Del triple al gol: las estrellas de la NBA que también juegan en los despachos del fútbol
La relación entre la NBA y el fútbol ya no se limita a campañas publicitarias, amistades entre deportistas o visitas a los grandes estadios europeos. Cada vez más estrellas del baloncesto han decidido dar un paso adelante y convertirse en inversores, accionistas o propietarios minoritarios de clubes de fútbol.
LeBron James, Magic Johnson, Kevin Durant, James Harden y los hermanos Antetokounmpo forman parte de una tendencia que une dos de las industrias deportivas más poderosas del mundo. Su objetivo no es marcar goles ni ocupar un banquillo, sino participar en negocios con una enorme capacidad de crecimiento internacional.
LeBron James y su vínculo histórico con el Liverpool
El caso más conocido es el de LeBron James y el Liverpool FC. La estrella de los Cleveland Cavaliers, Miami Heat y Los Angeles Lakers adquirió una participación en el club inglés en 2011, en una operación vinculada al grupo Fenway Sports Group, propietario de la entidad.
Con el paso del tiempo, aquella inversión evolucionó y James pasó a formar parte del accionariado de Fenway Sports Group. La relación le ha permitido estar conectado no solo con el Liverpool, sino también con otros activos deportivos y empresariales de una compañía que entiende el deporte como una plataforma global.
El interés de LeBron por el fútbol no es puramente financiero. El jugador ha acudido en varias ocasiones a Anfield y ha utilizado su enorme influencia internacional para reforzar la conexión entre el baloncesto estadounidense y el fútbol europeo. Su figura representa el modelo de atleta convertido en marca global y, posteriormente, en socio estratégico.
Magic Johnson, una pieza del proyecto del LAFC
Otro referente de la NBA que ha trasladado su actividad a los despachos es Magic Johnson. El legendario base de Los Angeles Lakers forma parte del grupo propietario de Los Angeles FC, una de las franquicias más relevantes de la Major League Soccer.
La entrada de Magic en el proyecto encajaba con una estrategia muy definida: construir un club moderno, con una fuerte identidad urbana y una conexión directa con la comunidad de Los Ángeles. El LAFC se convirtió rápidamente en uno de los equipos con mayor impacto comercial y social de la competición estadounidense.
Para Johnson, que también ha participado en negocios relacionados con el béisbol, el baloncesto y otros sectores, el fútbol supone una extensión natural de su carrera empresarial. Su experiencia en gestión y su capacidad para generar notoriedad son activos tan importantes como el capital aportado.
Kevin Durant y la apuesta por el fútbol de Estados Unidos
Kevin Durant eligió una vía más vinculada al crecimiento de la MLS. El jugador de los Phoenix Suns entró en el accionariado del Philadelphia Union, una franquicia reconocida por su trabajo de cantera y por su modelo deportivo sostenible.
Durant no se ha limitado a aparecer como una celebridad asociada al club. Su inversión refleja una visión a largo plazo sobre el potencial del fútbol en Estados Unidos, especialmente entre las nuevas generaciones. El país se prepara para acoger grandes acontecimientos internacionales y los clubes de la MLS buscan consolidar su valor antes de ese salto definitivo.
El baloncestista también ha mostrado interés por otras disciplinas y ha construido una cartera diversificada. En su caso, la inversión deportiva funciona como una forma de proteger su patrimonio, ampliar su presencia pública y participar en sectores con margen de expansión.
Harden y los Antetokounmpo: más jugadores en el accionariado
James Harden también se incorporó a la estructura empresarial del fútbol estadounidense al invertir en el Houston Dynamo y en el equipo femenino Houston Dash. La operación reforzó la conexión entre una figura local de la NBA y dos clubes con la intención de crecer dentro y fuera del terreno de juego.
Harden conoce bien el valor de asociar una marca personal a una ciudad. Durante su etapa en Houston se convirtió en uno de los grandes iconos deportivos de la comunidad y su presencia en el proyecto futbolístico permitió aprovechar ese vínculo con los aficionados y con el tejido empresarial de la ciudad.
En una operación especialmente llamativa, Giannis Antetokounmpo y sus hermanos Thanasis, Kostas y Alex se incorporaron como inversores minoritarios del Nashville SC. La familia griega, muy unida también fuera de las canchas, trasladó al fútbol su creciente actividad empresarial.
La inversión de los Antetokounmpo tiene además un componente cultural. Su historia familiar conecta África, Grecia y Estados Unidos, tres mercados en los que el fútbol cuenta con una enorme capacidad de movilización. La presencia de los hermanos aporta visibilidad internacional a Nashville y refuerza la imagen de la MLS como una competición cada vez más atractiva para los grandes deportistas.
Una nueva carrera después de la cancha
Estas operaciones muestran que las estrellas de la NBA ya no piensan únicamente en los años que permanecen en activo. La inversión en clubes de fútbol les permite construir una segunda carrera, diversificar ingresos y participar en proyectos con una dimensión internacional.
El fútbol, por su parte, encuentra en ellos mucho más que dinero. Los jugadores aportan audiencia, contactos, conocimiento del entretenimiento deportivo y una capacidad de comunicación difícil de igualar. La alianza entre ambas industrias parece destinada a crecer, especialmente en Estados Unidos, donde el soccer busca acercarse definitivamente al nivel de popularidad del baloncesto, el fútbol americano y el béisbol.



