La presión migratoria agrava la pérdida de autónomos en Ceuta, según Lorenzo Amor
Ceuta atraviesa un momento especialmente delicado para el trabajo por cuenta propia. La ciudad autónoma es el territorio que más autónomos ha perdido durante el último año, una evolución que el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, vincula directamente a la presión migratoria y a la falta de respuestas económicas suficientes.
Amor considera que la situación que ha vivido Ceuta en los últimos meses está teniendo un impacto evidente sobre la actividad comercial y empresarial. La llegada masiva de personas y la presión sobre los servicios públicos, sostiene, terminan afectando también a los negocios que dependen del consumo, de la estabilidad y de unas condiciones mínimas de normalidad.
Ceuta encabeza la pérdida de trabajadores por cuenta propia
Los datos de afiliación sitúan a Ceuta como la autonomía con peor evolución en el número de autónomos en el último año. Para ATA, este retroceso refleja las dificultades que afrontan los pequeños negocios de la ciudad, especialmente los comercios, los establecimientos hosteleros y las empresas de servicios.
El presidente de la organización advierte de que cada baja en el régimen de autónomos supone algo más que una cifra estadística. En muchos casos, implica el cierre de un negocio familiar, la desaparición de puestos de trabajo y una menor oferta comercial en barrios y zonas que ya soportan una actividad económica limitada.
La dimensión del problema resulta especialmente relevante en Ceuta por las características de su tejido productivo. La ciudad cuenta con un elevado peso del comercio y de los servicios, sectores muy sensibles a cualquier alteración en el consumo, la movilidad o la percepción de seguridad y estabilidad.
Las ayudas públicas, insuficientes para afrontar la crisis
Lorenzo Amor reclama una respuesta más ambiciosa por parte del Gobierno. A su juicio, las medidas económicas aprobadas hasta ahora no han sido suficientes para compensar el impacto que está sufriendo la actividad empresarial en Ceuta.
ATA defiende que las ayudas deben llegar de manera rápida, sencilla y adaptada a la realidad de los autónomos. Muchos pequeños empresarios no disponen de capacidad financiera para soportar durante meses una caída de ingresos, un aumento de los costes o una reducción de la clientela.
Entre las prioridades del colectivo se encuentran el refuerzo de las bonificaciones, la simplificación de los trámites y el establecimiento de apoyos específicos para los sectores más afectados. También se considera necesario que las administraciones mantengan una interlocución constante con las organizaciones empresariales para ajustar las medidas a las necesidades reales.
El comercio, uno de los sectores más expuestos
El comercio minorista es uno de los ámbitos que afronta mayores dificultades. Los autónomos necesitan un flujo constante de clientes para mantener sus negocios, pero la incertidumbre y los cambios en los hábitos de consumo reducen los márgenes y dificultan la planificación.
La hostelería y los servicios profesionales tampoco son ajenos a esta situación. La subida de los gastos de funcionamiento, el coste de los suministros y las obligaciones fiscales se suman a un escenario de menor facturación. Para muchos negocios, esa combinación puede hacer inviable continuar con la actividad.
Desde ATA se insiste en que Ceuta necesita políticas específicas y no únicamente medidas generales aplicadas al conjunto del país. La insularidad administrativa, la dependencia del sector servicios y su situación fronteriza hacen que cualquier crisis tenga una repercusión más rápida y profunda sobre las pequeñas empresas.
Una llamada a reforzar la protección del tejido productivo
La organización de autónomos reclama que la respuesta institucional tenga en cuenta tanto la emergencia inmediata como la recuperación a medio plazo. Mantener abiertos los negocios, facilitar el relevo generacional y fomentar nuevas altas son objetivos difíciles de alcanzar si los trabajadores por cuenta propia no perciben un horizonte de estabilidad.
Amor alerta de que la pérdida continuada de autónomos puede debilitar todavía más la economía ceutí. Menos negocios activos significa también menos empleo, menor recaudación y una mayor dependencia de las administraciones públicas.
El presidente de ATA considera, por tanto, que la situación requiere una actuación coordinada entre el Gobierno central, la Ciudad Autónoma y los agentes económicos. La prioridad, defiende, debe ser evitar que la presión que soporta Ceuta termine convirtiéndose en el cierre definitivo de empresas y en una pérdida estructural de actividad.
El futuro de los autónomos ceutíes pasa por recuperar la confianza, garantizar apoyos eficaces y ofrecer condiciones que permitan emprender y mantener un negocio. Sin ese respaldo, la ciudad corre el riesgo de prolongar una tendencia negativa que ya la coloca a la cabeza de España en pérdida de trabajadores por cuenta propia.
