La inteligencia artificial dispara los ciberataques con mensajes cada vez más personalizados
La inteligencia artificial está transformando las campañas de fraude digital. Los delincuentes ya no necesitan enviar mensajes genéricos y fáciles de detectar: pueden analizar la información pública de una persona, imitar el tono de sus contactos y redactar avisos diseñados para provocar una reacción inmediata.
El resultado es una oleada de intentos de suplantación de identidad a través de WhatsApp, correo electrónico, redes sociales y llamadas telefónicas. El objetivo suele ser el mismo: conseguir credenciales, datos bancarios, códigos de verificación o transferencias de dinero.
El experto en ciberseguridad Hicham El Hafed advierte de que los mensajes que circulan por WhatsApp están cada vez más personalizados gracias a la inteligencia artificial. Esta tecnología permite a los atacantes crear comunicaciones más creíbles, con menos errores ortográficos y referencias concretas a la vida de la víctima.
Del mensaje masivo al fraude hecho a medida
Durante años, muchas estafas podían identificarse por sus traducciones deficientes, sus faltas de ortografía o sus peticiones poco coherentes. La inteligencia artificial ha reducido buena parte de esas señales de alarma y ha facilitado que un mismo ataque se adapte a miles de personas.
Un ciberdelincuente puede recopilar información publicada en redes sociales, páginas profesionales o anuncios de compraventa. Con esos datos, genera un mensaje que menciona un viaje reciente, una empresa conocida, un familiar o incluso una conversación pendiente.
La personalización también se extiende al estilo de comunicación. El atacante puede intentar reproducir la forma de expresarse de un jefe, un amigo o un familiar. En algunos casos, además, utiliza fotografías obtenidas de perfiles públicos para crear una identidad aparentemente legítima.
La suplantación de identidad se vuelve más convincente
Uno de los fraudes más habituales consiste en hacerse pasar por un familiar que asegura haber cambiado de número y necesita dinero con urgencia. Otra variante imita a una empresa de paquetería, una entidad bancaria o una administración pública para solicitar datos o dirigir a la víctima a una página falsa.
También han aumentado los ataques dirigidos contra trabajadores. Un mensaje que parece proceder de un responsable puede pedir una transferencia, un documento interno o un código de acceso. La inteligencia artificial ayuda a construir el contexto y a mantener una conversación si la víctima responde.
Las herramientas de generación de voz y vídeo añaden una nueva capa de riesgo. Con una muestra de audio publicada en internet, los delincuentes pueden crear una voz similar a la de una persona conocida. Aunque el resultado no siempre es perfecto, la urgencia y la presión emocional pueden hacer que la víctima no compruebe su autenticidad.
Qué señales deben despertar sospechas
La ausencia de errores ya no garantiza que un mensaje sea legítimo. Por eso, la detección debe centrarse en el comportamiento de la comunicación y en la petición que incluye, no solo en su redacción.
- Solicitudes inesperadas de dinero, contraseñas o códigos de verificación.
- Mensajes que exigen actuar de inmediato o amenazan con bloquear una cuenta.
- Enlaces acortados o direcciones web que imitan a una empresa conocida.
- Cambios repentinos en el número de teléfono o en la forma habitual de contacto.
- Peticiones para mantener la conversación en secreto o evitar una comprobación.
- Archivos adjuntos que no se esperaban, aunque procedan aparentemente de un contacto conocido.
Cómo protegerse frente a los ataques con IA
La principal recomendación es no responder de forma impulsiva. Si un familiar o compañero pide dinero, conviene llamarle utilizando el número guardado previamente, no el que aparece en el mensaje. Una pregunta personal cuya respuesta no esté publicada en internet también puede ayudar a verificar la identidad.
En el caso de las empresas, cualquier cambio en una cuenta bancaria o cualquier transferencia urgente debe confirmarse mediante un segundo canal. Una llamada directa o una comprobación presencial puede detener un fraude que, por correo o mensajería, parece completamente real.
También es importante activar la verificación en dos pasos en WhatsApp, el correo electrónico, las redes sociales y los servicios bancarios. Esta medida no impide todos los engaños, pero dificulta que un atacante acceda a una cuenta aunque consiga la contraseña.
Medidas básicas para reducir el riesgo
- Limitar la información personal visible en redes sociales.
- Utilizar contraseñas diferentes y activar un gestor de credenciales.
- Mantener actualizados el móvil, las aplicaciones y el antivirus.
- No compartir códigos recibidos por SMS o aplicaciones de mensajería.
- Comprobar el dominio de las páginas antes de introducir datos.
- Bloquear y denunciar los números o perfiles sospechosos.
Si se ha facilitado información sensible o se ha realizado un pago, es fundamental actuar con rapidez. Hay que contactar con el banco, bloquear las tarjetas si procede, cambiar las contraseñas comprometidas y guardar capturas de la conversación. También conviene denunciar los hechos ante las autoridades y avisar a los contactos que puedan recibir mensajes desde una cuenta comprometida.
La inteligencia artificial no solo permite automatizar ataques: los hace más rápidos, convincentes y difíciles de distinguir de una comunicación normal. Frente a esta evolución, la mejor defensa combina herramientas de seguridad con una regla sencilla: ante cualquier petición urgente o inusual, detenerse y verificarla por otra vía.



