Los Juegos olímpicos de Tokio 2020 no aceptaran visitantes extranjeros

Hasta el momento se habían vendido fuera de Japón 600.000 entradas; la resolución sobre los espectadores nacionales se tomará en abril.

Los organizadores de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020, han anunciado este sábado y  se ha hecho oficial que no se permitirá la presencia de espectadores de afuera de Japón en los eventos, como medida para evitar la transmisión de la pandemia de covid-19. El aviso terminante ha llegado de boca de la ministra a cargo de los Juegos, Tamayo Marukawa, luego de reunirse en un hallazgo virtual con los presidentes del comité organizador de Tokio 2020, el Comité Olímpico Internacional (COI), el Comité Paralímpico Internacional (CPI) y la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike.

Por una parte, el Comité organizador, presidido por la antigua deportista olímpica Seiko Hashimoto, expreso, que esta medida contribuirá realizar unos Juegos con garantía para todos los participantes y el público japonés. Quienes hubieran comprado entradas y se vean perjudicados por la prohibición percibirán el reembolso del precio de los billetes.

Esta prohibición, que ya habían anticipado los medios de comunicación japoneses, llega escasamente cinco días antes de que la antorcha olímpica inicie su recorrido de 121 días por territorio nipón hacia Tokio, en unos relevos particularmente simbólicos, iniciaran en Fukushima, la prefectura destruida hace diez años por la triple desgracia de un terremoto, un tsunami y el peor accidente nuclear desde el de Chernóbil en 1986. Los Juegos de 2020, prorrogados a 2021 motivado a la pandemia, iniciaran en Tokio el 23 de julio y concluirán el 8 de agosto.

En este sentido, Thomas Bach, presidente del COI, al iniciar la reunión telemática. La  prioridad es la seguridad de todos los participantes y, por supuesto, del pueblo japonés. Implantar esas preferencias evidencia que tienes que acatarlas y que tendremos que tomar decisiones difíciles que presumen sacrificios para todos.

La reunión se efectuó, literalmente, entre convulsiones mientras se acontecía, un terremoto de magnitud 6,9 que afectaba a la prefectura de Miyagi, en el noreste nipón, y se dejaba sentir en Tokio con una magnitud 3. Un emblema más de lo irregular de la organización de estos Juegos, que después de la prórroga del año pasado vieron cómo el presidente del comité organizador, el octogenario Yoshiro Mori, renunciaba en febrero por unas exposiciones sexistas, para ser sustituido por Hashimoto.

 

El Gobierno Japonés  había llegado a la conclusión de que no era factible recibir a espectadores provenientes del exterior en el transcurso de  la competición, la pandemia seguirá y las autoridades japonesas sospechan que la llegada de turistas desfunda en el archipiélago varias de las variantes más contagiosas de la covid. Menos aún, se aceptarán, en principio, voluntarios que viajen de otros países, aun cuando que es factible que se examinen excepciones en casos en los que sea dificultado sustituirles, como en el de traductores de idiomas minoritarios. Según las cantidad anterior a la prórroga de los Juegos, alrededor de un 10% de los cerca de 80.000 voluntarios eran extranjeros.

 

Japón intercalo en diciembre la prohibición de entrada a los no residentes, a la luz del aumento mundial en la cantidad de casos en aquellos momentos, y no ha vuelto a quitarlas desde entonces, una medida que valora como  indispensable para controlar el virus. Desde el comienzo de la pandemia, Japón registra 454.000 casos (116.149 en Tokio) y 8.783 fallecidos.

Ahora bien, explica Hashimoto que los vuelos internacionales continúan restringidos y en este momento la situación de la covid-19 en Japón y en otros países continua siendo provocador y no está claro si las autoridades japonesas autorizaran la entrada de turistas para el verano, igualmente que reconocía que los Juegos de este verano serán totalmente diferentes a los del pasado. Aun cuando los organizadores han resuelto descartar totalmente la asistencia de espectadores del extranjero, existe la factibilidad de que algunas personas introducidas en la organización puedan llegar a entrar en el país, agrego Hashimoto, en aparente mención a excepciones entre los voluntarios.

Clarificada de forma terminante la incógnita sobre el público extranjero, queda también por solucionar si se autorizara el acceso de espectadores nacionales. Esa se decidirá  en abril. En este momento,Japón limita a 5.000 la cantidad de espectadores en los eventos multitudinarios; una cantidad que representa menos del 10% de la capacidad del Estadio Olímpico de Tokio.

Antes de la prórroga, el comité organizador estimaba que la venta de entradas produciría unos ingresos de 90.000 millones de yenes (casi 700 millones de euros). Dentro de Japón había vendido más de 4,45 millones de entradas, pero luego de que se aplazara la competición, recibió peticiones de restituciones de cerca de 810.000 boletos. según Hashimoto, en el extranjero se han vendido unos 600.000 billetes.

El Gobierno japonés, que quiere cambiar estos Juegos en un emblema de recuperación tras la pandemia, ha invertido unos 9.900 millones de euros incorporados los miles extra de sancionar por el retraso y no puede dejar de celebrarlos, aun cuando sea sin público extranjero, y los ingresos que reciba sean mínimos. Y aunque desperdicia hasta los 3.300 millones de dólares (2.720 millones de euros) que vaticina recibir por los promotores locales y 800 millones (660 millones de euros) por la venta de entradas.

Sin computar con la merma de ingresos que sospechaban bares, restaurantes, museos, lugares de ocio y atracciones turísticas, destinos vetados para los periodistas extranjeros acreditados, a quien se les exigirá  a hacer su vida únicamente en las instalaciones olímpicas y sus restaurantes, estadios, centros de entrenamiento y centros de prensa.

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