BlackRock plantea transformar los planes 401(k) para hacer más duradera la jubilación
La gestora de activos BlackRock quiere impulsar una nueva forma de organizar el ahorro para la jubilación en Estados Unidos. Su propuesta pasa por acercar los planes 401(k), que acumulan alrededor de 11 billones de dólares, al modelo de prestación definida que dominó buena parte del sistema de pensiones de generaciones anteriores.
El objetivo es que los trabajadores no dependan únicamente del capital acumulado cuando abandonen el mercado laboral. Para ello, la estrategia combina rentas vitalicias contratadas con aseguradoras y una mayor exposición a activos privados, como inversiones no cotizadas o proyectos de largo plazo.
Del ahorro acumulado a una renta más estable
Los planes 401(k) funcionan, en general, como vehículos de aportación definida. El trabajador y, en ocasiones, la empresa ingresan dinero periódicamente, pero la cuantía disponible al jubilarse depende de las aportaciones realizadas y de la evolución de las inversiones.
Este sistema traslada buena parte del riesgo al futuro pensionista. Una caída de los mercados poco antes de la jubilación, una inflación elevada o una esperanza de vida mayor de la prevista pueden reducir considerablemente la capacidad de gasto durante la vejez.
El modelo de prestación definida opera de otra manera. En lugar de limitarse a entregar un capital acumulado, garantiza una renta periódica calculada con criterios como el salario y los años trabajados. En la práctica, el riesgo financiero y de longevidad recae sobre el promotor del plan o sobre una aseguradora.
La propuesta pretende recuperar parte de esa previsibilidad sin abandonar por completo la estructura de los 401(k). Las rentas vitalicias permitirían convertir una fracción del ahorro en pagos regulares durante la jubilación, reduciendo el temor a agotar los fondos demasiado pronto.
El papel de las aseguradoras
Las compañías de seguros asumirían una función central. A cambio de una prima o de la transferencia de determinados activos, podrían hacerse cargo del riesgo de que los beneficiarios vivan más años de lo calculado o de que necesiten ingresos durante un periodo prolongado.
Este mecanismo puede ayudar a que los ahorros duren más, especialmente para quienes carecen de otras fuentes de ingresos. Sin embargo, también exige analizar con detalle la solvencia de las aseguradoras, las condiciones de los contratos y las comisiones aplicadas.
La renta vitalicia ofrece estabilidad, pero suele reducir la flexibilidad del ahorrador. Una vez contratada, recuperar el capital, modificar los pagos o dejar una cantidad relevante a los herederos puede resultar más difícil, dependiendo del producto elegido.
Más inversión en activos privados
El segundo elemento de la estrategia es la incorporación de activos privados a las carteras de jubilación. Estas inversiones pueden incluir deuda de empresas, infraestructuras, crédito privado o participaciones en compañías que no cotizan en bolsa.
Su principal atractivo es la posibilidad de obtener rentabilidades a largo plazo y diversificar las inversiones más allá de los mercados públicos. Además, algunos de estos activos generan flujos de ingresos relativamente estables, una característica interesante para los fondos destinados a pagar pensiones.
No obstante, los activos privados presentan limitaciones importantes. Su valoración es menos frecuente, la información disponible puede ser más reducida y venderlos rápidamente no siempre resulta sencillo. Esta menor liquidez puede convertirse en un problema si muchos partícipes quieren retirar su dinero al mismo tiempo.
Un sistema con más piezas y más riesgos
La transformación de los 401(k) no sería sencilla. La combinación de fondos de inversión, seguros y activos privados añadiría nuevas capas de gestión a unos planes que ya pueden resultar difíciles de entender para los trabajadores.
También complicaría el cálculo de las pensiones futuras. Estimar cuánto dinero puede necesitar una persona durante décadas requiere hacer previsiones sobre la rentabilidad, la inflación, la evolución de los tipos de interés y la esperanza de vida. Cada variable puede alterar de forma significativa el resultado.
- Mayor estabilidad: las rentas vitalicias pueden proporcionar ingresos regulares durante la jubilación.
- Menor control: parte del capital quedaría vinculada a contratos con aseguradoras.
- Diversificación: los activos privados ampliarían el abanico de inversiones.
- Menor liquidez: algunas posiciones podrían tardar en venderse o valorarse.
- Más complejidad: los trabajadores necesitarían información clara sobre costes, riesgos y garantías.
La importancia de proteger al ahorrador
Para que este cambio funcione, los expertos deberán resolver cuestiones como la transparencia de las comisiones, la supervisión de las aseguradoras y la facilidad para comparar productos. También será necesario explicar a los partícipes qué parte de su ahorro está garantizada y qué parte continúa expuesta a las fluctuaciones del mercado.
La idea de convertir el ahorro individual en una fuente de ingresos más predecible responde a un problema real: muchas personas llegan a la jubilación con capital, pero sin una estrategia clara para administrarlo durante el resto de su vida.
Sin embargo, acercar los planes 401(k) al antiguo modelo de prestación definida no elimina el riesgo. Simplemente lo redistribuye entre trabajadores, gestoras y aseguradoras. El éxito dependerá de que esa transferencia sea comprensible, sostenible y suficientemente protegida para quienes necesitan que sus ahorros duren toda la jubilación.



