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Canarias contiene 24 detecciones de mosquitos transmisores de enfermedades desde 2017

Canarias ha logrado contener desde 2017 un total de 24 detecciones de mosquitos potencialmente transmisores de enfermedades. La vigilancia entomológica desplegada en el archipiélago ha permitido identificar la llegada de ejemplares de Aedes aegypti y Aedes albopictus, conocidos popularmente como mosquito de la fiebre amarilla y mosquito tigre, respectivamente.

Hasta el momento, ninguna de las dos especies ha conseguido establecer poblaciones estables en las islas. El objetivo principal del sistema de control es precisamente detectar su presencia de forma temprana y actuar antes de que estos insectos puedan reproducirse y extenderse por el territorio.

Una red de vigilancia activa desde 2013

El sistema de vigilancia entomológica de Canarias funciona desde 2013. Su labor se centra en la búsqueda, identificación y seguimiento de mosquitos invasores que pueden transmitir enfermedades como el dengue, el chikungunya, el virus del Zika o la fiebre amarilla.

La detección de un ejemplar no significa que exista una transmisión activa de estas enfermedades ni que se haya producido un brote. En la mayoría de los casos, se trata de una señal que activa los protocolos de inspección y control para determinar si hay más mosquitos en la zona.

La vigilancia permite conocer con rapidez qué especie se ha localizado, dónde ha aparecido y si existen indicios de reproducción. Esta información resulta esencial para evitar que una introducción puntual se convierta en una colonización permanente.

El riesgo está en la llegada y el establecimiento

Los mosquitos Aedes pueden desplazarse mediante el transporte de mercancías, equipajes, vehículos o recipientes que contengan pequeñas cantidades de agua. Sus huevos, además, pueden sobrevivir durante periodos prolongados en lugares húmedos o secos antes de eclosionar cuando encuentran condiciones favorables.

Por este motivo, la principal preocupación sanitaria no es únicamente detectar un insecto adulto, sino impedir que la especie complete su ciclo biológico. Si consigue reproducirse de manera continuada, su eliminación resulta más compleja y aumenta la posibilidad de que transmita virus si entra en contacto con una persona infectada.

La condición insular de Canarias facilita la vigilancia, pero también exige mantener controles constantes en puertos, aeropuertos y otros puntos de entrada. El movimiento de personas y mercancías hace necesario que la prevención no se limite a actuaciones puntuales.

Qué ocurre cuando se detecta un ejemplar

Ante una detección, los equipos especializados realizan una inspección del entorno para localizar posibles focos de cría. También pueden instalar trampas adicionales, recoger muestras y revisar espacios donde se acumule agua, como recipientes, canalizaciones, jardines o zonas de almacenamiento.

La identificación en laboratorio permite confirmar la especie y valorar el riesgo. Cuando es necesario, se aplican medidas de control dirigidas a eliminar larvas y ejemplares adultos, junto con recomendaciones para evitar nuevas acumulaciones de agua.

La rapidez de respuesta es uno de los factores determinantes. Cuanto antes se localiza el mosquito y se delimita el área afectada, mayores son las posibilidades de impedir su expansión y de mantener la situación bajo control.

La prevención también depende de la ciudadanía

La colaboración ciudadana puede contribuir a reducir los lugares de reproducción. Los mosquitos del género Aedes necesitan cantidades pequeñas de agua para completar su desarrollo, por lo que conviene vaciar con frecuencia platos de macetas, cubos, juguetes, bebederos de animales y cualquier recipiente expuesto al exterior.

  • Eliminar el agua acumulada en recipientes y objetos al aire libre.
  • Mantener limpias y cubiertas las instalaciones que puedan almacenar agua.
  • Revisar patios, terrazas, jardines y zonas comunes después de lluvias.
  • Comunicar la presencia de mosquitos sospechosos a los servicios sanitarios habilitados.

También es importante evitar la manipulación directa de los ejemplares. Una fotografía y la información sobre el lugar y la fecha de observación pueden ayudar a los equipos de vigilancia a evaluar el hallazgo.

Controlar antes de que se convierta en un problema sanitario

Las 24 detecciones registradas desde 2017 reflejan la necesidad de mantener activa la vigilancia, pero también la capacidad de Canarias para responder ante la llegada de especies invasoras. El dato más relevante es que, hasta ahora, Aedes aegypti y Aedes albopictus no han logrado fijar poblaciones estables en el archipiélago.

La estrategia se apoya en una idea básica: detectar pronto, intervenir con rapidez y evitar que el mosquito se establezca. Mientras no exista una población asentada, el riesgo de transmisión sostenida de enfermedades permanece limitado, aunque la vigilancia debe continuar de forma permanente.

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