así el foco en las barriadas y en los espacios donde puedan surgir asentamientos, aunque descarta que se haya producido una ocupación generalizada de los montes. La evolución de la situación determinará las próximas actuaciones y el alcance de los dispositivos que se pongan en marcha.

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