Los autónomos deberán tributar por el cese de actividad si el total de la ayuda supera los 2.000 euros

Los autónomos van quedar libres de tributar por la prestación, debido al cese de actividad hasta los 2.000 euros. Las Fuentes oficiales de la Agencia Tributaria, han aclarado que esta prestación va a tributar en la declaración de la Renta del 2020, como un rendimiento de trabajo y, al examinarse como es, “está sujeta a una reducción automática de 2.000 euros”. Lo que significaría que se comenzaría a tributar a partir de esta cantidad.

De esta manera, los autónomos que coticen por la base mínima y solo hayan podido percibir durante dos meses el de actividad, y no tributarían por esta ayuda, debido a que han cobrado menos de 2.000 euros. En tal caso, de que hayan podido cobrar, como ejemplo 3.500 euros, en noción de dicha presentación, solamente van a tener que pagar impuestos cerca de los 1.500 euros mensuales, los cuales exceden la cantidad máxima de exoneración.

Sin embargo, ha sido recordado por los expertos fiscales, que por el hecho de que no exista la necesidad de tributar por la ayuda, no involucraría que no deba ser incluido en la siguiente declaración del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF) del 2020. «Será obligatorio incluir los ingresos, pero no se pagará por ellos», fue explicado por Domingo Gallego, asesor fiscal de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).

La reducción está recogida en la Ley de IRPF

Esta definido en la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Física (IRPF), en el artículo 19, los gastos deducibles en concepto de rendimientos de trabajo, resumiendo también todas las reducciones existentes en ese concepto. En conclusión, son siete las categorías de deducción:

Ley del IRPF – Artículo 19: Gastos deducibles

Una vez determinado el rendimiento íntegro del trabajo, debe procederse a la deducción de los gastos que la Ley del  IRPF califica como deducibles para determinar el rendimiento neto. A estos efectos tienen la consideración de gastos fiscalmente deducibles exclusivamente los siguientes:

  1. Las cotizaciones a la Seguridad Social o a mutualidades generales obligatorias de funcionarios

  2. Las detracciones por derechos pasivos

  3. Cotizaciones a los colegios de huérfanos o Instituciones similares

  4. Las cuotas satisfechas a sindicatos

  5. Cuotas satisfechas a colegios profesionales. Será gasto deducible cuando la colegiación tenga carácter obligatorio para el desempeño del trabajo, en la parte que corresponda a los fines esenciales de estas instituciones, y con el límite de 500 euros anuales. [Véase art. 10 Reglamento IRPF ]

  6. Los gastos de defensa jurídica derivados directamente de litigios suscitados en la relación del contribuyente con la persona de la que recibe los rendimientos, con el límite de 300 euros anuales.

  7. Otros gastos distintos de los anteriores

Conforme ha sido indicado por las fuentes oficiales de Hacienda, la prestación por el cese de actividades para los autónomos se agrega al último apartado «otros gastos distintos a los anteriores». De esta manera, «si el autónomo no tiene otros rendimientos de trabajo además de la prestación por cese de actividad, puede aplicar una reducción de hasta 2.000 euros», indicó la administración.

Tal ha sido la normativa que resume el artículo 19.2, de la Ley de IRPF:

Ley del IRPF – Artículo 19.2

En la categoría de rendimientos de trabajo se incluye la siguiente cantidad deducible como gasto:

  • 2.000 euros anuales, con carácter general, para todos los contribuyentes que obtengan rendimientos de trabajo

La mayoría de autónomos quedarán exentos de tributar por la prestación

Los asesores fiscales y la Agencia Tributaria han coincidido en que la gran parte de los trabajadores no van a tener que tributar por la prestación por cese de actividad, por su propia cuenta. Lo cual es debido a que los rendimientos que poseen los autónomos provenientes de actividades económicas, lo que significa, que provienen del trabajo personal y supondrían de parte de contribuyente, la ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos con el fin de ser intervenido en la producción o distribución de bienes o servicios.

De modo que,  «la inmensa mayoría de estos profesionales se podrán deducir esos 2.000 euros, ya que no tienen más rendimientos de trabajo que la prestación por cese de actividad», indicaron desde Hacienda.

Pese de que un trabajador por su propia cuenta, en un inicio, no va a deber tributar por los rendimientos de trabajo, y no sería la primera vez que sea incluida una prestación del autónomo en escala progresiva (con diferentes tipos en función del tramo),  en los rendimientos del trabajo que de forma habitual, se encuentran encuadrados los asalariados. Las incapacidades temporales o los ceses de actividades ordinarios (también reconocido como «paro de los autónomos) siendo este un ejemplo de esto.

«Al igual que la prestación ordinaria por cese de actividad de los autónomos, la prestación extraordinaria por cese de actividad es una prestación del sistema de protección de desempleo. Y según el artículo 17.1.b) de la Ley de IRPF, las prestaciones por desempleo se califican como rendimientos de trabajo. Aunque su origen esté en la actividad económica del autónomo, no se trata de un ingreso inherente a la misma y, por tanto, no puede calificarse como un rendimiento de la actividades económica», señalaron las fuentes oficiales de la Administración.

Ojo si ha habido más de un rendimiento de trabajo

Aunque casi ningún autónomos va a tener que tributar por la prestación, pero hay un porcentaje minoritario de estos que si van a estar obligados a que se realice: aquellos que, perciban la prestación en un tiempo de más de dos meses, o que tengan de igual forma el cese de actividad, otros rendimientos de trabajo. Lo que es debido a que «la reducción de los rendimientos bajo este concepto no puede aplicarse dos veces», ha sido alertado desde la Agencia Tributaria.

Lo que significa, que si se llegase a dar el caso de que un trabajador por su propia cuenta así mismo de tener su actividad económica teniendo rendimientos de trabajo mucho más allá de la prestación, no va a poder acogerse a la exención. Por lo que todos los autónomos realicen fuera de sus actividades económicas y obtengan una retribución por esto, teniendo que ser tributado como los rendimientos de trabajo.

Sin embargo, ha sido apuntado por los expertos que  «es muy raro que un autónomo tenga rendimientos de trabajo. Es posible que algunos de estos profesionales, además de desarrollar su actividad profesional, trabaje por cuenta ajena para otra persona -como es el casos de los autónomos en pluriactividad-, pero son la minoría», ha sido explicado por Luis del Amo, secretario técnico del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF).

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