Chris Ford, el hombre que anotó el primer triple de la NBA ante la mirada de Larry Bird
La NBA cambió para siempre el 12 de octubre de 1979. En el estreno de la temporada 1979-80, Chris Ford convirtió el primer triple oficial de la historia de la competición y abrió la puerta a una revolución que transformaría el baloncesto. Desde entonces, la línea de tres puntos ha pasado de ser una novedad experimental a convertirse en el eje de buena parte del juego moderno.
La escena tuvo además un testigo de excepción. Larry Bird, recién llegado a los Boston Celtics y todavía en su primer partido como profesional, observó la acción desde debajo del tablero. El futuro mito de la franquicia no podía saberlo todavía, pero estaba asistiendo al nacimiento de una de las armas más determinantes de la historia de la NBA.
Un lanzamiento que inauguró una nueva era
Ford recibió el balón y lanzó desde más allá del arco en el duelo entre los Celtics y los Houston Rockets. La pelota atravesó la red y quedó registrado el primer triple de la NBA. Aquel tiro valió tres puntos, pero su importancia fue mucho mayor: marcó el inicio de una nueva forma de entender los espacios, las posesiones y las decisiones ofensivas.
La NBA había aprobado la línea de tres para la temporada 1979-80 con la intención de añadir variedad al juego y favorecer las remontadas. En aquel momento, sin embargo, no todos estaban convencidos de que fuese a convertirse en una pieza central. Muchos jugadores seguían priorizando el lanzamiento de media distancia y consideraban el triple una opción secundaria, más propia de situaciones concretas que de un plan ofensivo habitual.
La distancia también era distinta según la zona de la pista. El arco se situaba a 23 pies y 9 pulgadas del aro en la parte frontal, mientras que en las esquinas quedaba algo más cerca. Con el paso de los años, los jugadores fueron perfeccionando la técnica y ampliando su rango hasta convertir lanzamientos que entonces parecían extraordinarios en acciones rutinarias.
Chris Ford, un especialista adelantado a su tiempo
Chris Ford no era una superestrella, pero sí un jugador fiable y con buena mano. Base y escolta de los Celtics, destacó por su capacidad para defender, mover el balón y aprovechar los espacios. Su nombre quedó unido para siempre a aquel momento por ser el primero en convertir un triple en un partido NBA.
El mérito de Ford fue también entender antes que muchos de sus contemporáneos que aquella nueva línea podía ofrecer ventajas importantes. Un lanzamiento exterior convertido no solo sumaba un punto más que una canasta convencional: obligaba a las defensas a alejarse del aro y generaba espacios para las penetraciones, los cortes y el juego interior.
Su triple no fue una anécdota aislada durante mucho tiempo. A medida que los equipos incorporaron especialistas y diseñaron jugadas específicas para encontrar tiros abiertos, el lanzamiento exterior empezó a ganar protagonismo. La evolución fue gradual, pero imparable.
Larry Bird y el comienzo de una carrera legendaria
La presencia de Larry Bird en aquella imagen añade una dimensión especial al recuerdo. El alero de Indiana debutaba con Boston después de haber sido elegido en el número seis del Draft de 1978 y de completar una brillante etapa universitaria. Su llegada estaba llamada a cambiar el rumbo de los Celtics, aunque todavía no había empezado a construir su leyenda.
Bird sería uno de los grandes responsables de popularizar el triple durante los años ochenta. Su confianza, su lectura del juego y su capacidad para lanzar por encima de los defensores ayudaron a demostrar que el tiro de tres podía ser también un recurso de las grandes estrellas, no solo de los especialistas situados en las esquinas.
El triple de Ford y la irrupción de Bird representan dos caras de una misma transformación. El primero inauguró oficialmente la nueva distancia; el segundo contribuyó a convertirla en un elemento habitual del baloncesto de élite.
De recurso puntual a lenguaje universal
Durante las primeras temporadas, los equipos lanzaban desde lejos con mucha más prudencia que ahora. El baloncesto de la época se apoyaba en el juego de espaldas al aro, las entradas y los tiros de media distancia. La prioridad era atacar cerca de la canasta y controlar el rebote, mientras el triple aparecía en momentos muy concretos.
La evolución táctica cambió esa perspectiva. Los entrenadores comprendieron que tres puntos podían compensar varios ataques fallidos y que abrir la pista favorecía a los jugadores capaces de penetrar o jugar en el poste. Con el tiempo, el tiro exterior dejó de ser una sorpresa para convertirse en una obligación defensiva.
Hoy, la influencia del triple alcanza todos los niveles del juego. Las franquicias analizan cada posesión, valoran la eficiencia de cada lanzamiento y buscan generar tiros abiertos desde las esquinas o tras bloqueos directos. El baloncesto moderno se construye alrededor del espacio, y ese espacio nació, en buena medida, con aquel lanzamiento de Chris Ford.
Una fecha para recordar en la NBA
Han pasado 47 años desde aquella noche y la NBA apenas se parece a la competición que conocieron Ford y Bird. Los récords de triples se superan temporada tras temporada, las estrellas lanzan desde distancias cada vez mayores y algunas franquicias basan buena parte de su identidad en el volumen exterior.
Sin embargo, todo tuvo un primer capítulo. Fue el 12 de octubre de 1979, con Chris Ford armando el brazo desde más allá de la nueva línea y Larry Bird observando la acción bajo el aro. Un lanzamiento aparentemente sencillo que inauguró una era y terminó cambiando para siempre la historia del baloncesto.



