El fracaso de AstraZeneca coloca en peligro la estrategia de la UE para superar la crisis sanitaria y económica

Bruselas estimaba dispensar160 millones de vacunas de todas las marcas en el primer trimestre y por el momento solo se han distribuido 70, mientras a EE UU han llegado 154.

Oxford, mantenemos una dificultad. Un problema grave. La vacuna contra la covid desarrollada por la ilustre universidad británica y fabricada por la farmacéutica anglosueca AstraZeneca se ha transformado en un gran dolor de cabeza para la Unión Europea. El fracaso en la producción de AstraZeneca ha desordenado los calendarios de vacunación de la mayoría de las autoridades sanitarias europeas. Pero el efecto de los reiterados retrasos en la distribución del fármaco de AstraZeneca y la incertidumbre aflorada en relación a sus efectos secundarios tienen desvíos mucho más peligrosas que el simple demora de un pinchazo. El desastre  intimida con evitar la estrategia de la UE para superar la crisis sanitaria y económica, fundamentada en una veloz campaña de vacunación masiva para alcanzar a partir de junio una restablecimiento del sector servicios y una movilidad casi normal.

La aparición de una segunda primavera negra atraviesa Europa y el nerviosismo fluye entre unos gobiernos europeos que, un año luego de la gran encierro de la primavera pasada, esperaban en brindar a la población un signo de mitigación sanitario, social y económico. La efectividad es más resistente de lo predicho y todos los objetivos sanitarios y económicos de la Comisión Europea están en el aire después del traspié de las campañas de vacunación en el primer trimestre y el peligro de nuevos contratiempos en el segundo.

El eurodiputado socialista Nicolás González Casares, miembro de la comisión de Industria del Parlamento, una de las encargadas del seguimiento de la estrategia de vacunas, informa, que si la distribución de dosis no se realiza con rapidez al empezar el segundo trimestre, la Comisión enfrentara una circunstancia política explosiva, con una oleada de contagios al alza, una población cada vez más cansada y unos gobiernos que desplazan la responsabilidad de la calamidad a Bruselas, vaticina González.

Por otra parte, la comisaria europea de Sanidad, Stella Kyriakides, no oculta la desilusión con el laboratorio anglosueco. Con AstraZeneca han ocurrido dificultades continuas, quejaba Kyriakides el pasado miércoles durante un hallazgo con  un grupo de medios europeos. Con Pfizer-BioNTech, sin embargo, al principio mantuvimos  problemas, pero alcanzaron incrementar su capacidad de producción y han sido mucho más honestos, agregaba la comisaria.

La presión se muele en la capital comunitaria y las primeras grietas en la estrategia común han presentado entre el grupo de países, con Austria como líder, que habían creído en la vacuna de AstraZeneca y escasamente habían comprado dosis de BioNTech. Los gobiernos de Austria y compañía exigen una redistribución de las dosis compradas, una solicitud negada terminantemente por el resto.

La colisión entre los socios comunitarios intimida con apuntarse la cumbre europea que se llevara a cabo este jueves y viernes. La cita estaba estimada para reconsiderar el futuro geoestratégico de la UE (sobre todo en relación con Rusia y Turquía), pero fuentes diplomáticas admiten que va vía de transformarse en un gabinete de crisis para pretender auxiliar las campañas de vacunación.

Bruselas confiaba en el reparto de unos 160 millones de dosis durante el primer trimestre, es decir, bastante para inyectar las dos dosis necesarias al 22% de la población adulta europea. Y aguardaba un aluvión de dosis en el segundo trimestre, de hasta 380 millones, que dejaría aumentar la tasa de vacunación por encima del 60%.

La inmunización hubiera venido acompañada de un aflojamiento de las limitaciones de movimiento y de las medidas de confinamiento. Y hubiera ablandado este año un rebote del crecimiento económico durante el primer trimestre (ya descartado) y un poderoso despegue durante el segundo.

Pero la ilusión de una acelerada recuperación se ha evaporado y la UE llega al final del primer trimestre con menos de 70 millones de dosis repartidas (frente a los 154 millones en EE UU) y solo el 4,2% de la población con las dos dosis inyectadas de alguna de las vacunas autorizadas hasta ahora (Pfizer-BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Janssen). Durante el primer semestre, AstraZeneca tiene pronosticado entregar 100 millones de dosis en la UE, es decir, 170 millones menos de lo comprometido. Un total de 85 millones menos de personas que lo esperado (cada vacuna requiere dos dosis).

El retroceso económico vaticinado por la Comisión para el segundo trimestre igualmente corre peligro con el repunte de contagios en buena parte de Europa y la vuelta de los confinamientos en países de la talla de Francia o Italia. Desde este sábado, 21 millones de personas, un tercio de la población francesa, estarán sujetas a medidas de confinamiento durante al menos cuatro semanas. La medida obliga a cerrar 110.000 establecimientos comerciales, según datos del Gobierno francés, más de la mitad de ellos en el territorio de París.

Sobre las vacunas proyecta, también, la tiniebla de la incertidumbre originada en las últimas semanas por las vacilaciones de las autoridades europeas con el fármaco de AstraZeneca. Más de la mitad de los Estados miembros, entre ellos España, resolvieron suspender a principios de esta semana la campaña de vacunación hasta que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) se pronunciara sobre algunos percances  de trombosis en personas vacunadas con el producto de AstraZeneca. “Es segura y efectiva”, insistió por ultimo el regulador el pasado jueves, aun cuando sin desechar un nexo con riesgos aislados, que deberá ser señalado en los folletos.

La repartición se reiniciara a finales de semana en Alemania, Francia e Italia, y varios mandatarios, con la canciller alemana Angela Merkel al frente, pronosticaban su deseo de vacunarse con AstraZeneca. Pero está por ver si esa maniobra de imagen limpia la infamia  de la vacuna anglosueca.

En este sentido, Suerie Moon, codirectora del Centro de Salud Global del Instituto de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra, expresa que el susto de AstraZeneca entra dentro de lo prometido. Que cuando escalas la cantidad de personas que reciben una vacuna de decenas de miles a millones, lo extraño se vuelve menos extraño, expresa. Pero estima que la incertidumbre causada podrían contagiarse al resto de laboratorios. El golpe puede dañar potencialmente la confianza, afirma.

Incertidumbres para inmunizarse

En Francia, solamente el 20% de la población cree en la vacuna de AstraZeneca, conforme a  un sondeo para la cadena de televisión BFMTV hecha después de la suspensión temporal del uso de esta vacuna. La confianza en la de BioNTech es más del doble (52%). La caída de AstraZeneca es muy revelador también para un país como Francia, donde en febrero, antes de las primeras dudas, solo el 44% de la población se presentaba dispuesta a vacunarse, frente al 66% en Italia, el 58% en España o el 56% en Alemania.

La europarlamentaria francesa Véronique Trillet-Lenoir, del grupo liberal Renew y miembro de la comisión de Salud y Medio Ambiente, que inspecciona la estrategia de vacunas, piensa que la suspensión temporal de AstraZeneca puede originarse finalmente positiva porque ha presentado a la opinión pública que cada vida cuenta. Trillet-Lenoir aprueba tanto el parón como el regreso de la vacunación tras el dictamen favorable de la EMA. Pero distingue que en los países como el suyo, donde tienen máximo arraigo los movimientos antivacunas, quizá serán indispensables campañas con rostros famosos y jóvenes vacunándose.

El desastre ha trasladado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a robustecer el tono en los últimos días. En los pasillos comunitarios se comienza  hablar de cesación y renuncias. La Comisión solicitud colocarse al frente de la estrategia de vacunación sin tener disputa para ello y una vez que los Estados miembros admitieron cedérselo ha sido incompetente de organizarlo, señala una fuente comunitaria. El Parlamento Europeo, que en este momento ha cerrado filas con Von der Leyen, comienza a desperdiciar igualmente la paciencia y podría reclamar responsabilidades si la estrategia europea igual se malogra en el segundo trimestre.

Ante el peligro de que las vacunas se transformen en un bumerán que coloque en riesgo su mandato, Von der Leyen se ha colocado en posición de guerra comercial frente al Reino Unido, donde las fábricas de AstraZeneca no han producido ni una sola dosis con destino a la UE. La presidenta comunitaria percibió el miércoles de que no excluye “nada” para garantizar el suministro, añadida la prohibición de las exportaciones de vacunas hacia el Reino Unido, que ha recibido 10 millones de dosis desde el continente (la mayoría de Pfizer-BioNTech), entre tanto que ningún vial ha cruzado el Canal de la Mancha en sentido contrario.

Trillet-Lenoir piensa que era hora de mostrar los dientes, intimidar a AstraZeneca y por medio de ella al Reino Unido, afirma. En su opinión, la confrontación con esta empresa solicitara una solución en dos frentes: una contractual, que puede llegar a los tribunales, y otra diplomática, ante el Gobierno británico. Pero la experiencia del Brexit nos señala que no será sencillo.

La Comisión ya planifica el primer movimiento hacia esa factible lucha judicial: vaticina enviar una carta a la empresa en los próximos días para comenzar un arbitraje, un instrumento de transacción establecido en el contrato con la empresa. Si la decisión amigable del altercado  no cristaliza, el contrato presume que se resuelva ante los tribunales de justicia belgas.

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