Tiger Woods logra recuperar por fin el trono

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El trono es nuevamente recuperado por Tiger Woods. Pocas veces se ha visto a un deportista más satisfecho por lograr una victoria. Es cierto que cualquiera que gana el Masters de Augusta se sitúa en una nube. Y se sabe que logra algo muy grande en la historia del golf. Por ello tal vez es que la celebración de ayer de Tiger Woods en el Augusta National fue muy especial. Ya que además se le sumó además la íntima satisfacción personal. De haber conseguido remontar desde el infierno más absoluto hasta la gloria total. Además, en el lugar más emotivo para él, en el club donde se dio a conocer al mundo en 1997. Y en el que ya acumula cinco victorias verdes.

Por lo tanto, sin duda alguna, este Masters de 2019 se recordará por varios motivos. Ya que por un lado, lo atípico de su conclusión, con una última jornada adelantada por el mal tiempo. Que obligó a configurar partidos de tres jugadores desde dos tees de salida. Por otro, por lo apretado de la clasificación, pues a falta de cuatro hoyos había cinco hombres empatados en cabeza.

Pero por lo que permanecerá siempre en la memoria de los aficionados es por la quinta chaqueta verde de Woods. Ya que fue lograda de la manera más emotiva posible y rompiendo todo tipo de registros.

Después de Once años el californiano logró ganar nuevamente el Masters de Augusta y revoluciona el golf mundial.

Una estadística

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Para lograr estos objetivos, el primero de ellos era una simple estadística. La que decía que Tiger nunca había podido ganar un grande cuando no partía como líder en la última jornada. Ya que los catorce anteriores los había logrado después de dominar también el sábado previo. Pero lo que sí es bien cierto que de eso hacía ya más de una década. El campeón de ahora es muy distinto del de sus comienzos y ni su golf ni sus estrategias son las mismas. Pese a ello, el miedo escénico que produce en sus rivales no ha cambiado en absoluto. Su sola presencia provoca un silencio a su alrededor que hace que su aura engrandezca su figura.

El público lo venera

Como era de esperarse el público le veneraba en cada Green. Pese a que también pesaba sobre él la maldición de no poder alcanzar nunca los 18 majors que dejó en las tablas Jack Nicklaus. Sobre todo, desde que Tiger ganó el último en 2008. Antes de comenzar su particular década ominosa, eran multitud las voces que le tildaban de acabado para el deporte.

Pero afortunadamente, su capacidad de reacción y su talento le sirvieron para ir ascendiendo escalones poco a poco. Hasta que el año pasado volvió a sentirse competitivo. Él lo noto, y no fue el único. “No creo que Tiger se haya divertido mucho en los últimos diez años… Creo que volverá a ganar grandes y todavía tiene la oportunidad de romper mi récord”. Según, comentó entonces su gran competidor en la distancia, el gran Oso Dorado. Y el tiempo le ha dado la razón.

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