Luis Casimiro pone el foco en el triple tras la derrota del Río Breogán en Barcelona
El Río Breogán regresó de Barcelona con una derrota que dejó al equipo lucense sin el premio de una actuación que su entrenador, Luis Casimiro, valoró de forma positiva en términos de esfuerzo y compromiso. El técnico, sin embargo, evitó conformarse con las buenas sensaciones y señaló un factor determinante en el desenlace del encuentro: los bajos porcentajes desde la línea de tres puntos.
Casimiro admitió que el equipo no estuvo acertado en el lanzamiento exterior, una carencia que terminó condicionando las opciones del conjunto gallego ante uno de los escenarios más exigentes de la competición. El entrenador destacó la actitud de sus jugadores, aunque dejó claro que el orgullo por el trabajo realizado no puede convertirse en una excusa para aceptar la derrota.
Estoy orgulloso del equipo, pero no me vale solamente con eso, resumió el técnico del Breogán tras el partido. Sus palabras reflejan la doble lectura de la visita a Barcelona: por un lado, la capacidad del grupo para competir y mantenerse dentro del partido; por otro, la necesidad de transformar ese esfuerzo en mejores decisiones y mayor eficacia cuando llegan los momentos decisivos.
El acierto exterior, un problema determinante
El baloncesto moderno exige una amenaza constante desde el perímetro. Cuando los triples no entran, las defensas pueden cerrarse sobre la pintura, dificultar las penetraciones y obligar a buscar soluciones más complicadas. Esa dinámica pesó sobre el Río Breogán, que encontró dificultades para convertir sus oportunidades y castigar las ayudas defensivas del rival.
La falta de acierto no solo afecta a la anotación. También modifica el ritmo del partido y condiciona la confianza de los jugadores. Cada lanzamiento fallado puede aumentar la presión en las siguientes posesiones, mientras el oponente gana libertad para defender más cerca del aro. En una pista como la del Barcelona, esos pequeños desequilibrios suelen terminar teniendo un impacto decisivo.
El conjunto lucense intentó competir desde la intensidad y el trabajo colectivo, pero no logró encontrar la regularidad ofensiva necesaria para mantenerse con opciones hasta el final. Casimiro puso el acento en ese déficit porque, a su juicio, el equipo necesita acompañar su esfuerzo defensivo y su capacidad de lucha con una producción ofensiva más fiable.
Orgullo por la actitud, exigencia por el resultado
El mensaje del entrenador no fue de reproche general hacia sus jugadores. Al contrario, Casimiro reivindicó la respuesta del equipo en un duelo de máxima dificultad. El Breogán no renunció a competir y mantuvo la exigencia durante el encuentro, una actitud que el técnico considera imprescindible para afrontar el calendario.
Pero la valoración positiva del comportamiento colectivo no borra la importancia de la derrota. El Breogán necesita convertir las buenas actuaciones en victorias, especialmente en una temporada en la que cada partido puede tener consecuencias relevantes en sus objetivos. Para ello, el equipo deberá mejorar la selección de tiro, elevar sus porcentajes y evitar que los malos minutos ofensivos se prolonguen.
La autocrítica de Casimiro apunta precisamente en esa dirección. El entrenador no quiere que el grupo se quede con la sensación de haber cumplido únicamente por haber competido. La ambición pasa por dar un paso más: jugar con personalidad, aprovechar las oportunidades y sostener el nivel durante más tiempo.
Una derrota con margen para corregir
El encuentro en Barcelona deja al Río Breogán varias tareas pendientes. La primera es recuperar la confianza en el lanzamiento exterior. No se trata solo de anotar más triples, sino de generar mejores situaciones, mover el balón con paciencia y seleccionar los tiros desde posiciones con mayores garantías.
La segunda pasa por mantener la fortaleza mental cuando el acierto no acompaña. Un equipo que aspira a competir ante rivales de la máxima exigencia debe encontrar recursos alternativos: atacar el aro, cargar el rebote ofensivo, correr tras recuperación y elevar la intensidad defensiva para fabricar puntos en transición.
Casimiro quiso rescatar el compromiso mostrado por sus jugadores, pero también lanzó una advertencia clara: el reconocimiento al esfuerzo solo tendrá verdadero valor si va acompañado de resultados. El Río Breogán deberá utilizar la experiencia de Barcelona para corregir sus carencias y afrontar los próximos compromisos con una mayor eficacia ofensiva.
La derrota, por tanto, no se explica únicamente por la diferencia de potencial entre ambos equipos. El propio entrenador situó el foco en un aspecto concreto y corregible. Mejorar los porcentajes de tres, mantener la concentración y competir cada posesión serán las claves para que el orgullo por el trabajo realizado deje de ser el único motivo de satisfacción.



