El jefe de Gabinete del delegado en Ceuta revela 19 mensajes más con el CNI aún sin desclasificar
Gonzalo Sanz declaró como testigo ante la Audiencia Nacional y aseguró que existen otros 19 mensajes intercambiados con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que todavía no han sido desclasificados. Su testimonio añade nuevos elementos a una investigación marcada por la reserva de información y por las comunicaciones mantenidas con Marruecos.
Sanz, jefe de Gabinete del delegado en Ceuta, explicó ante la jueza que no todos los mensajes relacionados con el caso han podido incorporarse al procedimiento. Según su declaración, ese intercambio de comunicaciones permanece protegido y su contenido no ha sido puesto a disposición del tribunal.
19 comunicaciones pendientes de desclasificación
La existencia de esos 19 mensajes constituye uno de los aspectos más relevantes de la comparecencia. La jueza de la Audiencia Nacional conoció así que el material aportado hasta ahora no incluiría todas las comunicaciones mantenidas entre Sanz y el CNI.
La desclasificación de documentos o mensajes vinculados a los servicios de inteligencia requiere autorización del Gobierno y está sometida a límites relacionados con la seguridad nacional. Por ese motivo, el tribunal deberá determinar si reclama formalmente el acceso a ese contenido y en qué condiciones puede incorporarse a la causa.
El testimonio no permite conocer por ahora el contenido de los mensajes ni las fechas exactas en las que fueron enviados. Tampoco se ha precisado si guardan relación directa con los hechos que investiga la Audiencia Nacional o si forman parte del contexto de las actuaciones desarrolladas en Ceuta.
Contactos con un confidente en Marruecos
Durante su declaración, Sanz también manifestó que mantenía contacto con un confidente situado en Marruecos. Esa relación, según explicó, se encuadraba en las gestiones y comunicaciones que se desarrollaban al otro lado de la frontera.
La referencia a ese confidente introduce una nueva vía de interés para la investigación. El tribunal deberá establecer qué información transmitía esa persona, a quién llegaban sus comunicaciones y si sus avisos fueron utilizados para adoptar decisiones administrativas o de seguridad.
El testimonio tampoco concreta la identidad del confidente ni detalla la naturaleza exacta de la colaboración. Esos extremos podrían permanecer bajo reserva, especialmente si afectan a fuentes de información o a operaciones vinculadas a organismos de inteligencia.
Ayudas solicitadas que nunca llegaron
Otro de los puntos señalados por el jefe de Gabinete fue la petición de unas ayudas que, finalmente, nunca llegaron a sus destinatarios. Sanz explicó ante la jueza que esas solicitudes se plantearon, aunque no llegaron a materializarse.
La declaración no aclara por ahora quién pidió las ayudas, cuál era su finalidad ni qué organismo debía tramitarlas. La Audiencia Nacional tendrá que determinar si se trataba de apoyo económico, asistencia administrativa o algún tipo de colaboración relacionada con las personas que aportaban información desde Marruecos.
La ausencia de esas ayudas puede resultar relevante para conocer cómo se gestionaban los contactos y qué compromisos se asumían con las fuentes. También puede servir para comprobar si existían procedimientos formales para autorizar y documentar este tipo de peticiones.
Una declaración pendiente de nuevas diligencias
La comparecencia de Sanz aporta datos sobre tres ámbitos conectados: las comunicaciones con el CNI, los contactos con un confidente en Marruecos y las ayudas que fueron solicitadas sin llegar a concederse.
- Hay 19 mensajes con el CNI que continúan sin desclasificar.
- Sanz aseguró que mantenía contacto con un confidente en Marruecos.
- En su declaración mencionó unas ayudas solicitadas que nunca llegaron.
- La jueza deberá valorar si reclama nueva documentación y más información sobre esos contactos.
La declaración se produce en calidad de testigo, por lo que sus afirmaciones deberán ser contrastadas con el resto de documentos y testimonios incorporados a la causa. La existencia de mensajes aún reservados limita, de momento, la imagen completa de las comunicaciones analizadas por el tribunal.
El contenido de los mensajes pendientes de desclasificación podría ayudar a precisar el papel de cada interlocutor y la cadena de decisiones seguida en relación con Ceuta y Marruecos. Hasta que ese material sea accesible, cualquier conclusión deberá mantenerse dentro de los hechos expuestos ante la Audiencia Nacional.



