Seis de cada siete asesinatos de periodistas quedan impunes
La violencia contra la prensa mantiene un nivel crítico en todo el mundo: seis de cada siete asesinatos de periodistas permanecen impunes. El balance correspondiente al bienio 2024-2025 refleja, además, una concentración especialmente grave de muertes en los territorios palestinos ocupados por Israel, con 62 periodistas asesinados.
El dato sitúa a estos territorios como el principal foco de riesgo para los profesionales de la información. Las 62 muertes se integran en el recuento de la región de los Estados Árabes, que acumuló 97 asesinatos durante esos dos años.
159 periodistas asesinados en dos años
El conjunto de las regiones analizadas suma 159 asesinatos de periodistas en el bienio 2024-2025. Tras los Estados Árabes, América Latina y el Caribe registraron 37 muertes, mientras que Asia y el Pacífico contabilizaron 34.
- Estados Árabes: 97 periodistas asesinados.
- América Latina y el Caribe: 37 víctimas.
- Asia y el Pacífico: 34 asesinatos.
- Europa Central y Oriental: 14 muertes.
- África: 6 periodistas asesinados.
- Europa Occidental y América del Norte: 1 víctima.
La distribución evidencia una brecha territorial muy marcada. Aunque los asesinatos de periodistas se producen en distintas partes del mundo, la mayoría se concentra en zonas afectadas por conflictos armados, violencia política o una elevada presión sobre quienes investigan y difunden información.
Los territorios palestinos, epicentro de la violencia
Con 62 periodistas asesinados, los territorios palestinos ocupados por Israel concentran por sí solos una parte muy significativa del total mundial registrado durante el periodo. La cifra representa casi dos de cada cinco casos contabilizados en las regiones incluidas en el balance.
El volumen de víctimas convierte a este escenario en el principal desafío para la protección de la prensa. La cobertura informativa en contextos de guerra expone a los periodistas a ataques, desplazamientos, destrucción de infraestructuras y dificultades para trabajar con garantías de seguridad.
La pérdida de periodistas no solo afecta a sus familias y compañeros. También reduce la capacidad de la sociedad para conocer lo que ocurre sobre el terreno, verificar las versiones de las partes implicadas y documentar posibles abusos. Cuando la prensa deja de estar presente, aumenta el espacio para la propaganda y la desinformación.
América Latina mantiene una situación especialmente preocupante
América Latina y el Caribe, con 37 asesinatos, aparece como la segunda región con más víctimas. El dato confirma que el riesgo para los periodistas no se limita a los escenarios de guerra abierta. La violencia criminal, la corrupción, la impunidad y las amenazas contra la prensa también pueden convertir el ejercicio profesional en una actividad de alto riesgo.
En muchos casos, los periodistas que investigan redes de corrupción, crimen organizado o abusos de poder trabajan en entornos donde las instituciones carecen de recursos suficientes para protegerles. La falta de investigaciones eficaces puede favorecer que los responsables vuelvan a actuar y que otros profesionales opten por autocensurarse.
La impunidad agrava el problema
El hecho de que seis de cada siete asesinatos queden impunes constituye una de las principales conclusiones del balance. No se trata únicamente de una ausencia de condenas: la impunidad transmite el mensaje de que matar a un periodista puede no tener consecuencias.
La investigación de estos crímenes exige identificar a los autores materiales, pero también determinar quién ordenó los ataques y cuáles fueron sus posibles motivaciones. Sin una respuesta judicial completa, resulta difícil establecer si el asesinato estuvo relacionado con el trabajo informativo de la víctima.
La impunidad perjudica además a la libertad de prensa. Cada caso sin resolver puede generar miedo entre los periodistas, limitar las investigaciones y privar a la ciudadanía de información de interés público. La protección efectiva requiere investigaciones independientes, tribunales capaces de actuar sin presiones y mecanismos de seguridad para los profesionales amenazados.
Una alerta para la libertad de información
Las cifras del bienio 2024-2025 dibujan un mapa global de violencia contra la prensa con dos rasgos claros: la concentración de asesinatos en los territorios palestinos y la persistencia de una elevada impunidad en el conjunto de los casos.
El balance plantea una exigencia común para los Estados: proteger a los periodistas, garantizar que puedan trabajar sin intimidaciones y perseguir a todos los responsables de los crímenes. Sin justicia, la violencia contra la prensa no termina con cada asesinato; se prolonga en forma de silencio, miedo y falta de información.



