Así podría ser el equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028
La selección de Estados Unidos afrontará los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 con el reto de mantener su dominio en el baloncesto internacional. Tras el oro conquistado en París 2024, el combinado norteamericano apunta a una renovación importante, con varias estrellas de la nueva generación llamadas a asumir el protagonismo.
El equipo todavía está lejos de estar definido, pero el relevo parece inevitable. Algunos de los veteranos que lideraron al país en los últimos torneos podrían no llegar a la cita olímpica, mientras que jugadores como Anthony Edwards, Jayson Tatum, Devin Booker o Tyrese Haliburton tienen opciones de convertirse en la columna vertebral del próximo proyecto.
Una selección marcada por el relevo generacional
Estados Unidos seguirá disponiendo de un enorme grupo de talento para elegir. La diferencia respecto a anteriores ediciones estará, previsiblemente, en el equilibrio entre experiencia y juventud. La generación que viene acumula ya minutos en la NBA y podría afrontar Los Ángeles con un peso mucho mayor dentro del vestuario.
Anthony Edwards aparece como uno de los nombres destinados a liderar la transición. Su capacidad para generar puntos, atacar el aro y competir en ambos lados de la pista le convierte en un perfil ideal para el baloncesto FIBA. Además, su presencia en los últimos grandes torneos le ha permitido adquirir experiencia internacional.
Jayson Tatum también podría asumir un papel central. El alero combina tamaño, tiro exterior y capacidad para crear juego, tres cualidades especialmente valiosas ante defensas cerradas. Si mantiene su nivel en la NBA, será uno de los candidatos naturales a ocupar una de las plazas principales del equipo.
Los posibles nombres del próximo Team USA
La convocatoria dependerá de la evolución de cada jugador, las lesiones, la disponibilidad y las decisiones del cuerpo técnico. Aun así, estos son algunos de los perfiles que podrían formar parte de la selección en 2028:
- Anthony Edwards: escolta con capacidad para liderar la anotación y marcar diferencias en el uno contra uno.
- Jayson Tatum: alero versátil, preparado para asumir responsabilidades ofensivas y defender varias posiciones.
- Devin Booker: una referencia exterior con experiencia olímpica y recursos para jugar sin necesidad de monopolizar el balón.
- Tyrese Haliburton: base con visión de juego, precisión desde el perímetro y capacidad para acelerar el ritmo.
- Paolo Banchero: ala-pívot de gran físico, con talento para atacar desde fuera y finalizar cerca del aro.
- Cade Cunningham: director alto y completo, capaz de organizar el juego y aprovechar los desajustes defensivos.
- Cooper Flagg: una de las grandes promesas de la nueva generación estadounidense, con potencial para convertirse en un jugador total.
- Bam Adebayo: interior móvil y defensor de élite, especialmente útil para cambiar en bloqueos y proteger el aro.
Una posible rotación con más tamaño y polivalencia
Uno de los objetivos de Estados Unidos será responder mejor a las selecciones que cuentan con interiores dominantes y estructuras tácticas muy trabajadas. El baloncesto internacional exige jugadores capaces de defender varias posiciones, cerrar el rebote y tomar decisiones rápidas ante defensas zonales.
En ese contexto, Banchero, Flagg y Adebayo podrían aportar una combinación interesante de fuerza, movilidad y versatilidad. También podrían aparecer otros nombres como Chet Holmgren, si finalmente obtiene la autorización para competir con Estados Unidos y entra en los planes de la selección, o jugadores interiores de gran proyección como Jaren Jackson Jr.
En el perímetro, la mezcla de Edwards, Booker, Tatum y Haliburton ofrecería distintas soluciones. Estados Unidos podría alternar quintetos muy físicos, con varios jugadores capaces de defender al exterior, con alineaciones más abiertas para explotar el tiro de tres puntos y el ritmo de sus bases.
La última palabra la tendrá la planificación
El principal desafío no será reunir talento, sino construir un equipo. Las selecciones estadounidenses han demostrado en los últimos años que la superioridad individual no siempre garantiza partidos sencillos. La adaptación a las reglas FIBA, la química y el compromiso defensivo serán factores decisivos.
El cuerpo técnico deberá decidir si apuesta por una plantilla repleta de estrellas o si prioriza perfiles complementarios. La experiencia demuestra que un buen equipo olímpico necesita anotadores, pero también especialistas defensivos, reboteadores, bases capaces de controlar el ritmo y jugadores dispuestos a aceptar un papel secundario.
Los veteranos aún pueden tener sitio
Aunque la renovación parece segura, no sería extraño que algunos jugadores con experiencia internacional siguieran en la convocatoria. La presencia de Booker, Tatum o Adebayo podría servir de enlace entre la generación que conquistó títulos recientes y los jóvenes que aspiran a hacerse con el mando.
También dependerá de la evolución de figuras como Stephen Curry, Kevin Durant o LeBron James, cuya participación en Los Ángeles no puede darse por segura. La edad, el calendario de la NBA y la gestión física serán determinantes para cualquier posible regreso, especialmente en el caso de los jugadores que ya han tenido una larga trayectoria con la selección.
Lo que parece claro es que el Team USA de 2028 tendrá muchas caras nuevas. La combinación de estrellas consolidadas y jóvenes con enorme potencial puede dar forma a una selección menos dependiente de una única generación y preparada para afrontar un torneo cada vez más exigente. En casa, Estados Unidos volverá a partir como favorito, pero el oro exigirá mucho más que reunir a los mejores nombres disponibles.



