Muere Bob Pettit, el primer MVP de la NBA y una de las grandes leyendas de los Hawks
Bob Pettit ha fallecido a los 93 años, según confirmó la Universidad Estatal de Luisiana, el centro en el que comenzó a forjarse como jugador de baloncesto. Pionero entre las grandes estrellas de la NBA, fue el primer ganador del premio al Jugador Más Valioso de la temporada y terminó su carrera como uno de los interiores más dominantes de la historia.
Su legado está ligado para siempre a los St. Louis Hawks, franquicia con la que conquistó su único anillo y protagonizó una de las actuaciones más memorables de las Finales. En 1958, Pettit anotó 50 puntos en el sexto partido ante los Boston Celtics para asegurar el campeonato, en una noche que todavía ocupa un lugar privilegiado en la memoria de la NBA.
El primer gran MVP de la NBA
Pettit entró en la liga en 1954, cuando los jugadores interiores tenían un peso decisivo en el juego. Con sus 2,06 metros, una extraordinaria capacidad reboteadora y un repertorio ofensivo poco habitual para su época, no tardó en convertirse en una referencia. En su primera temporada fue elegido Rookie del Año y, dos años después, recibió el primer MVP oficial de la historia de la NBA.
Aquel reconocimiento no fue una excepción. El ala-pívot ganó cuatro premios MVP durante su carrera, una cifra que le sitúa entre los jugadores más importantes de las primeras décadas de la competición. También fue seleccionado en once ocasiones para el All-Star y obtuvo el MVP del partido de las estrellas en cuatro ediciones.
Su regularidad fue uno de sus grandes rasgos distintivos. Pettit concluyó sus once temporadas profesionales con medias de 26,4 puntos y 16,2 rebotes por encuentro. En una liga todavía joven, sus números ayudaron a definir el perfil del ala-pívot moderno: fuerte cerca del aro, fiable desde media distancia y capaz de asumir responsabilidades ofensivas durante largos tramos de los partidos.
La noche de los 50 puntos contra Boston
El momento cumbre de su trayectoria llegó en las Finales de 1958. Los Hawks se midieron a los Celtics en una serie marcada por la dureza física y la igualdad. Con la eliminatoria a su favor por 3-2, St. Louis necesitaba cerrar la batalla en casa para evitar un séptimo partido en Boston.
Pettit respondió como las grandes estrellas. Firmó 50 puntos y 19 rebotes en el sexto encuentro y lideró el triunfo de los Hawks por 110-109. Su actuación fue decisiva para derrotar a un equipo de Boston que acabaría construyendo una de las dinastías más formidables del deporte estadounidense.
Aquel título fue el único campeonato de Pettit, pero también representó el primer gran golpe de autoridad de la franquicia. El jugador fue el eje de un conjunto competitivo que alcanzó las Finales en cuatro ocasiones y que se consolidó como uno de los principales rivales de los Celtics durante aquella era.
Una carrera construida desde Luisiana
Antes de llegar a la NBA, Pettit destacó en la Universidad Estatal de Luisiana. Allí se convirtió en una figura decisiva y dejó una huella que la institución mantuvo durante décadas. Su fallecimiento ha provocado una oleada de reconocimiento en el programa universitario que le sirvió como plataforma para dar el salto al baloncesto profesional.
Su evolución también tuvo que superar las limitaciones de su contexto. La LSU se encontraba bajo restricciones competitivas durante parte de su etapa universitaria, pero Pettit continuó desarrollando un juego dominante que llamó la atención de los equipos profesionales. Su llegada a la NBA confirmó que podía trasladar ese impacto al máximo nivel.
Un lugar entre los grandes de todos los tiempos
Pettit se retiró en 1965, con 20.880 puntos y 12.849 rebotes acumulados. En la clasificación histórica de anotadores ocupa actualmente una posición cercana al puesto 45, justo por detrás del español Pau Gasol. La comparación estadística con jugadores de generaciones posteriores no resta valor a sus cifras: durante buena parte de su carrera, la temporada regular tenía menos partidos y el ritmo de juego era muy diferente al actual.
Su importancia, además, no puede medirse únicamente con récords. Pettit fue una de las primeras superestrellas de la NBA y ayudó a establecer el valor del ala-pívot como pieza ofensiva y defensiva. Su intensidad, su capacidad para capturar rebotes y su disposición para asumir los lanzamientos decisivos le convirtieron en un referente para las generaciones posteriores.
En 1970 ingresó en el Salón de la Fama del Baloncesto, un reconocimiento que confirmó su condición de figura fundacional de la liga. Años después, la NBA le incluyó entre los mejores jugadores de toda su historia. Ahora, con su muerte a los 93 años, desaparece uno de los últimos grandes protagonistas de la primera época dorada del baloncesto profesional estadounidense.
Bob Pettit no fue solo el primer MVP de la NBA. Fue también el líder de una franquicia campeona, el protagonista de una noche de 50 puntos que permanece intacta en las Finales y uno de los jugadores que ayudaron a convertir la liga en el gran espectáculo deportivo que es hoy.



