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Amelia Tiganus reclama combatir la trata como una forma de violencia contra las mujeres

La activista y superviviente de la trata Amelia Tiganus ha participado en Tenerife en una jornada dedicada a analizar la explotación sexual y sus consecuencias. Bajo el lema Mujeres y Niñas, No Mercancía, el encuentro puso el foco en la necesidad de prevenir la trata, proteger a las víctimas y cuestionar las estructuras que permiten que la explotación continúe.

Tiganus compartió su experiencia personal y su recorrido como superviviente, una intervención con la que quiso acercar al público las consecuencias de una realidad que, según defendió, no puede abordarse únicamente como un problema de seguridad o de inmigración. La trata afecta a los derechos fundamentales y constituye una forma extrema de violencia contra las mujeres y las niñas.

La jornada fue organizada conjuntamente por el Gobierno de Canarias, la Delegación del Gobierno, la Universidad de La Laguna y el Cabildo de Tenerife. El programa reunió a representantes institucionales, profesionales y entidades vinculadas a la prevención de la violencia machista y a la atención de las víctimas.

Una historia marcada por la explotación

Durante su intervención, Amelia Tiganus explicó cómo fue captada y explotada sexualmente cuando era muy joven. Su testimonio permitió poner rostro a las dinámicas de captación, control y sometimiento que acompañan a muchas situaciones de trata.

La activista subrayó que las víctimas no llegan a la prostitución en condiciones de libertad real cuando existen engaños, amenazas, deudas, violencia o dependencia económica. También señaló que la vulnerabilidad social, la pobreza, la desigualdad y la falta de alternativas facilitan la actuación de las redes de explotación.

Su relato incidió en el impacto que la trata deja en la vida de las mujeres. No se trata únicamente del daño físico, sino también de las consecuencias psicológicas, sociales y económicas que pueden prolongarse durante años. La recuperación, explicó, requiere acompañamiento especializado, seguridad y acceso efectivo a derechos.

La demanda también forma parte del problema

Uno de los ejes del debate fue la relación entre la explotación sexual y la existencia de una demanda que convierte los cuerpos de mujeres y niñas en mercancía. Tiganus defendió que cualquier estrategia contra la trata debe analizar también el papel de quienes pagan por acceder a mujeres en contextos de desigualdad y coerción.

Desde esta perspectiva, la lucha contra la trata no puede limitarse a perseguir a las organizaciones criminales. También necesita políticas de prevención, educación afectivo-sexual y sensibilización social que cuestionen la normalización de la prostitución y la idea de que el acceso al cuerpo de otra persona puede resolverse mediante una transacción económica.

La activista reclamó una mirada centrada en los derechos de las mujeres y no en su estigmatización. Muchas supervivientes, recordó, afrontan prejuicios cuando intentan reconstruir su vida, acceder a un empleo o explicar lo ocurrido. La respuesta institucional debe evitar culpabilizarlas y garantizar que puedan recibir ayuda sin miedo a ser juzgadas.

Prevención, protección y reparación

La jornada también sirvió para poner en común los principales retos de las administraciones y de las organizaciones especializadas. La detección temprana es uno de ellos. Las víctimas pueden encontrarse aisladas, vigiladas o sometidas a amenazas, por lo que identificar las señales de explotación exige coordinación entre los servicios sociales, sanitarios, educativos y policiales.

  • Mejorar la formación de los profesionales que pueden entrar en contacto con posibles víctimas.
  • Garantizar atención psicológica, jurídica, sanitaria y social especializada.
  • Proteger a las mujeres con independencia de su situación administrativa.
  • Reforzar la prevención entre adolescentes y jóvenes.
  • Perseguir a las redes de explotación y actuar sobre los beneficios económicos de la trata.

La protección, además, debe mantenerse después de la salida de la situación de explotación. Encontrar una vivienda segura, recuperar los vínculos sociales y acceder a una fuente de ingresos son pasos esenciales para evitar que las supervivientes queden expuestas a nuevas formas de violencia o dependencia.

Una respuesta colectiva frente a la trata

El encuentro en Tenerife planteó la necesidad de que la sociedad deje de considerar la trata como una realidad lejana. La explotación puede permanecer oculta detrás de negocios aparentemente legales y afectar a mujeres en contextos diversos. Por ello, la prevención requiere compromiso institucional, recursos estables y una ciudadanía capaz de detectar y denunciar posibles situaciones de abuso.

El testimonio de Amelia Tiganus contribuyó a trasladar ese debate desde las cifras y los informes a la experiencia concreta de una superviviente. Su mensaje apuntó a una responsabilidad compartida: proteger a las víctimas, exigir cuentas a los explotadores y cuestionar las condiciones que permiten que mujeres y niñas sean tratadas como mercancía.

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