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Muere Bob Pettit, el primer gran MVP de la NBA

Bob Pettit, una de las figuras fundacionales de la NBA y leyenda de los Hawks, ha fallecido a los 88 años. Su carrera quedó ligada para siempre a los primeros años de esplendor de la competición, cuando el baloncesto profesional estadounidense todavía buscaba su identidad y las grandes estrellas comenzaban a convertirse en referentes nacionales.

Pettit fue el primer jugador en recibir el premio al Jugador Más Valioso de la NBA, en 1956. Aquel reconocimiento abrió una trayectoria extraordinaria, marcada por su poderío físico, su capacidad reboteadora y una competitividad que le convirtió en uno de los interiores más dominantes de su generación.

El pionero que puso a los Hawks en el mapa

Nacido en Baton Rouge, Luisiana, en 1932, Pettit llegó a la NBA en 1954 después de destacar en la Universidad Estatal de Luisiana. Fue elegido por los Milwaukee Hawks, una franquicia que poco después se trasladaría a St. Louis y con la que desarrollaría prácticamente toda su carrera profesional.

En una época en la que los pívots y ala-pívots imponían su ley cerca del aro, Pettit combinó fuerza, técnica y una notable precisión en el lanzamiento. No se limitaba a finalizar las jugadas: también podía generar puntos desde media distancia y asumir responsabilidades ofensivas en los momentos decisivos.

Su impacto fue inmediato. En su primera temporada fue elegido Rookie del Año y entró en el mejor quinteto de la NBA. Un curso después se convirtió en el primer MVP de la historia de la competición, un premio que volvería a conquistar en 1958, 1959 y 1962. Sus cuatro galardones le situaron durante décadas como el jugador más laureado en la historia de este reconocimiento.

Un campeón frente a los Celtics

El momento culminante de su carrera llegó en 1958. Los Hawks se proclamaron campeones tras derrotar a los Boston Celtics en las Finales, en una serie que simbolizó uno de los grandes duelos de la primera era de la NBA. Pettit fue decisivo en el sexto partido, disputado en St. Louis, con una actuación de 50 puntos que selló el primer y único campeonato de la franquicia durante su etapa en la ciudad.

Aquel título tuvo un valor especial porque los Hawks se impusieron a unos Celtics que ya comenzaban a construir la dinastía que dominaría la liga durante los años siguientes. Pettit fue uno de los pocos jugadores capaces de plantar cara de forma sostenida al equipo dirigido por Red Auerbach y liderado por Bill Russell.

Regularidad al máximo nivel

La grandeza de Pettit no se explica únicamente por sus premios. El ala-pívot fue seleccionado para el All-Star en sus 11 temporadas como profesional y apareció en el mejor quinteto de la NBA en diez ocasiones. Además, fue elegido MVP del Partido de las Estrellas en cuatro ediciones, una muestra de su protagonismo durante toda su carrera.

  • Cuatro veces MVP de la temporada.
  • Campeón de la NBA en 1958.
  • 11 participaciones en el All-Star.
  • 10 elecciones en el mejor quinteto de la competición.
  • Más de 20.000 puntos y 12.000 rebotes en temporada regular.

Pettit terminó su carrera con 20.880 puntos y 12.849 rebotes, cifras especialmente relevantes en una NBA con menos partidos, plantillas más cortas y un juego mucho más físico que el actual. Durante años fue también el máximo anotador de la historia de los Hawks y una referencia estadística de la liga.

Un legado que permanece

El jugador anunció su retirada en 1965, con 32 años, después de 11 temporadas. No necesitó prolongar su carrera para consolidar un legado que trascendió a los Hawks. En 1970 ingresó en el Salón de la Fama del Baloncesto y, con el paso del tiempo, su figura fue reivindicada como la de uno de los primeros superestrellas completas de la NBA.

Su influencia también se percibe en la evolución del puesto de ala-pívot. Pettit fue uno de los primeros interiores capaces de combinar presencia física en la pintura, movilidad y recursos ofensivos alejados del aro. Esa versatilidad anticipó rasgos que más tarde serían habituales entre las grandes estrellas de la posición.

Con su fallecimiento desaparece uno de los últimos protagonistas de la NBA fundacional, pero no su huella. Bob Pettit fue el primer MVP, el líder de un equipo campeón y una de las piezas esenciales en la transformación de la liga en un espectáculo deportivo de alcance nacional. Su nombre queda asociado a los orígenes de una competición que, décadas después, se ha convertido en un fenómeno global.

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