Muere a los 93 años Bob Pettit, una de las primeras grandes leyendas de la NBA
Bob Pettit, histórico ala-pívot de los St. Louis Hawks y primer ganador del premio al Jugador Más Valioso de la NBA, ha fallecido a los 93 años. Con su muerte desaparece una de las figuras esenciales de la primera gran etapa de la liga, un interior dominante que combinó capacidad anotadora, fortaleza física y un extraordinario talento para el rebote.
Pettit fue elegido MVP de la NBA en 1956, cuando la competición apenas comenzaba a consolidarse como uno de los grandes espectáculos deportivos de Estados Unidos. Aquel reconocimiento marcó el inicio de una carrera repleta de distinciones y convirtió su nombre en una referencia permanente dentro de la historia del baloncesto profesional.
El primer gran MVP de la historia
Nacido el 12 de diciembre de 1932, Bob Pettit llegó a la NBA tras destacar en la Universidad Estatal de Luisiana. Los Milwaukee Hawks le seleccionaron en el draft de 1954 y, después del traslado de la franquicia, desarrolló la mayor parte de su carrera con los St. Louis Hawks.
Desde sus primeros partidos dejó claro que no era un jugador interior convencional. Pettit tenía el tamaño y la potencia propios de un pívot, pero también disponía de recursos técnicos para anotar desde distintas posiciones. Su capacidad para atacar de cara, lanzar a media distancia y dominar el rebote le convirtió rápidamente en uno de los jugadores más difíciles de defender.
En 1956 recibió el primer MVP concedido por la NBA. Aquel premio no fue una excepción: volvió a ser elegido mejor jugador de la temporada en 1958, 1959 y 1962. En total, terminó con cuatro MVP de la temporada regular, una cifra que le sitúa entre los jugadores más laureados de todos los tiempos.
Un referente en una NBA todavía joven
La carrera de Pettit transcurrió durante una época en la que el baloncesto profesional aún buscaba su identidad. Las plantillas eran más cortas, el juego era mucho más físico y los interiores asumían una responsabilidad decisiva en ambos lados de la pista. En ese contexto, el ala-pívot de los Hawks se convirtió en el gran motor de su equipo.
Su impacto estadístico explica la dimensión de su legado. Pettit terminó su trayectoria con promedios de 26,4 puntos y 16,2 rebotes por partido, cifras extraordinarias incluso para un jugador que desarrolló toda su carrera en una liga dominada por el juego interior. También superó los 20.000 puntos, una barrera que en aquel momento estaba al alcance de muy pocos profesionales.
Además, fue seleccionado para el All-Star en sus once temporadas como profesional y formó parte en diez ocasiones del mejor quinteto de la NBA. No se perdió ninguna de las grandes citas de su generación, una muestra de su regularidad y de la consideración que tenía entre sus rivales, entrenadores y aficionados.
El título de 1958 contra los Celtics
El momento colectivo más importante de su carrera llegó en 1958. Los St. Louis Hawks se proclamaron campeones de la NBA tras imponerse a los Boston Celtics en las Finales. Pettit fue decisivo durante aquella serie y lideró a su equipo en una de las pocas ocasiones en las que una franquicia logró frenar el dominio que Boston comenzaba a ejercer sobre la competición.
Su actuación en el sexto partido de aquellas Finales permanece como una de las grandes exhibiciones de la historia de la NBA. Pettit anotó 50 puntos en el encuentro que certificó el campeonato de los Hawks, una demostración de liderazgo ofensivo que consolidó su condición de estrella absoluta.
Una figura reconocida entre los más grandes
Bob Pettit se retiró en 1965, con 32 años, después de once temporadas en la NBA. Su salida puso fin a una carrera relativamente breve, pero extraordinariamente intensa. No necesitó prolongar su trayectoria para dejar una huella profunda en una competición que todavía estaba dando forma a sus grandes mitos.
En 1971 fue incluido en el Basketball Hall of Fame, un reconocimiento reservado a las figuras más influyentes de este deporte. Décadas después, su nombre continuó apareciendo en las listas de los mejores jugadores de la historia y en los homenajes dedicados a las primeras leyendas de la NBA.
La influencia de Pettit va más allá de sus estadísticas. Representó la transición hacia un baloncesto en el que los jugadores interiores no solo debían imponerse cerca del aro, sino también generar ataque, asumir responsabilidades decisivas y sostener a sus equipos durante toda una temporada.
El legado de Bob Pettit
La NBA despide a uno de los pilares sobre los que se construyó su prestigio competitivo. Pettit fue el primer MVP de la liga, uno de sus primeros grandes anotadores y un reboteador dominante en una era marcada por la dureza del juego interior.
Su legado permanece en los récords, en los cuatro premios al mejor jugador, en el campeonato de 1958 y en la memoria de una generación que ayudó a convertir la NBA en una competición de alcance nacional. Bob Pettit fallece a los 93 años, pero su figura seguirá ocupando un lugar privilegiado entre los pioneros que dieron forma al baloncesto profesional moderno.



