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Panamá refuerza la vacunación infantil para evitar el regreso de la poliomielitis

Panamá ha intensificado la inmunización de niños y niñas ante el descenso de las coberturas vacunales y el riesgo de que la poliomielitis vuelva a encontrar una vía de entrada en el país. Aunque durante décadas se han logrado avances decisivos contra esta enfermedad, el virus continúa circulando en distintas zonas del mundo.

La poliomielitis, también conocida como polio, es una infección vírica muy contagiosa que puede afectar al sistema nervioso. En los casos más graves provoca debilidad muscular y parálisis permanente, especialmente en las piernas. Cuando compromete los músculos respiratorios, puede llegar a ser mortal.

El principal mecanismo de protección es la vacunación. No existe un tratamiento curativo capaz de eliminar el virus una vez que se ha producido la infección, por lo que mantener una cobertura elevada resulta esencial para proteger tanto a los menores vacunados como a quienes no pueden recibir determinadas vacunas por motivos médicos.

Una enfermedad que puede reaparecer si baja la inmunización

La poliomielitis se transmite principalmente por vía fecal-oral, a través de agua, alimentos o manos contaminadas. En algunos casos también puede propagarse mediante secreciones respiratorias. El virus puede circular sin ser detectado durante un tiempo porque muchas personas infectadas no presentan síntomas claros.

Esta circunstancia dificulta identificar todos los contagios. Una persona puede transmitir el poliovirus antes de saber que está enferma y continuar haciéndolo durante un periodo prolongado. Por eso, la ausencia de casos visibles no significa que el riesgo haya desaparecido por completo.

Las coberturas vacunales actúan como una barrera colectiva. Cuando disminuyen, aumentan las posibilidades de que el virus se propague y alcance a menores que todavía no han completado la pauta, así como a personas vulnerables. La movilidad internacional puede favorecer la llegada de infecciones desde regiones donde el virus sigue presente.

La mayoría de los casos no presenta señales evidentes

La infección puede ser asintomática o causar síntomas leves parecidos a los de otras enfermedades: fiebre, cansancio, dolor de garganta, malestar, náuseas o molestias abdominales. En una proporción reducida de pacientes, el virus invade el sistema nervioso y provoca signos neurológicos.

Entre las señales de alarma se encuentran la debilidad repentina en una extremidad, la pérdida de fuerza muscular, la rigidez de cuello o espalda y las dificultades para respirar o tragar. Ante estos síntomas, especialmente en un menor no vacunado o con una pauta incompleta, es necesario buscar atención médica urgente.

Secuelas que pueden durar toda la vida

La parálisis asociada a la poliomielitis puede aparecer de forma rápida y dejar secuelas permanentes. Algunas personas necesitan rehabilitación prolongada, ayudas para desplazarse o asistencia respiratoria. Incluso quienes se recuperan pueden desarrollar años después el llamado síndrome pospolio, con nuevo cansancio, dolor y pérdida de fuerza.

La gravedad de estas consecuencias explica por qué la prevención ocupa un lugar central. Los antibióticos no sirven contra un virus y no existe un medicamento que revierta el daño neurológico causado por la infección. El tratamiento se limita a aliviar los síntomas y apoyar las funciones afectadas.

La vacunación, clave para mantener el virus fuera

Las vacunas contra la poliomielitis han demostrado una elevada eficacia para prevenir las formas graves de la enfermedad. La protección se construye mediante varias dosis administradas durante la infancia, de acuerdo con el calendario sanitario de cada país.

El Ministerio de Salud de Panamá ha reforzado la inmunización de menores como respuesta a la reducción de las coberturas. Las familias deben revisar la cartilla o el registro de vacunación y consultar con los servicios sanitarios si existen dosis pendientes, dudas sobre la pauta o antecedentes de vacunación incompletos.

  • Comprobar que los niños tienen actualizadas las vacunas previstas para su edad.
  • Solicitar orientación sanitaria cuando se desconozca si una dosis fue administrada.
  • Consultar antes de viajar a zonas donde continúe la circulación del poliovirus.
  • Acudir a un centro médico ante síntomas compatibles con una infección neurológica.

La prevención no depende únicamente de la protección individual. Una cobertura amplia reduce la circulación del virus y limita su capacidad para alcanzar a la población. Por ese motivo, recuperar los niveles de vacunación infantil es una prioridad de salud pública para Panamá y para cualquier país conectado con regiones donde la poliomielitis aún no está eliminada.

Mantener la enfermedad fuera del territorio exige vigilancia, vacunación y respuesta rápida ante cualquier sospecha. La polio puede parecer una amenaza del pasado, pero mientras siga circulando en el mundo, la inmunización continúa siendo la herramienta más eficaz para evitar nuevos casos y prevenir parálisis irreversibles.

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