Publicidad

Ribeira promueve un uso saludable de la tecnología entre los jóvenes

Familias y clubes deportivos de Ribeira participaron en la presentación de Adestrar sen pantallas. Gañar en saúde, un programa impulsado por la Fundación Galega Contra o… con el objetivo de fomentar una relación más equilibrada con los dispositivos digitales entre niños y adolescentes.

La iniciativa pone el foco en la necesidad de compatibilizar el uso de móviles, tabletas, ordenadores y videojuegos con la práctica deportiva, el descanso y las relaciones personales. El proyecto busca implicar a los principales entornos en los que crecen los jóvenes: el hogar, los centros educativos y las entidades deportivas.

El deporte como alternativa y espacio de aprendizaje

La presentación en Ribeira reunió a representantes de familias y clubes, dos colectivos con un papel relevante en la adquisición de hábitos saludables. Las entidades deportivas no solo ofrecen actividad física, sino que también funcionan como espacios de convivencia, disciplina y acompañamiento para menores de distintas edades.

Desde esta perspectiva, Adestrar sen pantallas. Gañar en saúde plantea aprovechar el entorno del deporte para reflexionar sobre el tiempo de exposición a las pantallas y sobre la forma en que la tecnología influye en la vida cotidiana. La propuesta no parte necesariamente de eliminar los dispositivos, sino de promover un uso consciente, ajustado a la edad y compatible con otras actividades.

El mensaje central se resume en la importancia de recuperar el equilibrio. El ocio digital puede formar parte de la rutina de los jóvenes, pero no debería desplazar el ejercicio, el sueño, el estudio, la alimentación, el juego presencial o la comunicación con familiares y amigos.

Familias implicadas en la prevención

La participación de las familias resulta esencial para que las recomendaciones tengan continuidad más allá de los entrenamientos o de las actividades organizadas por los clubes. La creación de rutinas, el establecimiento de límites claros y el ejemplo de los adultos son algunas de las herramientas que pueden ayudar a reducir el uso excesivo de la tecnología.

El acompañamiento familiar también permite detectar posibles señales de alerta. Cambios en el sueño, pérdida de interés por otras actividades, dificultades para concentrarse, irritabilidad o aislamiento pueden indicar que el uso de las pantallas está interfiriendo en el bienestar del menor. Ante estas situaciones, los especialistas recomiendan hablar con los jóvenes sin recurrir únicamente al castigo y buscar orientación profesional cuando sea necesario.

En este proceso, la comunicación abierta es especialmente importante. Conocer qué aplicaciones utilizan los menores, con quién interactúan y qué contenidos consumen facilita una supervisión responsable. La privacidad debe avanzar de forma progresiva, en función de la edad y la madurez, sin abandonar la protección frente a riesgos digitales.

Un enfoque alejado de la prohibición absoluta

La propuesta presentada en Ribeira apuesta por la educación y la prevención frente a la prohibición como única respuesta. La tecnología forma parte de la vida académica, social y familiar de los adolescentes, por lo que aprender a utilizarla de manera segura y moderada es una competencia cada vez más necesaria.

Esto implica enseñar a gestionar el tiempo, distinguir entre un uso funcional y uno impulsivo, proteger los datos personales y conocer los riesgos asociados a las redes sociales y las plataformas digitales. También supone establecer momentos y lugares libres de pantallas, especialmente durante las comidas, antes de dormir y en los espacios destinados al entrenamiento o al descanso.

El descanso ocupa un lugar destacado en cualquier estrategia de bienestar digital. La exposición prolongada a dispositivos, especialmente por la noche, puede dificultar la desconexión y alterar los horarios de sueño. Mantener rutinas estables y dejar el móvil fuera del dormitorio son medidas sencillas que pueden contribuir a mejorar la recuperación física y mental.

Los clubes deportivos, aliados para un cambio de hábitos

La implicación de los clubes permite trasladar el mensaje a un entorno cercano para los jóvenes. Entrenadores y responsables de equipos pueden reforzar hábitos como la puntualidad, la constancia, el trabajo en grupo y la gestión de la frustración, valores que también ayudan a desarrollar una relación más saludable con la tecnología.

Además, los entrenamientos ofrecen una oportunidad para demostrar que el tiempo libre puede disfrutarse sin depender permanentemente de una pantalla. La actividad física favorece la socialización, mejora la condición física y contribuye al bienestar emocional, tres elementos que ayudan a prevenir el aislamiento y el sedentarismo.

La iniciativa pretende, en definitiva, sumar esfuerzos en Ribeira para que el uso de la tecnología no se convierta en un obstáculo para la salud. La colaboración entre familias, clubes y profesionales puede facilitar pautas comunes y generar entornos en los que los jóvenes aprendan a aprovechar las ventajas de las herramientas digitales sin renunciar al deporte, al descanso ni a las relaciones cara a cara.

Artículo anteriorDiario de noticias sobre el terremoto de Pamplona
Artículo siguienteJuez Pedraz no imputa al PSOE, pero deja abierta la puerta