El bitcoin se ha defendido ante a las críticas que se han dado debido a su derroche de energía: consume la mitad que el sistema bancario

La decisión que fue tomada por Elon Musk de no aceptar bitcoins como medio de pago, para la compra de sus vehículos eléctricos debido a razones medioambientales abrió el debate al respecto del consumo energético de la criptodivisa.

Esta moneda digital necesita de mucha energía para que sea alimentado su libro de contabilidad, la llamada blockchain. La cual es una cadena de bloques que se encarga de replicar miles de ordenadores que se han repartido por todo el mundo, en una tarea que se denomina minería, a cambio de recibir una comisión en la criptomoneda.

«Estamos preocupados por el rápido aumento del uso de combustibles fósiles para la minería y las transacciones del bitcoin, especialmente el carbón, que tiene las peores emisiones de cualquier combustible», fue tuiteado por Musk en la mañana del pasado 13 de mayo, lo que provocó una caída en el valor de esta moneda que ya está rondando el 25% en solo una semana. Pese a que lo cierto es que la bajada ya comenzó el 13 de abril, en tanto ha tocado su techo de 53.000 euros, para que se precipite hasta los actuales 33.000.

El Índice de Consumo de Electricidad de Bitcoin que se actualizó cada 30 segundos por la Universidad de Cambridge ha cifrado en horas de la mañana en 123,77 teravatios el cual es el consumo medio anual de la moneda, lo que la está ubicando al nivel de una nación, al nivel de los 124,13 de Noruega o los 125,03 de Argentina. Conforme a la Agencia Internacional de Energía de continuar de está manera puede llegar a tener un alcance de los 500 teravatios. Lo que quiere decir, solamentebpor debajo en consumo que China, EEUU y Alemania.

El consumo anual esta puede permitir, conforme es explicado por Cambridge, que se caliente todas las teteras del Reino Unido en 31 años. O que se surta energéticamente la propia Universidad en 797 años. Sin embargo pese a lo llamativo de dichos datos se está hablando del 0,61% del consumo mundial de energía.

Lo peor de ello es que apenas el 39% de dichos ordenadores son alimentados con energías renovables, conforme a Cambridge. Los mineros, esos macroordenadores que son certificados y copian las operaciones de esta moneda resolviendo complicadas operaciones matemáticas, están en la búsqueda de energía barata. Por lo que el 3,82% de estos aparatos se encuentran en Irán, el 4,33% en Malasia, el 6,17% en Kazajistán, el 6,9% en Rusia, el 7,24% en Estados Unidos, y el bruto, un 65%, en China, teniendo una elevada dependencia del carbón.

Ha sido asegurado por muchos defensores de esta moneda aseguran, sin hacer un aporte de muchos datos, que más del 70% de sus fuentes de energía son renovables. Sin embargo, la realidad es que a mediados del mes de abril una mina de Sinkiang se ha inundado y ha llevado a provocar un notable retraso en la velocidad de las operaciones.

Conforme a la revista científica Nature, Bitcoin puede llegar a generar 130,5 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono en 2024. Y eso que China todavía se encuentra a la espera de que sea alcanzado su máximo de emisiones en el año 2030, sin embargo simultáneamente ser neutro en 2060, conforme ha anunciado el presidente del país, Xi Jinping, en el pasado mes de septiembre.

La empresa de activos digitales Galaxy Digital, ha acabado de salir al rescate del bitcoin teniendo un informe en el cual ha asegurado que el sistema bancario mundial consume mayor energía, en conclusión, 263 teravatios. Estos datos han sido difíciles, para obtenerse con exactitud debido a que, al revés que el bitcoin, en el que se va a poder estimar su consumo prácticamente al instante, no hay dónde poder hacer una comprobación del sistema bancario.

Y esto mismo ocurre para el oro, ya que Galaxy Digital pasa a teravatios las emisiones de gases efecto invernadero de su industria utilizando un conversor de la Agencia Internacional de Energía (AIE), lo cual le da un consumo de 240 teravatios anuales, 100 más que el oro. Y sin tener entrada a la valoración del daño ambiental lo que supone buscarlo, lo que incluye deforestación, explosiones, excavaciones o utilización de productos químicos.

«Dada su transparencia es fácil estimar el uso de energía de Bitcoin, lo que desata críticas frecuentes que rara vez se aplican a las industrias tradicionales», ha indicado el informe de Galaxy.

Por ahora, Musk, volvió a desestabilizar el mercado, de la misma manera que lo ha hecho en enero al haber agregado en su biografía en Twitter el hastag #bitcoin, lo que ha provocado que este se hubiese disparado su valor un 20%. Y dos semanas más tarde, en tanto ha anuncido que compró bitcoins por valor de 1.500 millones de euros, de los que por cierto no se deshizo, y logró que se disparara otro 15%.

De manera paradójica continúa apostando por las criptomonedas, como el Dogecoin, en el que su consumo energético, al igual que las demás, es muy inferior simplemente por la menor utilización de esta misma.

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