25 años del debut de Pau Gasol en la NBA: del «más vale que sea bueno» a la leyenda
Este 1 de noviembre se cumplen 25 años del debut de Pau Gasol en la NBA. Aquel estreno, fechado en 2001, no fue un simple primer partido para un jugador europeo. Fue el comienzo de una trayectoria que transformó la percepción del baloncesto español al otro lado del Atlántico.
Gasol llegó a la liga con 21 años, después de haber destacado en el FC Barcelona y tras ser elegido en el número tres del draft. Los Atlanta Hawks seleccionaron al ala-pívot, pero sus derechos acabaron en manos de los Vancouver Grizzlies, una franquicia que poco después se trasladaría a Memphis.
Un debut que despejó cualquier duda
La expectación alrededor del joven interior catalán era enorme. En España se seguía con atención su salto a la competición más exigente del mundo, mientras que en Estados Unidos existían dudas sobre la capacidad de un jugador europeo para imponerse en una liga marcada por el físico y la velocidad.
La respuesta llegó el 1 de noviembre de 2001, en el partido que enfrentó a los Grizzlies con los Detroit Pistons. Memphis perdió por 90-80, pero el resultado quedó rápidamente en un segundo plano: Pau Gasol terminó con 27 puntos, seis rebotes, dos asistencias y tres tapones.
Su estreno fue una declaración de intenciones. El pívot no necesitó un periodo de adaptación prolongado para demostrar que tenía recursos de sobra: movilidad, talento ofensivo, capacidad para jugar de espaldas al aro y una lectura del juego impropia de un novato.
De promesa europea a referente de Memphis
Gasol se convirtió muy pronto en la principal referencia de los Grizzlies. En su primera temporada promedió 17,6 puntos y 8,9 rebotes por partido, cifras que le permitieron entrar en el mejor quinteto de rookies de la NBA y confirmar que su llegada no era una apuesta de futuro, sino una realidad inmediata.
Durante sus primeros años en Memphis, el español asumió responsabilidades crecientes. Fue el líder de una franquicia que buscaba consolidarse y alcanzó por primera vez los playoffs en la temporada 2003-04. Aunque el equipo no logró avanzar en aquella eliminatoria, la presencia de Gasol ya había cambiado el estatus competitivo de la organización.
También cambió la conversación sobre los jugadores españoles. Hasta entonces, llegar a la NBA seguía pareciendo una posibilidad reservada a unos pocos. Pau abrió una vía que después recorrerían José Manuel Calderón, Sergio Rodríguez, Marc Gasol, Ricky Rubio, Juancho Hernangómez, Willy Hernangómez y otros representantes del baloncesto nacional.
El salto definitivo con los Lakers
En febrero de 2008, Gasol fue traspasado a Los Angeles Lakers. El movimiento supuso un punto de inflexión en su carrera y le situó en el centro de la lucha por el campeonato junto a Kobe Bryant, una de las grandes figuras de la historia de la NBA.
La conexión entre ambos fue decisiva. Gasol aportó juego interior, inteligencia táctica y una capacidad extraordinaria para asociarse con Bryant. En sus primeras temporadas en Los Ángeles, los Lakers disputaron tres finales consecutivas y conquistaron los títulos de 2009 y 2010.
Para Pau, aquellos anillos significaron la confirmación definitiva de su prestigio. Ya no era únicamente el primer gran español de la NBA: era un jugador determinante en un equipo campeón, capaz de rendir al máximo nivel en los partidos más importantes.
Una carrera marcada por la excelencia
Gasol disputó seis veces el All-Star Game y también vistió las camisetas de los Chicago Bulls, San Antonio Spurs y Milwaukee Bucks. En cada etapa mantuvo un papel relevante gracias a su conocimiento del juego y a una versatilidad que le permitió actuar tanto como ala-pívot como de pívot.
Su legado, sin embargo, va mucho más allá de sus estadísticas en la NBA. Con la selección española conquistó el Mundial de 2006 y varios Europeos, además de lograr medallas olímpicas en 2008 y 2012. Durante más de una década fue el líder de una generación considerada la mejor de la historia del baloncesto español.
El 1 de noviembre de 2001 comenzó todo con una actuación de 27 puntos y una frase que resumía las expectativas de entonces: más vale que sea bueno. Veinticinco años después, la duda ya no existe. Pau Gasol no solo fue bueno. Fue un pionero, un campeón y una de las grandes leyendas del deporte español.



