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Estepona completa más de 3.000 tratamientos contra la oruga procesionaria

El Ayuntamiento de Estepona ha finalizado la campaña anual de prevención y control de la oruga procesionaria del pino con la aplicación de 3.040 tratamientos en distintos puntos del municipio. Las actuaciones se han desarrollado en árboles situados en parques públicos, zonas verdes y espacios próximos a centros educativos.

La campaña se ha ampliado este año a nuevas áreas de la ciudad con el objetivo de reducir la presencia de este insecto y evitar los problemas que puede provocar tanto en las personas como en los animales domésticos. La intervención se ha concentrado especialmente en lugares de uso frecuente y en entornos donde existe una mayor afluencia de vecinos y menores.

Actuaciones en parques, zonas verdes y colegios

Los trabajos han permitido actuar sobre un elevado número de ejemplares de pino distribuidos por diferentes espacios públicos de Estepona. Entre las zonas incluidas se encuentran parques municipales, áreas ajardinadas y enclaves situados en las inmediaciones de centros educativos.

La planificación de los tratamientos responde a la necesidad de anticiparse a la aparición de los bolsones de procesionaria, las estructuras de seda que las larvas forman en las ramas de los pinos durante los meses más fríos. La detección temprana resulta clave para limitar la expansión de la plaga y disminuir el riesgo de contacto.

Con la ampliación de los puntos de actuación, el Consistorio pretende reforzar la protección en espacios especialmente sensibles. La presencia de árboles en zonas de juego, caminos peatonales o áreas cercanas a colegios hace necesario mantener una vigilancia periódica y aplicar medidas preventivas antes de que las orugas desciendan al suelo.

Un riesgo para personas y mascotas

La oruga procesionaria puede causar reacciones irritantes y alérgicas por sus pelos urticantes. El contacto directo con el insecto, con los bolsones o incluso con superficies donde hayan quedado estos pelos puede provocar molestias en la piel, los ojos o las vías respiratorias.

Los perros son especialmente vulnerables, ya que pueden acercarse a las orugas por curiosidad o intentar olfatearlas. En estos casos, el contacto puede producir una reacción intensa en la boca y la lengua, por lo que se recomienda acudir rápidamente a un centro veterinario si el animal presenta síntomas tras pasear por una zona con pinos.

En el caso de las personas, es aconsejable evitar tocar las orugas o retirar los bolsones por cuenta propia. Si se observa una concentración de ejemplares en un parque, una acera o cualquier espacio de uso público, lo más recomendable es mantener la distancia y comunicar la incidencia a los servicios municipales.

Prevención y seguimiento durante los próximos meses

La finalización de los tratamientos no implica que desaparezca la necesidad de vigilancia. La evolución de la procesionaria depende de factores como las temperaturas, la humedad y las condiciones de cada zona, por lo que los controles deben mantenerse durante el periodo de mayor actividad.

Desde el Ayuntamiento se insiste en la importancia de la colaboración ciudadana para detectar posibles focos. La comunicación de avisos permite comprobar el estado de los árboles y valorar nuevas intervenciones en aquellos puntos donde puedan aparecer bolsones o grupos de orugas.

  • No tocar orugas, bolsones ni restos situados en el suelo.
  • Mantener a los perros alejados de los pinos cuando existan señales de procesionaria.
  • Evitar que los menores jueguen cerca de árboles afectados.
  • Informar de la presencia de focos en parques, calles o zonas próximas a colegios.
  • Solicitar atención médica o veterinaria ante cualquier reacción tras el contacto.

La campaña forma parte de las labores de mantenimiento y conservación de las zonas verdes de Estepona. Con los 3.040 tratamientos ejecutados, el municipio refuerza las medidas de prevención frente a una plaga que, además de afectar a los pinos, puede generar riesgos en los espacios públicos más frecuentados.

La actuación se suma a las tareas habituales de control y seguimiento de la masa arbórea municipal, especialmente en los puntos donde coinciden ejemplares de pino y una elevada presencia de vecinos. El objetivo es que parques, jardines y entornos escolares permanezcan en las mejores condiciones posibles durante toda la temporada de actividad de la procesionaria.

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