El precio del petróleo sube hasta niveles que tenía antes de la  pandemia

El precio de petróleo brent rebasa los 65 dólares, un precio que tenía desde antes de que la covid-19 se cobrase su primera víctima mortal en China, entre tanto los analistas advierten del riesgo de que el cartel de la OPEP  remate atornillando demasiado el mercado.

La supremacía del petróleo en el seno energético mundial tiene los años y las décadas contadas. Pero el mercado ha auxiliado la mayor bola de partido de su historia: en abril, la pandemia guió la referencia estadounidense a cotizar en negativo, el mundo al revés: se pagaba por deshacerse de barriles y no por comprarlos, la búsqueda de espacio de almacenamiento para el crudo que se producía y no se consumía como consecuencia de los confinamientos, se convirtió en la principal lucha entre los principales productores de petróleo.

Ahora bien, en menos de un año después, las circunstancias han dado un giro radical: tanto el brent europeo como el texas estadounidense, que cotizan hoy en su nivel más alto desde enero del año pasado, días antes de que la covid-19 se cobrase oficialmente su primera muerte en China.

Este jueves se realizó una reunión de la OPEP, donde los principales países exportadores de petróleo han convenido contra todo pronóstico, conservar su producción. Todo ha variado mucho desde entonces y el PIB ha sufrido.

El mercado llevaba días pensando que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ampliada, más conocida como OPEP+, y optaría este jueves por un aumento módico en la producción a partir abril. Pero la OPEP, constantemente bajo la dirección de sus dos miembros más acreditados, Arabia Saudí y Rusia, se conservaba un as bajo la manga. Esta decisión de mantener intactos la producción ha enredado cualquier pronóstico previo y ha llevado al petróleo a apuntar su mejor sesión en semanas, con una subida superior al 4% tanto en el brent como en el texas. El primero se cotiza ya con un aumento de los 65 dólares y el segundo, de los 60.

Las condiciones van mejorando y por eso la demanda recuperándose a velocidad coaccionada, al fervor del levantamiento de las restricciones de movilidad. Por lo tanto, una oferta estable encamina a pensar en un mercado mucho más adecuado que en los últimos tiempos, cuando la producción petrolera ha rebasado al consumo.

Este ajuste de energía en el desmedido zoco petrolero global, que está permitiendo igualmente reducir los inventarios en las principales economías del mundo. Y a la vez, obtener más ganancia por barril a los productores, sin embargo, a costa de sacrificar volumen. Según lo señalan los analistas de la consultora noruega Rystad Energy Bjørnar Tonhaugen y Paola Rodríguez-Masiu, la OPEP+ está indicando que a corto plazo prefiere vender menos petróleo por más dinero.

En el momento de intenso debate sobre la inflación en las principales economías occidentales, la determinación de conservar intacta la oferta, con un aumento de voces profetizando una elevación de los precios a medio plazo al impulso del fin de los confinamientos y la progresiva recuperación del consumo. En esa situación, el alza del petróleo del 30% en lo que va de año, en el caso de la referencia europea, es un fundamento más para considerar una presión inflacionistas en los próximos tiempos.

Ahora bien,  el petróleo es uno de los elementos principales de los índices generales de precios de todo el mundo. Su escalada de precio coincide, también, con la de otras materias primas como el cobre y varios alimentos.

Según nuestra fuente en la organización de países exportadores de petróleo, nos informa que el mayor interesado en no aumentar la producción era el mayor exportador de petróleo del planeta, Arabia Saudí, que tiene como finalidad principal de su estrategia la recuperación del precio hasta el marco de los 70 dólares.

La mayoría de los analistas petroleros pronosticaban un aumento de entre un millón y, un millón y medio de barriles diarios en la reunión de este jueves, una cantidad semejante a la que consumen países como España o Italia. Solamente Rusia y Kazajistán, dos países que requieren aumentar las ventas de petróleo para equilibrar sus finanzas públicas y cumplir el aumento de la  demanda de su mercado interno, podrán hacer un aumento como mínimo  a su producción: en 130.000 y en 20.000 barriles, respectivamente.

En conclusión,  la OPEP+ se aventura a estirar demasiado el mercado, según informa Amrita Sen, jefe de análisis para temas petroleros de la consultora británica Energy Aspects, en declaraciones a Bloomberg. Tras el duro incremento de precios de este jueves, y también  se agrega un segundo riesgo que es  levantar al león dormido del fracking estadounidense, a cuyos productores les comienzan a salir las cuentas a partir de los 60 dólares.

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