Fenin reclama más inversión y una menor presión fiscal para impulsar la tecnología sanitaria
La Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) pide a los partidos políticos que sitúen la tecnología sanitaria entre las prioridades de sus programas económicos y sanitarios. La organización reclama un aumento de la inversión pública y una reducción de la carga fiscal que soportan las empresas del sector para favorecer la innovación, mejorar el acceso a los dispositivos médicos y reforzar la capacidad del sistema sanitario.
La petición llega en un momento en el que hospitales, centros de salud y profesionales necesitan incorporar soluciones cada vez más avanzadas, desde equipamiento de diagnóstico hasta sistemas de monitorización, productos implantables y herramientas digitales. Para Fenin, las decisiones que adopten las administraciones serán determinantes para que el Sistema Nacional de Salud pueda modernizarse de forma sostenida.
La inversión, una condición para modernizar la sanidad
La patronal considera que la renovación tecnológica no puede depender únicamente de actuaciones puntuales o de programas extraordinarios. A su juicio, es necesario establecer una estrategia estable que permita planificar la adquisición, actualización y mantenimiento de los equipos sanitarios a medio y largo plazo.
El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la necesidad de ofrecer una atención más personalizada están elevando la demanda de soluciones tecnológicas. En este contexto, disponer de equipos actualizados puede contribuir a mejorar la detección de enfermedades, agilizar los diagnósticos y facilitar el seguimiento de los pacientes.
Fenin defiende que la inversión debe contemplar todo el ciclo de vida de la tecnología. No se trata solo de comprar nuevos dispositivos, sino también de garantizar su instalación, interoperabilidad, mantenimiento, formación de los profesionales y sustitución cuando llegue el final de su vida útil.
Menos impuestos para fortalecer al sector
La organización también reclama una revisión de la fiscalidad que afecta a la tecnología sanitaria. Según su planteamiento, una menor presión impositiva permitiría a las empresas liberar recursos para destinarlos a investigación, desarrollo, producción y mejora de sus soluciones.
El sector afronta costes elevados asociados a la innovación, la regulación, la certificación y la fabricación de productos destinados a un ámbito especialmente sensible. Fenin sostiene que el marco fiscal debe tener en cuenta estas particularidades y favorecer la competitividad de las compañías que operan en España.
La petición incluye una visión de largo plazo. Para la federación, las medidas fiscales no deberían limitarse a aliviar los costes inmediatos, sino que tendrían que contribuir a consolidar un tejido industrial capaz de responder a las necesidades del sistema sanitario y reducir la dependencia exterior en áreas estratégicas.
Compras públicas más ágiles y orientadas a la innovación
La inversión, apunta Fenin, debe ir acompañada de una mejora en los procesos de contratación pública. La compra de tecnología sanitaria requiere valorar aspectos que van más allá del precio inicial, como la calidad, la seguridad, la eficiencia, la durabilidad, el servicio técnico y el impacto que una solución puede tener en los resultados de salud.
En este sentido, la organización apuesta por procedimientos que permitan a las administraciones incorporar la innovación sin perder garantías ni transparencia. Una contratación basada exclusivamente en el coste más bajo puede dificultar el acceso a soluciones avanzadas y generar gastos adicionales durante el uso del producto o del equipo.
También considera necesario reducir los plazos administrativos cuando sea posible y mejorar la coordinación entre los distintos servicios de salud. La existencia de criterios y calendarios más previsibles facilitaría la planificación de las empresas y permitiría a los centros sanitarios anticipar sus necesidades.
Innovación con impacto directo en pacientes y profesionales
El objetivo último de estas medidas es que la innovación se traduzca en una atención más eficiente y de mayor calidad. Las tecnologías sanitarias pueden ayudar a detectar antes determinadas patologías, reducir desplazamientos, optimizar los recursos hospitalarios y ofrecer un seguimiento más continuo de los pacientes.
La digitalización también está modificando la relación entre los profesionales y el sistema sanitario. La interoperabilidad de los datos, la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico, la telemedicina y la monitorización remota abren nuevas posibilidades, aunque requieren inversión, formación y garantías sólidas de seguridad y protección de la información.
Fenin reclama que las políticas públicas tengan en cuenta esta transformación y que las decisiones de inversión se adopten con la participación de los profesionales sanitarios, los pacientes, las administraciones y las empresas. La colaboración entre todos los agentes resulta clave para que las nuevas soluciones respondan a necesidades reales.
Una petición para la agenda política
Con su llamamiento, Fenin pide a los partidos que incorporen compromisos concretos sobre tecnología sanitaria en sus propuestas. La organización considera que la modernización del sistema no debe quedar relegada frente a otras prioridades y que la inversión tecnológica forma parte de la sostenibilidad de la sanidad pública.
La federación defiende, en definitiva, una combinación de más recursos públicos, incentivos fiscales y procesos de compra más eficientes. El propósito es impulsar la innovación, reforzar la industria y garantizar que los pacientes puedan acceder a soluciones seguras y avanzadas dentro de un sistema sanitario preparado para los retos de los próximos años.



