Juan Roig reivindica la comida preparada como una forma de recuperar tiempo
La comida preparada se ha convertido en una de las respuestas más visibles a los cambios en los hábitos de consumo. Juan Roig, presidente de Mercadona, ha defendido esta evolución con una reflexión sobre el papel que desempeña la tecnología en la cocina actual: «Nuestras tatarabuelas no hubieran cocinado con la tecnología de hoy».
La idea central del empresario valenciano es que cocinar no tiene por qué seguir siendo una obligación diaria para todos los hogares. Las alternativas ya elaboradas permiten delegar parte de esa tarea y dedicar ese tiempo a otras actividades, una transformación que gana peso a medida que las jornadas laborales, los desplazamientos y las responsabilidades familiares dejan menos margen.
La cocina cambia al ritmo de la sociedad
Durante generaciones, preparar la comida exigía una planificación considerable: comprar los ingredientes, limpiarlos, cortarlos, cocinarlos y recoger después. Hoy, buena parte de esos pasos puede resolverse con productos listos para calentar o consumir, desde platos individuales hasta recetas preparadas para compartir.
Roig plantea que esta evolución no debe interpretarse necesariamente como una pérdida de hábitos, sino como una adaptación a las posibilidades actuales. Del mismo modo que los electrodomésticos redujeron el esfuerzo de algunas tareas domésticas, la comida preparada busca disminuir el tiempo dedicado a cocinar sin renunciar a comer en casa.
La comparación con las tatarabuelas pone el foco en una cuestión sencilla: si hubieran tenido acceso a las herramientas y soluciones disponibles hoy, probablemente también habrían buscado formas de hacer más eficiente la preparación de los alimentos. La tecnología, desde este punto de vista, no solo se aplica a los dispositivos electrónicos, sino también a los procesos de producción, conservación y distribución alimentaria.
El tiempo se convierte en un factor de compra
La conveniencia es uno de los principales motivos que explican el auge de los platos listos para comer. Para muchos consumidores, el valor de un producto no depende únicamente de su precio o de sus ingredientes, sino también del tiempo que permite ahorrar. Abrir un envase, calentar una receta y servirla puede marcar la diferencia al final de una jornada con poco margen.
Este tipo de productos también encaja con hogares cada vez más diversos. Personas que viven solas, parejas con horarios distintos, familias con niños o consumidores que trabajan desde casa pueden encontrar en la comida preparada una solución flexible para organizar sus comidas sin tener que cocinar desde cero todos los días.
La propuesta no implica que desaparezca la cocina tradicional. Las recetas caseras continúan formando parte de la vida cotidiana, especialmente durante los fines de semana, las celebraciones o los momentos en los que cocinar se disfruta como una actividad de ocio. La diferencia está en que el consumidor puede elegir cuándo quiere dedicar tiempo a los fogones y cuándo prefiere reservarlo para otras prioridades.
Mercadona refuerza su oferta de platos preparados
La cadena valenciana ha situado la comida preparada entre las categorías con mayor visibilidad dentro de sus supermercados. El objetivo es ofrecer soluciones que cubran distintos momentos del día y respondan a la demanda de productos prácticos, fáciles de consumir y adaptados a rutinas cambiantes.
En este segmento conviven recetas tradicionales, propuestas individuales y opciones pensadas para compartir. La variedad permite atender tanto a quienes buscan una comida completa sin cocinar como a quienes solo necesitan resolver una parte del menú, por ejemplo, el acompañamiento o el plato principal.
La evolución de estos productos también está vinculada a las expectativas del público. Además de rapidez, los consumidores reclaman información clara sobre los ingredientes, formatos cómodos y una relación equilibrada entre calidad y precio. Por ello, la comida preparada ya no se limita a una solución de emergencia: aspira a integrarse con normalidad en la planificación semanal.
Una tendencia con ventajas y retos
Delegar la cocina puede aportar comodidad y ayudar a reducir el desperdicio cuando se eligen raciones ajustadas a las necesidades de cada persona. También facilita mantener cierta regularidad en las comidas durante los días más intensos, cuando la falta de tiempo puede llevar a improvisar o a recurrir a opciones menos organizadas.
Al mismo tiempo, el crecimiento de esta categoría plantea retos relacionados con la composición nutricional, el uso de envases y la gestión de residuos. La innovación en alimentación tendrá que avanzar no solo en rapidez y sabor, sino también en recetas equilibradas, formatos más sostenibles y una información que permita tomar decisiones de compra con criterio.
La reflexión de Juan Roig resume así un cambio más amplio en la relación con la cocina. La comida preparada no pretende sustituir todas las recetas hechas en casa, sino ofrecer una alternativa para recuperar tiempo. En una sociedad con horarios cada vez más ajustados, la posibilidad de decidir cuándo cocinar y cuándo delegar esa tarea se consolida como un nuevo factor de comodidad en la cesta de la compra.



