La empresa de respiradores que salvó a España ahora exporta a medio mundo

Debido al pánico por lo rápido que iba avanzando la pandemia de coronavirus en marzo del 2020, la cual se apoderó del mundo, los países desarrollados tuvieron que ordenar a sus fabricantes de materiales médicos que cancelaran sus exportaciones. Estas fueron semanas de un total caos, en las que ha quedado la evidencia de las carencias que tiene España. En tanto, logró entrar Hersill, una empresa familiar que fue creada en 1973, que fabrica desde Móstoles y se encarga de exportar equipos médicos punteros. Siendo uno de estos, la propia versión que ellos han sacado del producto avanzado y más escaseado en esos días, los respiradores, ha sido la máquina que más se ha usado en las UCIs, para poder bombearle oxígeno a los pacientes que se encuentran a punto de perder la batalla contra este virus.

Momentos antes de que ocurriera todo esto, Hersill ya se encontraba recibiendo un montón de ofertas desde el extranjero, con el objetivo de comprarles su modelo de respirador Vitae 40. Estos ya poseían los componentes para el montaje de 100 unidades en su fábrica, que está ubicada en un polígono en las afueras de Móstoles, donde tienen 60 trabajadores. Esta fuerte demanda era una muy buena noticia, en especial para los directivos de esta empresa, quienes son descendientes de su fundador Benjamín Herranz, debido a que su respirador era su producto más novedoso. En el 2019, la Unión Europea les concedió la autorización para que fuese comercializado, después de haber tenido tres años en la espera. Diverso países, como de igual forma ciertos Hospitales de España, les solicitaban cantidades masivas, por el temor de ser desbordados por este virus. Un alto número como el que tenían de demanda fue extraordinario para ellos y les abrió los ojos, según lo que cuenta el director de I+D y sobrino del fundador, Carlos Martínez, cuando ya casi ha pasado un año y contó cómo fueron aquellos días críticos.

Martínez, quien además es ingeniero madrileño de 53 años, contó que aquello fue una fiebre, ya que de pronto les pidieron los distribuidores internacionales que les hicieran una oferta de 1.000 respiradores, y si estos ya los tenían en el almacén que les hicieran el envío que en ese mismo les hacían una transferencia. Y esto ocurría un lunes 9 de marzo, cuando Madrid justo acababan de suspender las clases en los colegios y el país había entrado en alerta, por lo que decidieron avisarle a las autoridades españolas, y lo hicieron por medio del presidente de Hersill, Benjamín Herranz Jordán, hijo del fundador y pediatra, quien tenía bastantes contactos en la consejería de Sanidad de Madrid, en el correo avisaban que estaban en un pequeño stock y querían saber que hacer.

Para el día del decreto de alerta, el sábado 14 de marzo, les fue solicitado por la Comunidad que rechazaran los pedidos de exportación y para el martes 17, lograron llegar a un acuerdo para que el Servicio Madrileño de Salud adquiriera esas máquinas. En aquellos días las UCIs, en los hospitales Madrileños, se encontraban en su límite y ya les estaban negando posibilidades de cura a enfermos de edades avanzadas. La empresa Herssil no logró exportar nada, pero los respiradores fueron entregados según sus operarios terminaron su ensamblaje y estos terminaron en alrededor de una decena de hospitales de Madrid.

Al inicio este respirador de Hersill, no era considerado como el ideal, debido a que este se había pensado para tener uso en una UVI móvil y no para los hospitales. Este es un aparato mucho más pequeño que los respiradores de UCI, puede caber en una mano, y no posee alarmas, pantallas grandes y capacidad para mezclar oxígeno con aires medicinales, pero para este momento no existían más opciones en el mercado español. Martinez ha dicho que para su conocimiento en España, nunca habían sido fabricados respiradores de UCI, pero en todo caso el Vitae 40 de Hersill cumplía de sobras esta función. Y al final fue la opción que tomaron países avanzados como Francia, Reino Unido o Estados Unidos porque en pocas semanas era posible fabricar muchas miles de unidades.

Hasta hace unos pocos años, estos respiradores de transporte ya tenían prestaciones inferiores a los de UCI, los últimos modelos de diversos fabricantes, entre ellos el Vitae 40 de Hersill, poseen prestaciones y modos ventilatorios que son propios de ellas.

Sin embargo, el estado de la pandemia estaba tan agravado que tanto Madrid, como el resto del país estaban necesitando más respiradores. Ya después de haber confinado a todos los españoles en sus casas, se empezaron a mover hilos de parte del secretario de Industria del Gobierno central, Raúl Blanco, y la patronal del sector tecnológico Ametic, para tener el conocimiento de que empresas españolas, eran las que tenían la capacidad para la producción de respiradores, y dieron con el resultado, de que solo se dedicaban a esto Hersill y la más pequeña Temel, en Valencia. Y también hubo solidarios que surgieron con la pandemia como La automovilística Seat y la comunidad de impresores 3D, que se ofrecieron para ser una alternativa, pero esto era un riesgo, debido a que un respirador que no funcione correctamente, podría reventar los pulmones de un enfermo. Por lo que Hersill, finalmente surgió como la opción más segura, y ya se encontraba avalada por su marca que había sido validada por la Unión Europea.

Por lo que les fue solicitado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que fabricaran 5.000 unidades en solo diez semanas. Y debido a que Hersill, solo contaba con talleres pequeños, que tenían cuatro máquinas de tornado y mecanización, tuvieron que sellar una alianza en conjunto con otra empresa madrileña, la cual era Escribano, una fábrica de armamento. El 3 de abril, esta historia logró captar toda la atención, ya que en lo peor que se estaba viviendo en la primera ola, Sánchez visitó Hersill, con el objetivo de reconocer todo ese esfuerzo que estos estaban realizando sin precedentes, en esta historia reciente de España.

Hersill realizó sus primeros 100 respiradores para la Comunidad, gracias a que ya en su poder tenía los componentes que se habían traido de diversas partes del mundo. Pero se multiplicaron los nervios, debido a que para ese momento los proveedores ya habituales de Hersill, estaban teniendo una larga lista de pedidos de todas partes del mundo e incluso España, tuvo que colocarse en esta cola.

A lo que Martinez dijo que la empresa habló con el Ministerio para que estos ejercieran presión y que hacía falta que también interviniera el Rey. Y los Diplomáticos españoles en Estados Unidos o Suiza, les tocó tener una intervención, tuvieron que fletar aviones privados para que se pudiesen recoger estos materiales y los diplomáticos españoles tuvieron que hacer de transportistas.

La misión fue cumplida por Hersill y Escribano, con solo nueve semanas y con un ritmo de 100 respiradores por día. Según estos producían las unidades, Correos y otras empresas de paquetería los recogían en Móstoles para hacer las entregas a hospitales de toda España. Conforme al portavoz del Ministerio de Sanidad, el Gobierno central conserva hoy 955 de estas máquinas en la reserva estratégica que tuvo que ser creada a raíz de la pandemia.

En este momento la tercera ola está golpeando con fuerza, pero ya los hospitales españoles, se encuentran mucho mejor preparados. Y Hersill ya está exportando a países que se encuentran más necesitados, en Sudamérica, Asia o el norte de África. Y por mayor seguridad, la compañía dejó en pie el taller que tuvo que ser improvisado en una oficina de su sede en Móstoles, en la que en primavera tuvieron que trabajar 35 técnicos de Hersill y Escribano, en los turnos de mañana, tarde y noche. En este momento están fabricando a demanda y están guardando un stock de 300 respiradores.

Una industria débil

En el 2020, esta empresa creció mucho más del doble de lo que había crecido en el 2019, y ahora sus directivos tienen la creencia de que su reputación en el mercado internacional ha crecido. Y con el incentivo de fondos públicos han iniciado en junio el desarrollo de un respirador de UCI, que ya se encuentra en una fase de espera para su validación comercial europea.

De igual forma, han llegado otra gran cantidad de máquinas que han sido usadas en la terapia para los pacientes con covid-19, como los  caudalímetros, que permiten que se controle el suministro de oxígeno, y los vacuoreguladores, que mantienen abiertas las vías aéreas del paciente.

Este mercado de fabricantes de equipos médicos, es extremadamente competitivo y se encuentra ya dominado por empresas de EE UU, Alemania o Japón, los cuales ya son países que tienen una  cultura mayor de inversión en I+D. Existen dos familias de las maquinas médicas, las de diagnóstico y las terapéuticas, la primera se encuentra dominada por los equipos avanzados de EE UU; pero en la segunda si existe un espacio en el que España puede competir. El jefe de I+D de Hersill, hizo un llamado a los grandes capitales españoles, para que estos apuesten por la industria avanzada. A lo que Martínez ha dicho, que tienen la capacidad para dar un salto, pero hace falta que los inversores se arriesguen, si España logró en cuestión de décadas tener algunas de las mejores infraestructuras del mundo, de igual forma puede conseguir lo mismo en fabricación puntera.

Así mismo, les pidió a las autoridades españolas, que compren más productos que sean hechos en España, debido a que los servicios de compras en los hospitales españoles, a veces tienen la tendencia a ignorar lo que realizan en España. A Martínez, lo que más les ha hecho ilusión este año ha sido que jefes de UCI de hospitales, les hayan dicho “¿pero dónde estabais?”.

Y ha agregado que los fondos europeos para la reconstrucción tras la pandemia son una obligación, ya que hay un compromiso para reindustrializar Europa y con la pandemia han visto lo débiles que son.

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