
Zverev impone su ley ante Shelton y conquista el US Open
Alexander Zverev es el nuevo campeón del US Open tras superar a Ben Shelton en una final de 3 horas y 33 minutos. El tenista alemán se impuso por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2 en un partido de máxima exigencia, marcado por su capacidad para controlar los momentos decisivos y contener la reacción del estadounidense.
El triunfo permite a Zverev levantar su segundo título de Grand Slam en apenas tres meses. El alemán confirma así el gran momento de forma que atraviesa y añade otro gran trofeo a una trayectoria que sigue ganando peso en el circuito internacional.
Una final definida por el control de Zverev
El partido comenzó con Zverev llevando la iniciativa. El alemán logró imponer un ritmo sólido desde el fondo de la pista y se adjudicó el primer set por 6-3. Su juego estuvo marcado por la regularidad y por la capacidad de reducir los espacios para que Shelton pudiera desplegar su tenis más agresivo.
La segunda manga fue mucho más equilibrada. Ambos jugadores mantuvieron sus opciones hasta llegar al desempate, donde Zverev volvió a mostrar una notable seguridad. El parcial terminó con un contundente 7-2 para el alemán, que se colocaba a un solo set de cerrar la final.
Lejos de rendirse, Shelton reaccionó en el tercer set. El estadounidense encontró mejores respuestas, elevó la intensidad de sus golpes y consiguió alargar el encuentro con un 7-5. La final adquiría entonces una nueva dimensión, con el público pendiente de si Zverev sería capaz de recuperar el control o si el duelo se encaminaba hacia un desenlace todavía más incierto.
Shelton amenaza, pero no cambia el desenlace
La respuesta del alemán llegó en el cuarto parcial. Zverev no permitió que la remontada de Shelton alterase su plan de juego y volvió a imponer su consistencia. El 6-2 definitivo reflejó la diferencia de rendimiento en el tramo decisivo, cuando cada error podía acercar o alejar definitivamente el título.
La victoria se construyó sobre una idea clara: contener la potencia y la iniciativa de Shelton sin caer en precipitaciones. El estadounidense logró hacerse con el tercer set, pero no pudo mantener esa presión durante el resto de la final. Zverev administró mejor sus recursos y encontró la manera de cerrar el partido en cuatro mangas.
El segundo grande en tres meses
El título del US Open supone un nuevo salto en la carrera de Zverev. El alemán encadena su segundo Grand Slam en solo tres meses, una secuencia que confirma su madurez competitiva y su capacidad para responder en los escenarios más importantes.
Más allá del resultado, la final refuerza la imagen de un jugador capaz de sobrevivir a distintas fases de un partido. Zverev dominó el inicio, superó el intento de reacción de Shelton y volvió a tomar el mando cuando el encuentro exigía mayor precisión. Esa evolución dentro de la propia final fue una de las claves de su victoria.
Un triunfo con valor estratégico
El éxito del alemán también tiene una lectura táctica. Frente a un rival dispuesto a acelerar los intercambios, Zverev optó por la paciencia y por la construcción del punto. No necesitó convertir cada jugada en un ataque inmediato: le bastó con mantener la presión, limitar los errores y esperar sus oportunidades.
Shelton, por su parte, demostró capacidad para competir y reaccionar. El tercer set evidenció que la final podía complicarse para el favorito, pero el estadounidense no encontró continuidad suficiente en el cuarto parcial. La intensidad de su remontada se apagó justo cuando Zverev recuperó la iniciativa.
Con el 6-2 del último set, el alemán puso el punto final a una final exigente y se coronó campeón del US Open. El marcador, 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2, resume un duelo en el que Shelton llegó a amenazar el dominio inicial, pero Zverev terminó demostrando una mayor capacidad de control.
Alexander Zverev ya tiene su segundo gran título en tres meses. Su victoria ante Ben Shelton le permite cerrar el torneo como el jugador más sólido en los momentos determinantes y confirma que atraviesa una etapa de plena confianza, con la ambición y el rendimiento necesarios para seguir marcando diferencias en los grandes escenarios.



