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Play Future arranca en Gáldar para poner en valor el potencial educativo de los videojuegos

Gáldar se convierte en el punto de partida de Play Future, una iniciativa que busca acercar a la sociedad una visión más amplia de los videojuegos y destacar sus posibilidades como herramienta educativa. El proyecto pone el foco en el aprendizaje, la creatividad y el desarrollo de habilidades asociadas al ocio digital.

La propuesta, vinculada a la UD Las Palmas, nace con la intención de abrir un espacio de reflexión sobre el papel que pueden desempeñar los videojuegos más allá del entretenimiento. Su arranque en el municipio grancanario sitúa a Canarias como escenario para impulsar una conversación cada vez más necesaria sobre tecnología, educación y juventud.

Una mirada diferente al videojuego

Durante años, el debate sobre los videojuegos se ha centrado principalmente en sus riesgos y en el tiempo de uso. Play Future plantea ampliar esa perspectiva y analizar también las oportunidades que ofrece este medio cuando se utiliza de forma responsable, acompañada y con objetivos claros.

Los videojuegos pueden favorecer la resolución de problemas, la toma de decisiones y la capacidad para afrontar retos. También permiten trabajar la coordinación, la comunicación y la colaboración, especialmente en experiencias diseñadas para jugar en equipo o alcanzar metas comunes.

El valor educativo no depende únicamente del videojuego, sino del contexto en el que se utiliza. La selección de contenidos, la supervisión adulta y la orientación de profesionales resultan fundamentales para transformar una actividad de ocio en una experiencia de aprendizaje.

Educación, tecnología y nuevas competencias

El proyecto pone sobre la mesa la necesidad de comprender mejor los lenguajes digitales que forman parte de la vida cotidiana de niños, adolescentes y familias. En este escenario, los videojuegos pueden servir como punto de encuentro entre generaciones y como recurso para abordar cuestiones relacionadas con la cultura digital.

Además de reforzar determinadas destrezas cognitivas, las experiencias interactivas pueden estimular la imaginación y la autonomía. El jugador no se limita a recibir información: explora, prueba alternativas, comete errores y aprende de las consecuencias de sus decisiones.

Esta dinámica conecta con metodologías educativas basadas en la participación activa. En lugar de plantear el aprendizaje como un proceso exclusivamente teórico, el videojuego permite experimentar y observar de manera inmediata el resultado de cada acción.

Gáldar, escenario para acercar el proyecto a la ciudadanía

El inicio de Play Future en Gáldar refuerza la vocación de acercar este debate a los municipios y a la ciudadanía. La elección del municipio permite situar la iniciativa en un entorno próximo, donde el diálogo sobre el uso de la tecnología puede abordarse desde las necesidades reales de las familias y de la comunidad educativa.

La iniciativa también contribuye a normalizar la conversación sobre los hábitos digitales. Hablar de videojuegos implica abordar aspectos como la gestión del tiempo, la elección de contenidos, la convivencia en línea y la importancia de mantener un equilibrio con otras actividades.

Claves del enfoque de Play Future

  • Reivindicar los videojuegos como una herramienta con posibilidades educativas.
  • Promover un uso responsable, acompañado y adaptado a cada edad.
  • Analizar las habilidades que pueden desarrollarse mediante el juego.
  • Acercar la cultura digital a familias, jóvenes y entornos educativos.
  • Fomentar una visión equilibrada que contemple beneficios y responsabilidades.

El papel de las familias y los educadores

Para que el videojuego contribuya al aprendizaje, la implicación de las familias y de los educadores es esencial. Conocer qué contenidos consumen los menores, compartir parte de sus experiencias y establecer pautas claras ayuda a convertir el uso de las pantallas en una actividad más segura y enriquecedora.

También es importante entender que no todos los videojuegos persiguen los mismos objetivos ni ofrecen las mismas posibilidades. El género, la edad recomendada, el nivel de interacción y la forma de jugar son factores que deben tenerse en cuenta antes de incorporar una experiencia digital a un entorno educativo.

Con su llegada a Gáldar, Play Future abre una vía para explorar el potencial formativo de los videojuegos desde una perspectiva cercana y responsable. El proyecto invita a dejar atrás las visiones simplistas y a valorar cómo la tecnología puede complementar la educación cuando se utiliza con criterio.

El reto pasa ahora por mantener este diálogo y trasladarlo a más espacios. La expansión de los videojuegos como fenómeno cultural hace necesario que familias, centros educativos, instituciones y entidades deportivas participen en la construcción de una relación saludable con el ocio digital.

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