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‘Yo, Frankenstein’ lleva el mito del monstruo al circo contemporáneo y la tecnología

El Espacio La Granja acogerá el próximo 31 de octubre a las 20:00 horas el estreno de Yo, Frankenstein, la nueva propuesta escénica de Plátano y Anguila Producciones. La pieza plantea un viaje inmersivo en el que el circo, la tecnología y el imaginario creado alrededor de Frankenstein se encuentran sobre el escenario.

La obra está escrita, dirigida e interpretada por Elisa Cano, que parte de uno de los mitos más reconocibles de la cultura popular para construir una experiencia escénica contemporánea. El espectáculo no se limita a revisar la figura del monstruo, sino que utiliza sus preguntas esenciales como punto de partida: quién crea, quién decide qué significa estar vivo y qué lugar ocupa aquello que se considera diferente.

Un Frankenstein alejado de los tópicos

Desde su origen literario, Frankenstein ha funcionado como una metáfora sobre la creación, los límites del conocimiento y la responsabilidad de quien da vida a algo nuevo. Yo, Frankenstein recupera ese imaginario y lo traslada a un lenguaje escénico en el que conviven el riesgo físico del circo y las posibilidades expresivas de la tecnología.

La propuesta busca acercar el mito al presente. En lugar de presentar una historia únicamente vinculada al terror o a la ciencia ficción, el espectáculo explora la identidad, la transformación y la relación entre el cuerpo y los dispositivos que lo rodean. El resultado se plantea como una experiencia sensorial y participativa, pensada para que el público se sienta dentro del universo de la obra.

El circo como espacio de transformación

El circo contemporáneo aporta a la pieza una forma de narrar basada en el movimiento, la presencia física y la tensión escénica. Cada gesto puede convertirse en una forma de relato y el cuerpo deja de ser únicamente un instrumento para asumir también el papel de personaje, materia y territorio de experimentación.

En este contexto, la figura de Frankenstein adquiere nuevas lecturas. El cuerpo que se recompone, cambia o se enfrenta a sus propios límites sirve para hablar de una sociedad marcada por la innovación constante. La creación deja de ser un acontecimiento cerrado y se convierte en un proceso continuo, lleno de posibilidades, dudas y contradicciones.

Tecnología para ampliar la experiencia

La tecnología es otro de los ejes de Yo, Frankenstein. Su presencia no se entiende solo como un recurso visual, sino como una herramienta para ampliar el universo de la obra y modificar la relación entre intérprete, espacio y espectadores.

La combinación de lenguajes escénicos permite abordar cuestiones muy actuales: la dependencia de las máquinas, la construcción de identidades digitales y la dificultad de distinguir entre lo natural y lo artificial. El mito clásico se convierte así en una puerta de entrada a debates que forman parte de la vida cotidiana.

La dimensión inmersiva de la propuesta pretende reforzar esa conexión. El público no se enfrenta únicamente a una narración que observa desde la distancia, sino a un entorno que le invita a participar de una atmósfera marcada por el descubrimiento y la transformación.

Una creación de Elisa Cano

Elisa Cano asume en solitario la escritura, la dirección y la interpretación de la pieza. Esta triple responsabilidad sitúa su mirada en el centro del proyecto y permite articular una propuesta personal, construida a partir de la mezcla de disciplinas y de una revisión libre del mito de Frankenstein.

La creación se incorpora a la línea de trabajo de Plátano y Anguila Producciones, vinculada a la búsqueda de nuevos formatos y a la combinación de lenguajes escénicos. En Yo, Frankenstein, el circo funciona como punto de encuentro entre la expresión corporal, la narración y la experimentación tecnológica.

Estreno el 31 de octubre

El estreno tendrá lugar el 31 de octubre a las 20:00 horas en el Espacio La Granja. La fecha, cercana a la celebración de Halloween, añade un contexto especialmente apropiado para una obra que revisita uno de los grandes iconos del imaginario fantástico, aunque su propuesta va más allá del terror convencional.

Yo, Frankenstein se presenta como una invitación a mirar de nuevo un mito conocido y a descubrir en él preguntas plenamente contemporáneas. La creación, la identidad, el cuerpo y la tecnología se cruzan en un espectáculo que utiliza el lenguaje del circo para hablar de aquello que nos hace humanos y de los límites que estamos dispuestos a cruzar para transformar la realidad.

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