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Las secuelas de la enfermedad que no se van, por el Covid persistente

Sin tener ni siquiera fuerza para coger su móvil, sin tener sufrimiento, dolor o ahogo, Luis un médico de Barcelona, de 64 años, notaba como se apagaba su vida, por tres noches en el mes de marzo, se fue a dormir sin contar con que volvería a despertar. El no entró a la UCI, pero aun así paso 15 días hospitalizado, y hasta el mes de mayo en su casa, estuvo conectado a una bomba de oxígeno. Según su relato, las secuelas perduran, ya que le han aparecido dolores osteomusculares, pero siente mayor limitación por los episodios que tiene de desaturación de oxígeno en la sangre, ya que se encuentra muy somnoliento y le falta el aire.

Por otro lado, se encuentra Anna Kemp, tiene 50 años, reside en Madrid y es traductora de guiones de cine. El 18 de marzo, fue cuando empezaron sus síntomas, los cuales no han sido suficientes para que ella acudiera a un hospital, que para este momento se encontraban desbordados. Ella afirmó que ella intento se responsable y tenía la confianza de que pasaría esta infección sin tener complicaciones. Sin embargo, pasó meses sin tener mejorías, pasando semanas completas en la cama, teniendo agotamiento y falta de aire y continúa en una rehabilitación pulmonar. A ella no le realizaron una prueba de PCR, por lo que no consta de forma oficial que ella haya pasado por esta enfermedad. Ha visto médicos que no han sabido que hacer con ella, por el momento su diagnóstico es por posible covid con secuelas clínicas.

El golpe que recibió el año pasado el sistema sanitario español, debido a la pandemia del covid-19, fue implacable y los residuos que esta ha acumulado para este nuevo año van a ser brutales. Ahora está activa una tercera ola a la que debe hacerle frente, como también a las sucesivas que puedan llegar a producirse. Y al mismo tiempo, se estima vacunar a alrededor de 30 millones de personas e intentar la recuperación de su actividad clínica que no fue realizada en el 2020. Cuando también está teniendo que enfrentarse a un oleaje de pacientes muy variados, de los que muchos no tienen evidencias científicas en las que se expliquen los síntomas que estos están manifestando, teniendo además como su único antecedente, haber tenido o sospechar que tuvieron la infección por SARS-CoV-2.

Conforme a los informes del Centro Nacional de Epidemiología, alrededor de 20.000 personas, son las que se encuentran en el primer grupo de pacientes que están requiriendo apoyo, sin estos poseer más complicaciones y se encuentran recuperándose de lo que fue su paso por las unidades de los cuidados intensivos. El jefe del servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, Jaime Masjuan, resumió que los pacientes que hayan tenido que pasar por un mes en la UCI, tendrán que necesitar por lo menos tres o cuatro meses más, para que se puedan restablecer y ganar masa muscular. De igual forma, diversos especialistas han coincidido en que estos pueden tener un buen pronóstico, a pesar de que para volver a la vida que llevaban antes les va a requerir tiempo y unas cuantas sesiones para rehabilitarse.

El coodinador de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), José Manuel Ramos, afirmó que ya han aprendido mucho más al respecto de los tratamientos para los casos con mayor gravedad, teniendo estancias mucho más cortas y recuperaciones mucho más rapidas. Todo esto debido a que en la primera ola, fueron muy comunes y largos los ingresos en la UCI.

Ramos ha distinguido a los pacientes que tienen secuelas por el covid-19, en dos grandes grupos: los que padecen daños orgánicos, con su mayoría pulmonares, neurológicos, cardiovasculares, como también pueden sufrir ictus; y en otro grupo están los que padecen síntomas tales como la cefalea, cansancio, falta de concentración, palpitaciones, entre otros, los cuales pueden llegar a persistir por dos o tres meses e incluso mucho tiempo más. A lo que ha apuntado Ramos, que estos son pacientes que no están bien y el estado en el que se encuentran puede llegar a ser muy limitante, pero no están sufriendo un daño orgánico, pero si padecen síntomas.

La Organización Mundial de la Salud, ya le asignó un código de Clasificación Internacional de Enfermedades, y los ha llamado afectados por la llamada covid persistente, y todavía hay mucho que conocer sobre esta. Tiene una sintomatología muy diversa y que es cambiante, todavía no hemos tenido un periodo que haya sido lo bastante largo, para tener la certeza si va a desaparecer con el pasar del tiempo. Y debido a lo nuevo que es este virus, existen muy pocos datos en la literatura científica, sobre su porcentaje de los pacientes que están sufriendo las secuelas.

Según el relato de Gema Lledó, quien lleva la consulta Long Covid, y es adjunta del servicio de enfermedades autoinmunes y sistémicas del Hospital Clínic de Barcelona, Un 80% de las personas pasaron el virus en sus casas, y no han sido los casos más graves, quienes han contado que para ellos la enfermedad ha sido similar a un tsunami, y les ha dejado diversas limitaciones para lo que es su cotidianidad, muchos han hasta tenido que abandonar sus trabajos.

En el mes de noviembre, fue realizada una encuesta por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que agrupó a 1.834 personas, en la plataforma Long Covid Acts, que padecen síntomas que tienen compatibilidad con la covid persistente. El 79% de estos datos son mujeres, con una media de 43 años de edad, teniendo la duración de sus síntomas que ya superó los seis meses. Estas han sido personas que padecieron esta infección en la primera ola, en muchos casos en su caso y no les realizaron una prueba PCR.

Los síntomas más comunes que han presentado son: sufrir cansancio y astenia (96%), dolores de cabeza (86%) y musculares (83%), falta de aire (79%) y falta de concentración (78%). Y en una escala en la que 0 es “ninguna incapacidad” y 10 “máxima incapacidad”, la puntuación media que han declarado padecer es del 4,82.

Ana Kemp, ha sido una de las impulsoras de Long Covid Acts, quien ha expresado que es normal que en una pandemia estén en primer lugar, los casos con mayor gravedad, pero también son suficientes los meses que ya han pasado, como de igual forma los pacientes ya son suficientes, para que sean reconocidos. No existe un protocolo, hay médicos que no les creen y otros que hasta les han atribuido cuestiones psicológicas, siendo esto para ella descorazonador. Como también los problemas que pasan por bajas laborales o del acceso a las terapias, ya que al no tener un PCR positiva o con las pruebas de los anticuerpos con resultados negativos, a pesar de haber tenido la infección, de forma oficial no constan como casos.

Para la atención de estos pacientes los hospitales de todo el país, empezaron a crear unidades funcionales para la atención de estos pacientes. Como es el caso del Hospital Clínico de Madrid, quienes en sí no tienen una unidad real, debido a que las manifestaciones se relacionan con diversas especialidad, por lo que ellos han puesto en marcha un proceso asistencial, según lo que ha explicado su director médico. Dicho proceso tiene previsto que los especialistas intervengan o no según los síntomas que presente el paciente, sin embargo, los médicos más importantes serán medicina interna y neumología. Siendo importante, que no se debe olvidar que los pacientes son un conjunto que requiere de una asistencia integral, y no se le debe tener dando vueltas por los diferentes servicios.

El jefe y coordinador de enfermedades infecciosas, del Hospital Parc Taulí de Sabadell, Manel Cervantes, indicó que de igual forma creó una unidad funcional, por la que ya han pasado más de 400 pacientes. Quien también ha dicho que la gran mayoría de los pacientes que tuvieron que pasar por la UCI, han tenido secuelas como hipotonía muscular, el cual les impide que puedan respirar bien, hasta problemas neurológicos no graves, como pérdida de concentración o dificultad para coordinar bien. Y respecto a los síntomas que son más inespecíficos, Cervantes defendió que estas personas que los están presentando no son psicosomáticos, ya que este es un síndrome postviral, que puede llegar a provocar dolores musculares y articulares, él ha dicho que esto realmente existe y no es un invento, de igual forma ya esto pasa con otros virus.

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