Sin contrato, compartiendo piso con mayores y con pensión privada: de esta manera va a ser el español de 2050 conforme al ‘plan Sánchez’

Conforme al Plan España 2050, el español o española de ese año va a ser una persona sin casa propia, que va a recurrir al tren para poder viajar distancias cortas, probablemente autónomo o sin un contrato fijo y que puede trabajar hasta los 70 años. Si comparte piso, puede hacerlo junto a una persona mayor y va a tener que pagar más impuestos por beber o fumar.

En un principio esto parece claro que entre el cohousing, el freelancismo y el car sharing, esta persona tendrá que hablar inglés. No va a tener una casa propia, contrato fijo o coche, sin embargo sí va a tener idiomas. Éste es un vivo retrato a pinceladas de lo que va a ser la vida en esta España de mitad de siglo.

Esta siendo previsto por el Gobierno que cada vez se tengan más personas en régimen de alquiler y, en consecuencia, que cada vez se tengan más dificultades para poder tener acceso a la vivienda. Tampoco es que en este momento la este teniendo, por otra parte; los jóvenes españoles tienen que cobrar el doble para que puedan comprarse una vivienda. En 2050 será resuelto el problema por la tangente: no se tiene que cobrar más, ya que hay que ser más. En este documento no están apareciendo medidas para que se limiten los alquileres, sin embargo sí para que sea fomentada la llegada de inquilinos a las viviendas desocupadas.

Se están incentivando propuestas que son alternativas a la propiedad o el alquiler y entre estas están apareciendo la propiedad temporal o la propiedad compartida. Y están yendo un paso más allá y están estableciendo el cohousing como «una opción interesante tanto para jóvenes como para personas mayores» que puede llegar a dar lugar a «convivencia intergeneracional». Por lo que el español y la española del año 2050, van a  compartir casa junto a una persona que les dobla la edad o a la cual le estén duplicando los años. Así mismo se contempla que esto sea una de las soluciones de acompañamiento para las personas mayores, puesto que creen que las residencias van a pasar «del modelo institucional actual a un modelo hogar».

«En todo caso», este documento reconoce que, «habrá muchas personas que no podrán acceder a una vivienda digna y adecuada sin el apoyo del Estado, por lo que se cree que la demanda potencial de vivienda social en España casi se duplicará en la próxima década, pasando de los 1,5 millones de viviendas que algunos estudios calculan necesarias en la actualidad, a 2,6 millones en 2030». De está manera, «uno de los aspectos clave» va a ser «que su despliegue se produzca teniendo en cuenta las necesidades reales de vivienda de la población».

Es probable que en el año 2050 el ciudadano pueda tener trabajo -en la actualidad, no tanto, específicamente entre la población más joven-, lo que no se tiene muy seguro es que vaya a tener contrato. «Cambiará la forma en la que concebimos, realizamos y organizamos el trabajo», se explica en este documento, el cual advierte que el empleo por cuenta ajena a tiempo completo va a perder peso. «A cambio, ganarán relevancia otras formas de empleo atípico como los autónomos, los freelancers y los trabajadores on-demand, en los que se combinan varias fuentes de ingresos y diversas actividades profesionales».

De esta manera, pese a que de cara a la sociedad y al Gobierno va a ser una persona, de cara a la empresa va a ser una labor que cobrará si realiza bien su trabajo: «se irá imponiendo en nuestro país un modelo en el que las empresas contratan cada vez más tareas que personas, y en el que se remunera a estas por los resultados obtenidos, más que por las horas trabajadas». Pues serán unas cuantas más, que el plan ha asegurado que «no hay gran diferencia entre trabajar a los 65 años de edad o a los 70».

Quizás no ha nacido en España; queriendo fomentarse la inmigración al país, ya que bien no se hace mucho por una concepción que sea negativa de las fronteras, ya que por una persona que tiene que pagar las pensiones y el plan contempla que se vaya a hacer con la recepción de hasta 255.000 personas más de las que tienen salida cada año. Como si al final Laporte va a la Eurocopa, pero en lugar de defender la portería española, defenderá sus arcas.

Por cualquier cosa, la ciudadanía española -siempre precavida y en 2050, más- va a tener su pensión privada («complementaria», lo llama el plan) que así mismo «fomentaría el ahorro, lo cual también contribuiría a un crecimiento económico más sostenido». Y va a tener tiempo para hacerlo, ya que creen que en el futuro «muchas personas» van a continuar trabajando «una vez superada la actual edad legal de jubilación», lo que va a permitir «obtener rentas más altas durante más años». Todo ventajas.

Puede gastar todo el dinero ahorrado, por ejemplo, en residuos, puesto que el plan quiere que se libere a los municipios «de esta carga» y se haga que los fabricantes vayan a asumir su gestión y costes asociados. Todo va a depender de si las empresas van a decidir hacerlo de una manera altruista, como han acostumbrado en su búsqueda por el beneficio, o si trasladan este coste al cliente final.

De igual forma, en la economía circular ha destacado el hecho de que se vaya a reducir el consumo de varias materias y productos. Y entre estos van a estar los que son de origen animal, con lo que va a tener un cambio su dieta o su fondo de armario. La buena noticia ha sido que esto «no provocará un empeoramiento de las condiciones de vida ni del bienestar de la ciudadanía», conforme al documento, pero sí que «probablemente ayudará a mejorarlas». En ese mismo, han argumentado, que la población española consume entre dos y cinco porciento más de carne de lo que es recomendable, de esta manera que en este caso, arguyen, menos será más.

Tampoco esta persona va a poder coger aviones. O, por lo menos, no muchos. Ya que el estudio ha recomendado la prohibición de los vuelos en los trayectos que se vayan a poder hacer en tren en menos de dos horas y media. La España hija de aquellos que llegan al aeropuerto teniendo tiempo de sobra como para poder pasar los controles de seguridad tres veces lo va agradecer. Y el planeta, dio que la huella de carbono de un vuelo es muy superior a la de un viaje por vías.

En cualquier caso, la alternativa tendrá que ser un coche eléctrico, puesto que es contemplado de igual forma la desaparición de los vehículos de combustión interna. Los impuestos del coche no van a ser pagado sobre su compra o circulación, pero sí se gravará su utilización -peso incluido: le va a quitar hasta el ambientador en tanto tenga que pasar por la báscula-, su potencia o sus emisiones entre quienes vayan a defender su pequeña aldea contaminante porque han caído en la marmita de diésel en su infancia.

Al respecto de impuestos: si no desea pagarlos no va a fumar, no va a beber y tampoco va a comprar derivados del petróleo -esperemos que con fines distintos a los anteriores, en cualquier caso- ya que se van a modificar los impuestos especiales. Y que no este pensando en acogerse en una eventual amnistía fiscal del tabaco (o cualquier otro tipo), que en dicho escenario el Gobierno las habría prohibido por ley.

Así mismo, claro se tiene, que existe la posibilidad de que lo haga por su salud. Si no es de esta manera, va a poder refugiarse en un sistema público que desde la próxima década debería recibir un 7% del PIB (en este momento está en torno al 6%).

 

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