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Muere a los 93 años Bob Pettit, una de las primeras grandes leyendas de la NBA

Bob Pettit, figura histórica de los Hawks y primer jugador en recibir el premio MVP de la NBA, ha fallecido a los 93 años. El ala-pívot dejó una huella profunda en los primeros años de la competición y fue uno de los grandes responsables de convertir a la franquicia de Atlanta, entonces ubicada en San Luis, en una potencia del baloncesto estadounidense.

Pettit fue elegido MVP en 1956, en la segunda temporada de la historia del galardón, y lideró a los Hawks hasta el título de la NBA en 1958. En aquella final, su equipo se impuso a los Boston Celtics, que comenzaban a construir la dinastía que marcaría la siguiente década.

El primer MVP de la historia de la NBA

La carrera de Pettit estuvo ligada desde el principio a la excelencia. Fue seleccionado por los Milwaukee Hawks en el número dos del Draft de 1954, aunque la franquicia se trasladaría posteriormente a San Luis. Desde su llegada, el interior se convirtió en el principal referente ofensivo y reboteador del equipo.

En 1956 recibió el primer MVP concedido por la NBA. Su impacto no se limitó a las estadísticas: Pettit representaba el perfil de jugador dominante de una época en la que la fortaleza física, la capacidad para capturar rebotes y el juego cerca del aro eran elementos determinantes.

El ala-pívot terminó ganando cuatro premios MVP, una cifra que le situó entre los jugadores más influyentes de las primeras décadas de la competición. También fue elegido en once ocasiones para el All-Star y acumuló diez presencias en el mejor quinteto de la NBA.

El título de 1958 ante los Celtics

El momento culminante de su trayectoria llegó en 1958. Los Hawks derrotaron a Boston en las Finales y conquistaron el único campeonato de la franquicia durante su etapa en San Luis. Pettit fue el líder indiscutible de aquel equipo y se convirtió en el símbolo de una plantilla capaz de competir frente a la futura gran dinastía de los Celtics.

Aquel enfrentamiento tendría continuidad en los años siguientes. Boston volvió a imponerse a los Hawks en varias finales, pero Pettit mantuvo al conjunto del Medio Oeste como uno de los principales rivales de la liga. Su regularidad y su capacidad para asumir responsabilidades en los partidos decisivos le otorgaron un lugar privilegiado en la historia de la NBA.

Una estrella formada en LSU

Antes de dar el salto al baloncesto profesional, Pettit ya había destacado en la Universidad Estatal de Luisiana. Durante su etapa en LSU fue reconocido como All-American y se consolidó como uno de los jugadores universitarios más importantes del país.

Su impacto en la universidad fue tan relevante que LSU retiró su dorsal. El reconocimiento reflejó no solo sus logros deportivos, sino también la influencia que ejerció sobre el crecimiento del baloncesto en Luisiana y sobre las generaciones posteriores de jugadores.

Un legado que permanece

Pettit se retiró en 1965, después de once temporadas en la NBA. En ese periodo se convirtió en uno de los primeros grandes interiores de la competición y abrió el camino para una generación de ala-pívots capaces de combinar potencia, movilidad y recursos técnicos.

Su legado también quedó consagrado con su entrada en el Basketball Hall of Fame. Además, su figura ha sido homenajeada con estatuas, dorsales retirados y diferentes reconocimientos en los lugares que marcaron su carrera.

Más allá de sus trofeos y distinciones individuales, Bob Pettit fue una pieza esencial en la consolidación de la NBA como gran espectáculo deportivo. Su duelo con los Celtics, su liderazgo en el título de 1958 y su condición de primer MVP forman parte de la memoria fundacional de la liga.

Con su fallecimiento desaparece una de las últimas grandes figuras de aquella NBA pionera. Los Hawks pierden al jugador que les condujo a su primer campeonato, mientras que el baloncesto estadounidense despide a un referente cuya influencia permanece más de seis décadas después de su retirada.

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