Publicidad

Los mercados logísticos secundarios ya concentran el 25% de la contratación en España

La contratación de espacios logísticos en España está ampliando su mapa de actividad. Aunque Madrid y Barcelona continúan como los grandes polos nacionales, los denominados mercados secundarios ya reúnen el 25% de la contratación logística del país.

El dato confirma una tendencia que está transformando las decisiones de operadores, distribuidores e inversores: la búsqueda de nuevas ubicaciones fuera de los principales ejes metropolitanos. El objetivo es combinar disponibilidad de suelo, costes más competitivos y una conexión eficiente con las redes de transporte.

Madrid y Barcelona mantienen el liderazgo

Madrid y Barcelona siguen concentrando buena parte de la demanda logística gracias a su peso económico, su densidad empresarial y su capacidad para atender grandes áreas de consumo. Ambas ciudades cuentan, además, con infraestructuras de transporte consolidadas y una amplia oferta de servicios vinculados a la cadena de suministro.

La capital mantiene una posición estratégica para la distribución nacional por su ubicación central y por la conexión con los principales corredores viarios. Barcelona, por su parte, conserva su relevancia como puerta de entrada y salida de mercancías, apoyada en su actividad industrial, portuaria y comercial.

Sin embargo, la presión sobre el suelo disponible, el encarecimiento de las rentas y las dificultades para desarrollar nuevas plataformas están llevando a muchas empresas a valorar alternativas. Esta situación está impulsando la expansión de la actividad hacia otros mercados con capacidad para absorber nuevos proyectos.

Más opciones para la distribución regional

Los mercados secundarios ofrecen una respuesta especialmente interesante para las operaciones que no necesitan ubicarse en el centro de las grandes áreas metropolitanas. Su atractivo aumenta cuando permiten acercar los inventarios a zonas de consumo concretas y reducir parte de los recorridos de última milla.

En estos enclaves, las compañías pueden encontrar parcelas de mayor tamaño, mejores condiciones para el desarrollo de naves y una menor presión sobre los precios. También pueden disponer de más margen para diseñar instalaciones adaptadas a la automatización, la preparación de pedidos y las nuevas necesidades del comercio electrónico.

La descentralización no implica, por tanto, una pérdida de protagonismo de Madrid y Barcelona. Se trata más bien de una evolución hacia un modelo de red, en el que distintos nodos cumplen funciones complementarias según el tipo de mercancía, el área de servicio y los plazos de entrega.

El transporte, un factor decisivo

La disponibilidad de suelo por sí sola no garantiza el éxito de un proyecto logístico. La conexión con autopistas, ferrocarril, puertos, aeropuertos y centros de producción resulta determinante para que un mercado secundario pueda competir con los grandes hubs.

Los operadores valoran cada vez más la posibilidad de articular rutas regionales y nacionales desde una misma plataforma. También prestan atención a la facilidad de acceso para los vehículos pesados, la seguridad de los itinerarios y la disponibilidad de servicios para las flotas.

En este contexto, las ubicaciones próximas a corredores de transporte consolidados parten con ventaja. La eficiencia operativa depende tanto de la nave como del tiempo necesario para entrar y salir de ella, especialmente en un escenario marcado por la congestión urbana y las restricciones de circulación.

Presión sobre los costes y disponibilidad de trabajadores

El crecimiento de los mercados secundarios también responde a la necesidad de controlar los costes de explotación. Las rentas, el precio del suelo y los gastos asociados a la actividad pueden variar de forma significativa entre las grandes capitales y otras zonas logísticas.

Aun así, la decisión de trasladarse o ampliar la red exige analizar otros elementos. La disponibilidad de profesionales, la formación de la mano de obra y la capacidad del entorno para atraer y retener trabajadores son aspectos esenciales para garantizar la continuidad de las operaciones.

La evolución del empleo logístico condicionará el desarrollo de estos mercados. Una plataforma puede contar con una ubicación adecuada, pero encontrar dificultades para cubrir puestos vinculados al almacén, la gestión de inventarios, el transporte o el mantenimiento de sistemas automatizados.

Una red logística más distribuida

Que los mercados secundarios representen ya el 25% de la contratación logística nacional refleja una diversificación progresiva de la actividad. Las empresas están dejando atrás los modelos excesivamente concentrados y optan por redes capaces de ofrecer mayor flexibilidad.

Esta transformación puede favorecer una distribución más equilibrada de las inversiones y generar nuevas oportunidades para municipios y áreas industriales que hasta ahora tenían un papel más limitado. También puede contribuir a acercar los almacenes a los consumidores y a mejorar la capacidad de respuesta ante cambios en la demanda.

El reto será consolidar estas ubicaciones con infraestructuras adecuadas, servicios de transporte competitivos y una planificación urbanística que permita crecer de forma ordenada. Mientras Madrid y Barcelona seguirán siendo referencias imprescindibles, el futuro de la logística española dependerá cada vez más de la coordinación entre grandes centros y mercados secundarios.

Artículo anteriorPor qué la OCDE pone a España como modelo contra cardiopatías
Artículo siguienteLío en la WNBA: Enes Kanter, expulsado tras chocar con Cloud