Cae en Murcia un entramado que utilizaba embarcaciones como gasolineras flotantes
La Guardia Civil ha detectado en Murcia una operativa presuntamente destinada a repostar embarcaciones recreativas de alquiler directamente en el muelle, mediante procedimientos que no estaban autorizados. La actividad se desarrollaba a modo de gasolinera flotante, fuera de los canales y de las instalaciones habilitadas para el suministro de combustible.
La investigación se centra en una empresa náutica que habría abastecido a barcos de recreo utilizados por clientes de alquiler. Los agentes identificaron el sistema durante las comprobaciones realizadas en el entorno portuario y constataron que el repostaje se efectuaba en el propio atraque, sin recurrir a una estación de servicio legalmente preparada para esta actividad.
Repostajes directos en el muelle
El procedimiento detectado permitía cargar combustible a las embarcaciones antes o después de su salida, simplificando una operación que debe realizarse bajo estrictas condiciones de seguridad. El suministro de carburante en zonas no autorizadas puede aumentar el riesgo de vertidos, incendios y daños tanto para las personas como para otras embarcaciones.
La normativa exige que las instalaciones destinadas al almacenamiento y distribución de combustible cumplan requisitos específicos. Entre ellos figuran los sistemas de protección contra incendios, la prevención de fugas, la gestión de residuos y la adopción de medidas para evitar que el carburante llegue al agua.
Precisamente, uno de los aspectos analizados por los investigadores es que el repostaje se realizaba sin las garantías asociadas a una estación marítima homologada. La actividad habría quedado integrada en el funcionamiento habitual de la náutica, vinculada al alquiler de embarcaciones recreativas.
Una actividad con riesgos para la seguridad marítima
El suministro de gasolina o gasóleo en un muelle requiere extremar las precauciones. La presencia de vapores inflamables, la proximidad de otras embarcaciones y la posibilidad de que se produzcan derrames convierten cualquier operación de repostaje en una tarea que debe estar controlada y supervisada.
Cuando el combustible se manipula con medios no autorizados, un incidente aparentemente menor puede tener consecuencias graves. Un escape puede contaminar el agua y afectar a la fauna, mientras que una chispa o una mala conexión puede desencadenar un incendio en una zona con numerosas embarcaciones próximas.
Además del impacto ambiental y de los riesgos para los usuarios del puerto, este tipo de prácticas puede generar una competencia irregular frente a las empresas que sí cumplen las exigencias administrativas, técnicas y fiscales aplicables al suministro de carburantes.
Controles sobre el alquiler de embarcaciones
La operación también pone el foco en los controles que deben acompañar a la actividad de alquiler náutico. Las empresas que ofrecen barcos de recreo deben garantizar que las embarcaciones se encuentran en condiciones adecuadas y que sus procesos de mantenimiento y abastecimiento se ajustan a la normativa vigente.
El repostaje forma parte de esa cadena de seguridad. No solo afecta al estado del barco, sino también a la protección de los pasajeros, de los trabajadores y del resto de usuarios de las instalaciones portuarias. Por este motivo, las autoridades supervisan tanto la documentación de las embarcaciones como los sistemas empleados para manipular combustibles.
En este caso, la Guardia Civil puso el foco en la forma en la que la náutica atendía las necesidades de las embarcaciones recreativas de alquiler. La detección de los repostajes en el muelle permitió sacar a la luz una estructura que funcionaba como un punto de suministro no autorizado.
La importancia de denunciar prácticas irregulares
Las autoridades recuerdan que las operaciones de abastecimiento deben realizarse únicamente en instalaciones preparadas para ello. Los usuarios que observen trasvases de combustible, mangueras improvisadas o repostajes en zonas no habilitadas pueden comunicarlo a los responsables del puerto o a las fuerzas de seguridad.
La colaboración de los usuarios resulta especialmente relevante en los meses de mayor actividad náutica, cuando aumenta el número de alquileres y se intensifica el movimiento en los puertos y zonas de costa. La vigilancia permite detectar con mayor rapidez posibles irregularidades y prevenir accidentes.
El caso de Murcia evidencia la necesidad de mantener controles sobre las empresas vinculadas al turismo náutico y sobre los procedimientos que emplean para suministrar combustible. El objetivo es garantizar que el alquiler de embarcaciones se desarrolle con seguridad, protección ambiental y respeto a las obligaciones legales.
La actuación de la Guardia Civil deja así bajo investigación un entramado que habría convertido determinados puntos de atraque en auténticas gasolineras flotantes, destinadas a abastecer embarcaciones recreativas sin autorización. La detección de esta práctica permitirá determinar el alcance de la operativa y las responsabilidades que pudieran derivarse.



