Publicidad

Leonel Fernández alerta del rezago de América Latina en inteligencia artificial

América Latina afronta el desarrollo de la inteligencia artificial desde una posición de desventaja frente a Estados Unidos, China y otras economías avanzadas. El expresidente de República Dominicana y actual presidente de la Fundación Global Democracia y Desarrollo, Leonel Fernández, ha advertido en Nueva York del riesgo de que la región quede relegada en una tecnología que ya está transformando la economía, la educación, la sanidad y la administración pública.

La advertencia llega en un momento de rápida expansión de las herramientas de inteligencia artificial generativa. Mientras las grandes compañías tecnológicas concentran buena parte de la inversión, la capacidad de computación y el talento especializado, los países latinoamericanos todavía arrastran problemas estructurales relacionados con la conectividad, la formación digital y la investigación.

Una brecha tecnológica que puede ampliarse

El desarrollo de la inteligencia artificial no depende únicamente de disponer de aplicaciones capaces de generar textos, imágenes o código. También requiere centros de datos, redes de alta velocidad, acceso a grandes volúmenes de información, profesionales cualificados y políticas públicas estables.

En este contexto, Fernández ha señalado que América Latina corre el riesgo de convertirse en una región consumidora de tecnologías diseñadas en otros mercados, sin participar de forma suficiente en su creación. Esta dependencia podría limitar la capacidad de los países para decidir cómo se utilizan los sistemas de IA y cómo se protegen los datos de sus ciudadanos.

La brecha no es homogénea. Algunos países cuentan con universidades, empresas tecnológicas y programas públicos capaces de impulsar proyectos propios, pero la falta de coordinación regional reduce el impacto de esas iniciativas. Además, las diferencias de acceso entre zonas urbanas y rurales siguen siendo un obstáculo para que los beneficios de la digitalización lleguen a toda la población.

Educación, talento e inversión, entre las prioridades

Uno de los principales desafíos pasa por formar a una nueva generación de especialistas en inteligencia artificial. La región necesita reforzar las matemáticas, la programación, la ciencia de datos y la investigación aplicada, pero también incorporar competencias digitales en todas las etapas educativas.

La formación no debería limitarse a los perfiles técnicos. Profesionales de la salud, el derecho, la administración, el periodismo o la industria necesitarán comprender el funcionamiento y las limitaciones de estas herramientas para utilizarlas de manera responsable.

La inversión constituye otro elemento decisivo. El desarrollo de modelos propios y de soluciones adaptadas a las necesidades locales exige recursos públicos y privados durante años. Sin una estrategia continuada, los proyectos pueden quedar reducidos a experiencias aisladas o depender de plataformas extranjeras que no siempre reflejan la diversidad lingüística y cultural de América Latina.

Modelos adaptados a la realidad latinoamericana

El español es uno de los idiomas más utilizados del mundo, pero los sistemas de inteligencia artificial no siempre ofrecen el mismo nivel de precisión en todas sus variantes. A ello se suma la escasa representación de lenguas indígenas y de contextos sociales propios de la región en los conjuntos de datos utilizados para entrenar los modelos.

Impulsar tecnología propia permitiría desarrollar herramientas más ajustadas a las necesidades de los distintos países. También facilitaría la creación de aplicaciones para sectores como la agricultura, la gestión del agua, la prevención de desastres naturales, la educación pública y la atención sanitaria.

Sin embargo, contar con modelos adaptados no basta. La expansión de la IA debe ir acompañada de garantías sobre privacidad, transparencia, seguridad y no discriminación. Las decisiones automatizadas pueden reproducir sesgos si se entrenan con datos incompletos o desequilibrados, especialmente cuando afectan a colectivos vulnerables.

La necesidad de una respuesta regional

La fragmentación regulatoria es otro de los problemas que dificultan el avance. Cada país está definiendo sus propias normas sobre inteligencia artificial, protección de datos y responsabilidad tecnológica, con distintos niveles de desarrollo. Una mayor coordinación permitiría compartir conocimiento, establecer estándares comunes y reforzar la posición de la región ante las grandes empresas tecnológicas.

La cooperación también podría reducir costes. Los países latinoamericanos tendrían más capacidad para financiar infraestructuras, crear redes de investigación y negociar acuerdos tecnológicos si actuasen de forma conjunta. Esa colaboración debería incluir tanto a los Gobiernos como a las universidades, las empresas y la sociedad civil.

El aviso de Fernández sitúa la inteligencia artificial en el centro de un debate más amplio sobre el futuro económico y político de América Latina. El reto no consiste únicamente en adoptar las herramientas disponibles, sino en evitar que la región pierda capacidad de decisión sobre una tecnología que marcará buena parte de las próximas décadas.

Para reducir el rezago será necesario actuar con rapidez, pero también con una visión de largo plazo. Mejorar la conectividad, invertir en talento, apoyar la investigación y establecer reglas claras son pasos esenciales para que la inteligencia artificial contribuya al desarrollo y no agrande las desigualdades existentes.

Artículo anteriorLa streamer de 78 años que rompió un récord Guinness en Fortnite
Artículo siguienteSteven Adams avisa del impacto de GTA 6 en todas las ligas