BepiColombo encara la recta final antes de llegar a Mercurio con tecnología española
La misión BepiColombo, desarrollada conjuntamente por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia japonesa JAXA, se prepara para afrontar uno de los momentos decisivos de su viaje: su llegada a Mercurio. La sonda, impulsada durante años con sistemas de propulsión eléctrica y asistencias gravitatorias, se encuentra en la fase final de una trayectoria diseñada para alcanzar el planeta más cercano al Sol.
El proyecto incorpora tecnología española de alta precisión desarrollada por Sener, una participación clave para garantizar el control de algunos de los mecanismos que permiten a la nave orientarse, comunicarse y operar en un entorno extremo. La misión busca estudiar Mercurio con un nivel de detalle inédito y ayudar a comprender mejor la formación y evolución de los planetas rocosos.
Un viaje de casi una década hasta Mercurio
BepiColombo despegó en octubre de 2018 desde el puerto espacial europeo de Kurú, en la Guayana Francesa. Desde entonces, la nave ha recorrido miles de millones de kilómetros siguiendo una ruta compleja, necesaria para reducir su velocidad orbital y quedar atrapada por la débil gravedad de Mercurio.
A diferencia de otros destinos del Sistema Solar, acercarse al planeta exige frenar constantemente frente a la enorme influencia gravitatoria del Sol. Para lograrlo, la misión ha combinado el uso de propulsión eléctrica con varios sobrevuelos planetarios, incluidos pasos por la Tierra, Venus y el propio Mercurio.
Estas maniobras han permitido ajustar progresivamente la trayectoria y ahorrar combustible. La última etapa culminará con la inserción orbital de la misión, prevista para finales de 2026, cuando los distintos elementos de BepiColombo comiencen a separarse y adopten sus órbitas científicas.
Dos orbitadores para analizar un planeta extremo
BepiColombo está formada por varios módulos que trabajan de manera conjunta durante el viaje. El módulo de transferencia permite transportar la misión hasta Mercurio, mientras que el escudo solar protege los equipos de las temperaturas y la radiación generadas por la proximidad al Sol.
Una vez completada la llegada, la nave se dividirá en dos orbitadores independientes. El Mercury Planetary Orbiter, de la ESA, estudiará la superficie, la composición interna y la tenue atmósfera del planeta. Por su parte, el Mercury Magnetospheric Orbiter, conocido como Mio y desarrollado por JAXA, analizará el campo magnético y el entorno espacial que rodea Mercurio.
El trabajo coordinado de ambos vehículos permitirá observar el planeta desde perspectivas complementarias. La misión también investigará la interacción entre el viento solar y la magnetosfera mercuriana, un fenómeno especialmente intenso debido a la cercanía del planeta con el Sol.
La aportación de Sener: precisión para sobrevivir al entorno espacial
La tecnología de Sener forma parte de los sistemas mecánicos que permiten a BepiColombo mantener su configuración y orientar determinados elementos durante el viaje y la fase científica. En una misión de este tipo, cada movimiento debe ejecutarse con una precisión extrema y sin posibilidad de intervención física desde la Tierra.
Entre los desarrollos españoles vinculados al proyecto se encuentran mecanismos destinados al apuntamiento y despliegue de equipos, como antenas y elementos asociados a los paneles solares. Estas piezas deben funcionar después de años expuestas a vibraciones, cambios térmicos y radiación, además de operar en una zona donde la temperatura puede alcanzar niveles muy superiores a los habituales en la órbita terrestre.
La orientación de las antenas será esencial para mantener las comunicaciones con las estaciones de seguimiento. También permitirá transmitir a la Tierra el volumen de datos recopilado por los instrumentos científicos y recibir las órdenes necesarias para ajustar la operación de los orbitadores.
Qué pretende descubrir la misión
Mercurio sigue siendo uno de los planetas menos conocidos del Sistema Solar. Su pequeño tamaño, su superficie marcada por cráteres y sus temperaturas extremas han dificultado el estudio detallado de su composición y evolución.
BepiColombo analizará la estructura interna del planeta, la naturaleza de su superficie y la distribución de elementos químicos. Los científicos también tratarán de explicar por qué Mercurio posee un núcleo metálico desproporcionadamente grande respecto a su tamaño y cómo pudo formarse su campo magnético.
- Estudio de la superficie y la composición mineral de Mercurio.
- Análisis de su campo magnético y de la interacción con el viento solar.
- Investigación de la estructura interna y del gran núcleo metálico del planeta.
- Observación de su exosfera, una atmósfera extremadamente tenue.
- Medición de los efectos de la intensa radiación solar sobre el entorno mercuriano.
Un hito para la exploración europea y japonesa
La llegada de BepiColombo supondrá un nuevo paso en la exploración de Mercurio y consolidará la cooperación entre Europa y Japón en misiones de alta complejidad. El proyecto ha exigido resolver retos de navegación, comunicaciones, control térmico y propulsión que no se plantean con la misma intensidad en otros destinos.
Para la industria espacial española, la misión representa además una demostración de la capacidad para desarrollar mecanismos críticos destinados a operar durante años lejos de la Tierra. Cuando BepiColombo entre finalmente en órbita, la tecnología de Sener formará parte de una plataforma preparada para estudiar uno de los mundos más extremos y desconocidos de nuestro vecindario cósmico.



